Salud

La envidia: una técnica para enfrentarla

domingo, 2 de mayo de 2021 · 01:06

La envidia es un sentimiento de destrucción. La persona que envidia a otro tiene este sentimiento: “No soporto que vos tengas lo que yo no tengo”. En el fondo, es un sentimiento de inferioridad que nace de la comparación. “¿Por qué vos tenés lo que tenés? Eso me hace sentir bronca y tristeza”.

Entonces, ¿cómo actúa el envidioso? Descalifica lo que envidia o al envidiado. Dice frases tales como: “Ese auto es horrible, no sirve para nada”. O: “Andá a saber de dónde sacó la plata para comprarlo”. Hace uso del rumor, del desprestigio social, de la crítica y de la descalificación, las cuales son todas herramientas típicas de la gente envidiosa.

La envidia es la necesidad de destruir el logro del otro. ¿Por qué? Porque la persona envidiosa cree: “Yo no puedo tener lo que él o ella tiene”. Es posible envidiar cualquier cosa, incluso el carácter. Pero, distinto de envidiar es admirar, lo cual significa “mirar bien”. Quien admira expresa: “Qué bueno lo que te pasó; si a vos te pasó, a mí también me puede pasar”. En cambio, la envidia siempre provoca enojo. Es por eso que muchos suelen hacer preguntas que nacen de la envidia: “Esa ropa que estás usando es nueva, ¿no?”. Uno responde: “Sí, me la compré hace poco y es muy cómoda”. “Ah… qué bien”, que quiere decir: “Ojalá te dure poco”. Pero lo dicen así o se quedan en silencio. Es por ello que no deberíamos contarle nuestras bendiciones a todo el mundo.

¿Qué es más fácil: reír con el que ríe o llorar con el que llora? Siempre menciono en las charlas que es más fácil llorar con el que llora. Si vos llamás a alguien ahora y le contás que perdiste el trabajo, seguramente, esa persona va a empatizar y a llorar con vos. Pero si, en cambio, llamás a alguien y le compartís que conseguiste un empleo donde te están pagando miles de dólares por mes, veremos si se alegra con vos. 

Debemos tener presente que quien celebra nuestros triunfos es un buen amigo que nos ama con sinceridad. Dicen que, a veces, Dios les da algo bueno primero a los demás para observar nuestra reacción. Por eso, no deberíamos contarles nuestras bendiciones a cualquier persona, como ya dijimos, ya que la envidia, por lo general, nace en el mismo ámbito. ¿Qué quiere decir esto? Que un periodista competirá con otro periodista y un profesional “x” con otro profesional “x”.

Nadie envidia a alguien de otra profesión y tampoco a alguien que ya partió de este mundo. Si el envidioso, en lugar de gastar su energía en envidiar, la utilizase en crecer, otro sería el resultado. Recordá, si llegás a encontrarte con alguien que te envidia: la envidia es una declaración de inferioridad. Por eso, en cuanto de nosotros dependa, trabajemos nuestra autoestima para poder admirar más y envidiar menos. 

La admiración nos brinda la posibilidad de tomar lo bueno del otro y usarlo en nuestro beneficio, y el de quienes nos rodean, para mejorar así la parte del mundo donde nos encontramos, crecer y avanzar en la vida.

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