jueves 2 de abril de 2026
mujeres

Memorias de la represión

Por Redacción El Ancasti

Nada se construye sin memoria porque eso nos ayuda a saber qué pasó. Sin olvidar es como creamos conciencia. Para avanzar en la reestructuración económica, política, social, sindical y cultural del país, el plan genocida buscó disciplinar y aniquilar a la clase obrera que protagonizaba una etapa de ascenso y cuestionaba el poder de los grandes capitalistas. Para garantizarlo, también intentó imponer un “disciplinamiento de género” y desarrolló un particular ensañamiento sobre quienes eran consideradas doblemente transgresoras, tanto de los mandatos que las confinaban al mundo del hogar como del orden social que se debía conservar con la vigencia de ese aliado histórico y fundamental del capitalismo, que es el patriarcado.

Que ellas asumieran su “destino natural”, como esposas y como madres, era un elemento clave para esos fines. La historia ya había demostrado que cuando las mujeres se ponían de pie, los movimientos de lucha se fortalecían enormemente. En medio de un proceso profundo, que también incluyó el resurgimiento de los movimientos de mujeres a nivel internacional, los inicios de la última dictadura en Argentina ya señalaban, con un importante protagonismo de jóvenes y trabajadoras, la potencialidad de esa alianza.

Buscaban imponer a punta de garrote. El modelo dicotómico que valora a las mujeres como “buenas” o “malas” esto sirvió para sostener su teoría de “la subversiva” como aquella que transgredía la supuesta esencia femenina.

Cuando se acusaba a las Madres de Plaza de Mayo de no haber cuidado lo suficiente a sus hijos en algunos de los casos por haber elegido la militancia por encima del cuidado de sus hijos, ahí se intentaba ubicar a la mujer en el grado de sumisión.

La dictadura montó un enorme aparato de propaganda, que los militares llamaban ‘medidas de acción psicológicas’, y que colaboró en desarrollar este ensañamiento contra las mujeres. Quedó demostrado que a las múltiples formas de tortura que implementó la dictadura, se sumó el intento de imponer un control específico sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres detenidas.

Hoy un Homenaje a las mujeres heroicas de nuestra provincia como Monena Marqués, Lila Macedo, Cristina Ibáñez, Mirta Cléricci y de quienes buscan aún los cuerpos de sus seres queridos, como Noemí Toledo, una de las tantas que lucha desde aquel 24 de marzo.

“Cuesta creer que jamás volverán nuestros seres queridos. Pero mi espera tiene que ver con saber dónde están los restos para poder traerlos. Esa es una materia pendiente, al menos de mi parte. Es todo un tema que necesito cerrar para siempre”, concluye Noemí, en referencia a las desapariciones de su tío Francisco Gregorio Ponce, su tía Griselda Ponce y su primo Julio Genaro Burgos Ponce. Recodar el 24 de marzo de 1976 implica desde el arranque tener en cuenta a las dos víctimas de una misma familia: los desaparecidos, que no están y los que están y pueden contar lo que ocurrió. Tal es el caso suyo.

Mujeres, Memoria, Verdad y Justicia es patrimonio de un pueblo entero. La historia demuestra que cuando las mujeres se ponían de pie, los movimientos de lucha se fortalecían enormemente. Hoy más que nunca que nos preparamos para intervenir en ese proceso, junto a aquellas mujeres y varones que apuestan a esta perspectiva, centrada en la fuerza y el interés de la clase trabajadora y de los sectores populares, donde la amplia mayoría son mujeres.

De mujer a mujer, honro lo más sagrado en ti. ¡Hasta el próximo domingo!

Sonia Luna

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