El dolor es normal y universal, algo que nos atraviesa a todos por igual. Mientras que el sufrimiento es opcional. ¿Cuál es la diferencia desde lo psicológico? Cuando nos quedan emociones guardadas, cuando no nos pudimos despedir de un ser querido como nos habría gustado, cuando no nos pudimos perdonar o pedir perdón, cuando no pudimos hablar, algo quedó guardado en nosotros.
Todo eso provoca sufrimiento psíquico y depende de cada uno si se perpetuará y nos seguirá lastimando en el tiempo, o no. Por eso, en las terapias breves, se utilizan las “declaraciones emocionales importantes”. Se trata de esas cosas que quedaron sin decir y se hace contacto con ellas, mediante algunos ejercicios terapéuticos. Así, la persona recibe ayuda para poder reconocer y exteriorizar todo eso que la lastima.
A todos nos ha sucedido alguna vez que sentimos algo lindo hacia alguien, pero no se lo dijimos. Y después pensamos: “Pero, ¿por qué no se lo dije, por qué me lo guardé?”. Muchas veces, sin darnos cuenta, nos guardamos incluso nuestras emociones positivas.
Un terapeuta estadounidense, cuando daba sus charlas, realizaba un ejercicio muy impactante. Le decía a la audiencia: “Si tuvieses solo 24 horas de vida, ¿a quién llamarías y qué le dirías?”. Los presentes levantaban la mano y decían: “Llamaría a mi mamá… a mi papá… a mi hijo/a… a mi pareja; y le diría que lo/a quiero, le daría las gracias”, etc. Entonces él les preguntaba: “¡¿Y qué estás esperando?!”.
Con este ejercicio intentaba transmitir el mensaje de que no debemos guardarnos lo que sentimos, sea agradable o no. Cada día deberíamos decirnos: “Hoy es un buen día para escribir una carta de agradecimiento a alguien, o para llamar por teléfono a alguien y decirle que lo/a quiero, que lo/a aprecio, que es una gran persona o lo que fuese. Recordemos que: no guardarnos las emociones es muy importante para nuestra salud mental.
Muchos acostumbran expresar, frente a los momentos duros que les toca vivir: “Yo tengo que ser fuerte por mi familia, yo no puedo llorar, yo no puedo derrumbarme porque, si no, se cae todo”. Quien piensa de ese modo, por lo general, es el que primero puede llegar a somatizar lo que siente o el que primero se puede venir abajo. ¡Y todo por no expresar su dolor cuando tenía que hacerlo!
Es fundamental tener en cuenta que, a diferencia de lo que algunos creen, expresar lo que sentimos no nos hace débiles. Al contrario, nos libera y nos fortalece. “No llores tanto que te vas a enfermar… estás muy triste, te va a hacer mal” dicen algunos con la mejor intención. Pero, por nuestro bienestar físico y emocional, permitámonos sentir todas nuestras emociones. Démosles lugar, reconozcámoslas.
Las emociones son voces interiores que nos hablan y nos vienen a decir que hay una pérdida, sea de la clase que sea, o una herida emocional abierta por algo que nos ocurrió. ¿Qué hay que hacer con ellas? Sentirlas y expresarlas. Hablar de lo que sentimos, ponerlo en palabras, es muy importante. Mucho más de lo que creemos.
Como siempre digo, hablar nos sana.
25 de abril de 2021 - 01:00