Historia

TRÁNSITO ARNOLDO SAADI: El hombre al que Perón quería como gobernador

La singular historia de conducta partidaria y resignación que marcó la vida del menor de los hermanos de don Vicente.
domingo, 4 de abril de 2021 · 01:08

Para quienes no vivieron la intensidad de los tiempos políticos de la proscripción del Peronismo, desde el fin de la segunda presidencia de Perón hasta su regreso al país en 1973, la figura de Tránsito Arnoldo Saadi puede resultar poco conocida. Pero para quienes sufrieron ese proceso político en aquella Catamarca dominada alternadamente por el militarismo y el radicalismo, “Arnoldo” resultó un bastión fundamental.
Médico ginecólogo y anestesista –uno de los primeros sino el primero que ejerció esa función en la provincia-, era el menor de los hermanos nacidos del matrimonio de un inmigrante libanés dedicado al comercio, y una belicha. Casado con la escribana Nelly Zita Brizuela, Tránsito Arnoldo tuvo tres hijos: Arnoldo (fallecido); María Belén, abogada y escribana; y Gustavo, también abogado, actual intendente de la ciudad de Catamarca.
“Era muy joven cuando murió papá, pero tengo recuerdos imborrables de su presencia”, dice a Revista Express el Dr. Gustavo Saadi.
Tránsito Arnoldo se dedicó simultáneamente a la profesión y a la política. Fue presidente del Partido Justicialista (con los nombres que haya tenido) entre 1958 y 1973. También fue Delegado Sanitario Federal, cargo que le permitía tomar decisiones de importancia teniendo en cuenta que por aquel entonces los establecimientos sanitarios –como el Hospital San Juan Bautista y el Hospital de Niños, por ejemplo- estaban bajo su jurisdicción.
En 1965 participó como convencional constituyente en las elecciones para reformar la Constitución Provincial y fue candidato a diputado.
Mientras tanto, atendía su consultorio médico por calle República, donde también vivía. En ese domicilio sufrió varios allanamientos “por averiguación de antecedentes” en distintas épocas y gobiernos.
Con su cuñado el Dr. Oscar “Kelo” Brizuela, algunos años menor que él, Arnoldo puso en sociedad la Clínica Del Valle, por calle San Martín al 1000. “Por ese entonces ya lo tenían ‘marcado’ a Arnoldo”, recuerda Kelo.

Viaje a España
En octubre de 1972 los presidentes provinciales del Justicialismo volaron a Roma para repatriar al ex presidente, con miras a que participe del proceso eleccionario que se avecinaba. De tal manera Arnoldo, quien venía siendo un verdadero baluarte para mantener vivo al Peronismo en la provincia junto con muchos otros compañeros de lucha, acompaña a Perón en aquel regreso histórico. Cuando llegan al país y ya con la recuperada figura del líder, Perón ordena que sean candidatos a gobernador todos aquellos quienes presidían los partidos provinciales. En Catamarca, Arnoldo Saadi.
En aquel momento su hermano mayor Vicente se postulaba para ser senador nacional por Catamarca: un espacio político que manejaba “al dedillo” por su reconocida habilidad para negociar y relacionarse con las otras bancadas. Pero don Vicente no gozaba de la simpatía de Perón. Es más: por orden del líder había sido intervenido su breve gobierno laborista en 1949, y luego fue encarcelado y expulsado del partido. Todo, según cuentan las “malas lenguas”, por un entredicho con Eva Duarte, la mujer de Perón.
Posiblemente por aquella vieja antipatía, Perón pronunció su famosa frase “Dos Saadi, no”, con lo cual quedó abierta la cuestión para que se defina entre los hermanos. En ese plano, entró a primar la consideración y respeto que en el seno de las tradicionales familias árabes se tiene por los mayores. Fallecido el padre, el hermano mayor ocupa -de algún modo- ese espacio.
“Hubo una reunión en el Hotel Ancasti. No sé por qué ahí, posiblemente porque mi tía vivía a la vuelta y les quedaba cerca a todos. Pero esa reunión existió. Vicente lo citó a mi padre y allí le dijo que él iba para senador y que Hugo Mott iba a ser el candidato a gobernador en 1974. Y así fue”, recuerda hoy Gustavo, quien aún no había nacido pero que conoce la historia por boca de sus mayores.
“Arnoldo cedió, pero no se arrepintió de aquella decisión familiar, él me lo dijo. Los árabes se respetan”, afirma con seguridad Brizuela. Lo cierto es que don Vicente tejió el pacto entre Mott y los gremialistas de la Lista Marrón, entre los que estaban Raúl Scolamieri, Isauro Molina, el santiagueño Vera y otros de la CGT para sostener a Mott en el poder. Y, Alberto del Valle Toro –hombre de estricta confianza de Arnoldo-, fue a ocupar el cargo de ministro de Gobierno. Como para marcarle la cancha al mandatario.
El gobierno de Mott anduvo a los tumbos tal como andaba el país: al mando de Isabelita y con Perón en sus últimos días. Luego, la muerte del líder y el descalabro con la guerra interna, los desaparecidos y los militares preparando el golpe de estado.
El 24 de marzo de 1976, el golpe comenzó a la noche, como a las 10 y media. Todo fue rapidísimo, coordinado. “A mi papá lo fueron a buscar a nuestra casa, y al mismo tiempo la tía Teresita (mujer de Sebastián Corpacci) llamaba avisando que estaban los militares afuera de su casa”, relata el actual intendente acerca de lo ocurrido cuando él aún era un niño. Como Arnoldo, esa noche quedaron detenidos e incomunicados los principales miembros del gobierno, militantes peronistas, socialistas y comunistas. “Los llevaron al Hogar Escuela. Ahí estuvieron Arnoldo, Mott, Corpacci, Yadón, “Rulo” Blas, Jorge Fadel y muchos otros. Nosotros, con (Omar) Leloutre les preparamos comida en el bar de la Terminal para llevarles”. Luego detuvieron al “Gordo” Luque mientras estaba en la Clínica Del Valle, donde estaban apostados los guardias.
“Vicente se salvó de ir preso esa noche. Estaba en Catamarca, pero logró esconderse donde hoy es el Vivero del INTA, entre San Isidro y Sumalao, gracias a que su hermana Teresita habló con Raúl Correa, jefe del vivero. Del Hogar Escuela los llevaron a la Penitenciaría de la Avenida Güemes. Otros fueron a Sierra Chica. Arnoldo estuvo tres años detenido”, recuerda su cuñado.

