jueves 2 de abril de 2026
De mujeres ideales A mujeres reales

“Que tu belleza interior se refleje en tu imagen”

Por Redacción El Ancasti

Con el transcurso del tiempo observamos la importancia que tienen los medios de comunicación en los temas relacionados con la belleza y los cuerpos de las personas y cómo este tema ha ido evolucionando, el cual no implica un cambio en los cuerpos de las personas sino que implica un cambio socio cultural. Los modelos establecidos marcan un divorcio entre el ideal de belleza y perfección de los cuerpos  con nuestra realidad y con lo que nosotros vinimos a este mundo. La realidad la creamos nosotras mismas, la aceptación  y amarse es fundamental para poder avanzar, debemos romper con los modelos establecidos y dejar de hacer juicios.
El siglo XX  ha impuesto diversas tendencias que dependen de diversas motivaciones por ejemplo las económicas y de lo que se quiera mostrar: cuerpos rellenos, musculosos, mentes preocupadas por la imagen e ir al gimnasio. A partir de los años 60 la tendencia es la de los cuerpos delgados gran altura y vientres lisos, cabello abundantes, ojos grandes y cuerpos bronceados, entre otros.
Ya del siglo XX al XXI se habla del paso de una belleza física perfecta a hablar ya de belleza natural y de herramientas como el estilo, el cuerpo y la actitud para vernos y sentirnos mejor, en este sentido hablamos de lo que soy y lo que quiero transmitir para ello usamos prendas determinadas, cierto tipo de maquillajes, comunicación no verbal; hablamos de conocer nuestros cuerpos sin juicios, me victimizo por lo que soy o soy protagonista, nuestros pensamientos y emociones generan nuestra realidad.
En 2007  hace su aparición el Body Positive –amar el cuerpo como es– y corta con los modelos de cuerpos perfectos  y se comienza a ver en los medios de comunicaciones  un avance en este sentido por ejemplo con los retoques en las fotografías. Este movimiento presenta una cambio para motivar y empoderar a las mujeres a sentirse cómodas con su propio cuerpo, el objetivo pasa a ser en mostrarnos como verdaderamente somos con nuestras características propias como ser tono de nuestra piel o cicatrices.
Todo está en cómo nosotras mismas nos vemos, cómo un cambio de anteojos que parece sencillo pero no lo es tanto, requiere de entrenamiento, constancia, flexibilidad, y por sobre todo amor hacia una misma. Cambios en nuestros modelos mentales  para poder lograr mejores resultados.

¡La belleza de una mujer no depende de su cuerpo!

Texto: Colaboración de Norma Macías
 

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