jueves 2 de abril de 2026

Me siento solo, me siento sola

Por Redacción El Ancasti

Hoy en día muchos expresan: “Me siento solo, me siento sola”. Incluso, cuando tienen algunas personas a su alrededor. El problema, en realidad, no es la soledad, sino el aislamiento. Yo puedo estar con diez mil personas y sentirme aislado. El aislamiento es la dificultad de conectar con el otro, de revelarnos, de abrir nuestro corazón y permitir que el otro también nos abra el suyo. 
Lo ideal, para vivir vidas plenas, es aprender a disfrutar tanto el estar acompañados como el estar sin compañía. Ninguno de esos dos espacios debería “hacernos ruido” y provocarnos incomodidad. Pero, como mencionamos, el problema surge cuando nos sentimos aislados y no logramos mostrarnos tal cual somos. Por lo general, esto sucede por miedo a ser lastimados, juzgados, condenados, incomprendidos. 
Una persona puede levantar una pared, estar sola y aislada y sufrir; o estar con gente a su alrededor, sentirse aislada y sufrir. Darnos a conocer y permitir que el otro también se dé a conocer es una de las experiencias más lindas que podemos tener los seres humanos. Es decir, conectar y construir nuestros vínculos afectivos basados en la intimidad.

¿Cómo podemos conectar con los demás con eficacia?
Actualmente vemos que gran cantidad de personas experimentan dificultades en sus relaciones interpersonales, lo cual se ha agudizado con la pandemia. La mayoría de ellos arrojan la responsabilidad por lo que les ocurre sobre otros. Pero lo mejor que podemos hacer para mejorar nuestros vínculos es tomarnos el tiempo para mirar hacia adentro y descubrir qué hay allí.
Para conectar eficazmente, fundamentalmente tenemos que desarrollar (si no es algo natural en nosotros) una mentalidad optimista. Esto implica “decidir” tener una visión positiva sobre la vida. Esto nos conduce a sentirnos felices con quienes somos, aun en medio de las dificultades que todos atravesemos. Quien no es optimista siempre se enfocará en el afuera y culpará a los demás por sus problemas.
Una mentalidad optimista nos provee la fuerza para superar cualquier obstáculo en el camino y, lo que es mejor, para atraer las mejores oportunidades. Para salir del “me siento solo/a”, debemos emplear nuestra energía en construir relaciones sanas y satisfactorias. Tal actitud significa evitar culpar, competir, discutir y maltratar verbalmente. 
Comparto tres ideas prácticas que todos podemos aplicar y pueden ayudarnos a armar una maravillosa red de conexiones humanas, tan necesaria por estos días:
Validar
Escuchar
Tener paciencia.

¿Difícil? Tal vez, pero no imposible. Validar es hacer un elogio, hablar bien del otro. Cuando validamos, somos empáticos. La escucha atenta acompañada de una actitud corporal de apertura puede obrar maravillas en una relación. Y ser paciente, en tantos ambientes donde muchos enseguida pierden la paciencia, nos permite llevarnos bien con los demás. Para ello, prioricemos la voluntad por encima de la impulsividad, y nunca más nos sentiremos solos.

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