El Ministerio de Educación lanzó una miniserie biográfica sobre Fray Mamerto Esquiú, con el objetivo de dar a conocer la vida del fraile a través de un material accesible, de fácil comprensión para grandes y chicos, en la que se resalta la figura de Fray Mamerto en cada etapa de su vida.La miniserie denominada "Fray Mamerto Esquiú, El Santo de la Palabra" fue presentada por la ministra Andrea Centurión al obispo de la provincia, monseñor Luis Urbanc, quien remarcó los valores y virtudes del fraile. Al mismo tiempo, celebró la puesta en valor de este material por parte de la cartera educativa.
La producción está integrada por tres capítulos de dos a tres minutos (en promedio) de duración cada uno. Tales pueden verse a través de las redes del Ministerio de Educación. Además serán material didáctico para las escuelas que recibirán la miniserie completa para trabajar.El proyecto se pensó en tres capítulos que se irán difundiendo semana a semana.
La ministra Andrea Centurión destacó la versatilidad del proyecto, “que buscó adaptar contenidos al tiempo de atención de los espectadores, para que todos puedan ver y conocer por medio de sus teléfonos celulares quién fue Fray Mamerto Esquiú, a meses de su beatificación”.
Este trabajo es una producción original de Medios Escolares a cargo de Mónica Paz, locutora, productora y directora Nacional para Radio y TV, que contó con la colaboración de la periodista Paula Argañaraz Loyola.
El Santo de la Palabra
El prócer
Llamado el “Orador de la Constitución” es particularmente recordado por el célebre sermón que -con apenas 27 años- efectuóen una encendida defensa del flamante texto constitucional, que tuvo una vasta repercusión en todo el país. Esquiú destacó que la Constitución debía ser aceptada por todas las provincias para favorecer la unidad nacional, tras las luchas internas que ensangrentaron por décadas la naciente nación.
“Obedeced, señores, sin sumisión no hay ley; sin leyes no hay patria, no hay verdadera libertad; existen solo pasiones, desorden, anarquía, disolución, guerra y males”, decía en el sermón.
Si bien fue pronunciado en Catamarca, el Sermón de la Constitución inmediatamente tuvo difusión y repercusión nacional y el joven fraile fue conocido en todo el país, incluso en la propia Provincia de Buenos Aires, por entonces separada de la Confederación.
La figura de Esquiú estuvo también presente en otros momentos de la historia constitucional. Así, en la reunión del 11 de marzo de 1949 de la Convención Constituyente de 1949, el convencional Navarro propuso la supresión de la incompatibilidad respecto de los eclesiásticos para ser legisladores. Al fundar su postura afirmó que los religiosos estaban sometidos a una rigurosa disciplina, haciendo vida de encierro y dedicados a sus funciones específicas pero que cuando salían de los conventos, habían sobresalido en sus actuaciones, citando como ejemplos, entre otros, a fray Luis Beltrán, fray Justo Santa María de Oro y fray Mamerto Esquiú.
Por su parte, la ley 12.878 (1946) expresó la adhesión de la Nación Argentina a la causa de beatificación y canonización de Fray Mamerto Esquiú, cuyo primer paso se está ahora celebrando. Las convenciones constituyentes de 1957 y 1994 sesionaron, por aprobación del pleno de esas asambleas, bajo la advocación del “Orador de la Constitución”, fray Mamerto Esquiú, en reconocimiento a su invalorable aporte para lograr la aceptación de la Constitución como instrumento de paz y unidad entre todos los argentinos.