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Godzilla vs. Kong (Estados Unidos, 2021) Dir. Adam Wingard. Guion: Eric Pearson y Max Borenstein. Con Alexander Skarsgård, Millie Bobby Brown, Rebecca Hall, Demián Bichir, Kaylee Hottle. Apta mayores de 13 años.
Acción pochoclera a gran escala
Si bien esta crítica puede estar influenciada por el entusiasmo de volver a ver una película en la pantalla grande, ver CINE en el CINE -después de más de un año con los proyectores de las salas apagados- quiero destacar que Godzilla vs. Kong es una película hecha para disfrutarse a través de la experiencia cinematográfica.
La producción de Wingard es cine de monstruos, es cine pochoclero en su máxima potencia, y su hábitat natural es la imagen a gran escala y el sonido envolvente de una sala de cine, y no es casual que tenga que disfrutarse de esa manera. Verla en la comodidad de nuestra casa, en una pantalla pequeña de computadora, no le haría justicia.
Porque la gran fortaleza de esta cinta es justamente su grandilocuencia visual: Vemos a dos grandes titanes, leyendas del cine de monstruos, en peleas cuerpo a cuerpo, destrozando ciudades enteras a su paso.
Y la destreza de Wingard fue mostrar eso con grandes secuencias y tomas panorámicas que nos impactan, pero no nos confunden, como suele pasar con las películas de Transformers, por poner un ejemplo, en donde también se enfrentan figuras de grandes dimensiones, pero la acción y los efectos visuales se convierten en un gran pastiche sin sentido.
En materia de guion esta secuela es un poco mejor que las anteriores (2014 y 2019) en el sentido que pone la atención más en los monstruos que en el drama de los humanos.
Sin embargo, tiene una línea argumental que parece existir solo para justificar la intervención del personaje de Millie Bobby Brown (Stranger Things). Esta historia, además de carecer totalmente de credibilidad dentro de la lógica interna del filme, tiene un personaje como comic relief (ofrece momentos cómicos) que no causa gracia.
Sin embargo, más allá de los fallos en el guion, la película se deja disfrutar, ya que ofrece lo que prometió desde sus primeros adelantos: Acción, efectos visuales sorprendentes y puro entretenimiento pochoclero.
Así que mejor que volver al cine a ver este choque de gigantes, que vienen fascinando a los espectadores desde tiempos del cine en blanco y negro, cuando Kong era recreado por stop motion y Godzilla interpretado por actores con trajes de goma.
Lidia Coria
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