Gestión en el Banco
Más allá de su actividad política, se recuerda a don Arnoldo como presidente del directorio del Banco de Catamarca. Con el retorno de la Democracia, en 1983, Ramón Saadi gana las elecciones y asume como gobernador. Arnoldo es nombrado en el banco y Dip Negui va como vicepresidente. Ambos banqueros, especialmente Negui, frecuentaban al gobernador riojano Carlos Menem en Chumbicha donde éste iba seguido a visitar a su amigo Julio Nazareno.
Estando al frente de la entidad financiera provincial Arnoldo Saadi pasó a la presidencia de la Asociación de Bancos de Provincia de la República Argentina (ABAPRA), donde entabla amistad con otro riojano: Erman González.
Durante su administración, el Banco de Catamarca abrió varias sucursales en el interior de la provincia, con lo cual se favoreció notablemente a la bancarización de las operaciones comerciales.
No obstante, la gestión fue funcional a los intereses del gobierno de su sobrino Ramón. Era habitual que el banco preste fondos al gobierno para hacer frente a gastos corrientes, como el pago de sueldos. No obstante, avanzado el gobierno del hijo de don Vicente, la situación del banco era crítica y éste ya no podía seguir asistiendo a un cliente de tamaña envergadura. Llega el momento en que Arnoldo y el directorio “cierran la canilla” y “en ese momento Ramón manda a Justo Sánchez Reinoso, su ministro de Economía, a pedirle la renuncia a Arnoldo”.
Es por ello que viaja Arnoldo a Sanagasta a reunirse con Carlos Menem, que ya tenía mucho peso en el partido a nivel nacional. “Fue una reunión a solas, pero cuando Arnoldo me lo presenta, Menem me dice: Éste es el Saadi del que yo soy amigo. Y no crea que me voy a olvidar de esto que están haciendo con Arnoldo”, recuerda ‘Kelo’ Brizuela, testigo de aquel momento.
Poco tiempo después, el 6 de marzo de 1987, muere Arnoldo Saadi cuando tenía alrededor de 65 años. Y más adelante, la historia conocida por todos: con la salud deteriorada Vicente sucede a su hijo en la gobernación, y durante su ejercicio, muere. Menem asciende como presidente y manda a intervenir los tres poderes de Catamarca durante el segundo período de Ramón.

Texto destacado: Cuando Perón dijo ‘Dos Saadi, no’, Arnoldo cedió.

Epígrafes:

Medalla que le otorgaron a Arnoldo por haber viajado a Roma en el retorno de Perón.

Arnoldo Saadi (primero a la izquierda) en una reunión del Banco.

“Fue quien mantuvo vivo el partido cuando no era fácil ser su presidente”. (‘Kelo’ Brizuela)

Durante su presidencia en el Banco de Catamarca se crearon varias sucursales en el interior.
 

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