La joven que hizo emocionar al mundo entero, quien ya demostró sus habilidades, sigue entrenando como el primer día, viajando a Buenos Aires cada 15 días para entrenar con el equipo nacional. Micaela sigue siendo la niña humilde que comenzó a los nueve años a practicar judo con su profesor, en el club de su barrio. Su profesor, el mismo que la acompaña hasta el día de hoy. Llegó hace unos días de su último viaje, regresó con una lesión en la rodilla que la podría tener entre 20 y 25 días sin volver a entrenar. Sin embargo, la joven sigue practicando y preparándose, mientras su cuerpo lo permite, para todo lo que le espera vivir aún.
“Estoy preparándome para lo que está por venir”
-¿Cómo comenzaste?
-Yo empecé en judo por un grupo de amigas, había un cartel que decía “hoy se inicia clase de judo a tal hora” y dijimos “che, vamos” porque siempre con mis amigas estábamos libres a la tarde y fuimos a probar. Hasta el día de hoy, mi hermana y yo somos las dos únicas de las cinco que nos habíamos anotado ese día. En ese momento tenía 9 años.
Micaela actualmente tiene 18 años de edad.
-¿La mitad de tu vida es judo?
-Si.
-¿Qué fue lo que te atrapó del judo?
-Creo que fue el ambiente, el ambiente que tenemos nosotros es de mucha amistad, hay mucho respeto, hay mucho compañerismo y eso a mí me gusta un montón. Los viajes, la experiencia y el judo obviamente que me gustó.
-¿Te imaginaste que ibas a vivir lo todo lo que viviste?
-No, la verdad que no. Al principio uno dice bueno, vemos que pasa. Mis papás me decían, van a durar un mes y ya está, pensaban que era para que nos distraigamos un rato y la verdad es que me gustó una banda. El judo a mí me marcó un montón.
-¿Qué te dice tu hermana?
-Mi hermana siempre me dice que soy su ejemplo a seguir, ella es más chica que yo. Celos nunca hubo por los viajes y todo eso, jamás hubo celos de parte de ella, siempre se puso contenta por mis logros como yo con ella. Entre nosotras somos muy unidas, muy amigas.
-¿Es tu gran apoyo?
-Sí, ella lo es. En 2018 yo me fui a vivir a Buenos Aires y tener que separarnos fue para mí muy duro porque imaginate que voy a la escuela con mi hermana, voy a judo con mi hermana, voy al gimnasio con mi hermana, estoy en mi casa y comparto habitación con mi hermana, hacemos todo juntas y separarme ese año para mí fue muy difícil. Mi hermana se llama Guadalupe y tiene 16 años.
-¿Cómo fue la experiencias de vivir un año en Buenos Aires?
-Vivir allá, al principio fue durísimo porque yo soy muy familiera, yo extraño todo el tiempo. Y fue difícil. Viste cuando tus papás te dejan en el jardín y te dicen “chau, hasta aquí nomás te acompaño”, fue ese momento que sentí y a los 15 años. Fue un decir “ay Dios mío qué hago sin mis papás”. Los primeros meses fue difícil para mí, fue difícil acostumbrarme, pero fue fácil hacer amistades, juntarme con las chicas y los chicos. En cuanto a los logros, hubo buenos, hubo malos y hubo más o menos. Por ejemplo, en Rusia y Alemania en 2018 quedé novena. Eso con 15 años para mí, yo decía “bueno, fue un montón”. De los juegos puedo decir que fue una experiencia, que volvería una y mil veces. Fue algo muy lindo y ojalá en 2024 pueda volver a estar. Obviamente va a ser diferente porque van a ser Juegos Olímpicos de mayores, pero vamos a seguir entrenando a seguir esforzándonos y si se da bienvenido.
-¿Los juegos de Tokio que no se hicieron fueron una frustración?
-Los juegos de Tokio obviamente que yo no podía ir a esos juegos, porque está Paula y es 48 al igual que yo en categoría, pero era algo un poco imposible, pero que nos represente ello es algo grandísimo. Yo la conocí, desde enero que estoy viajando a Buenos Aires y es el tercer campo que comparto con ella.
-¿Cómo es esa experiencia de ver a alguien que tiene los mismos objetivos que vos, te sentís reflejada?
-Claro, Paula es una persona grandiosa, yo compartí bastante con ella, desde mates hasta entrenamientos. Tiene una humildad que vale oro y eso la personaliza un montón. Y obvio que también es un modelo a seguir.
-¿Cómo fue la movida durante la pandemia y cómo es el esquema de estos viajes cada 15 días?
-Bueno, en 2020, hacíamos llamadas por zoom y entrenábamos así. Ahora vamos cada 15 días a Buenos Aires y entrenamos un turno de judo, dos de fierro, dos de judo, uno de fierro, un turno de judo, un turno de pista y así. Los entrenamientos son matadores, te dejan agotada, pero obvio que uno va con la cabeza puesta en que eso es lo que quiero y a lo que apunto. Yo estoy entrenando para los Panamericanos. Ahora no puedo entrenar y eso me mata. Al principio, cuando me golpeé en Buenos Aires estaba re triste, me enojé, todo el tiempo me quería volver a mi casa. Menos mal que me golpeé en la segunda semana porque si lo hacía en la primera semana me moría.
-¿En 15 días pensás que podrías volver?
-Todo depende de lo que digan los médicos y como reaccione mi rodilla, si sigue bien o no. Si fuera por mí, vuelvo la otra semana. Yo ya hoy estaría entrenando, pero no me dejan.
-¿Fue complicado estudiar y entrenar?
-Es complicado cuando tenés que viajar y justo te toca rendir y no te podés presentar, pero hay cosas que podés hablar con tus profesores y gracias a Dios siempre entendieron lo que hacía y buscamos soluciones. Fue difícil, hay veces que se me complicaba un montón, pero no era algo que decía no lo puedo hacer. No era o Judo o el estudio, eran las dos cosas y se puede hacer. Paula es el gran ejemplo de eso. Ella se recibió sigue haciendo judo, le va bien en el deporte, le va bien en lo que estudió.
-¿Fue duro tener que resignar cosas como salidas con tus amigos, tiempo libre?
-En 2018 fue cuando dije dejo todas mis cosas aquí y me voy. Hasta el día de hoy no me arrepiento, si cuando estaba aquí tenía 20 amigos y cuando me fui y volví tenía 10 amigos. En realidad, siempre tuve diez amigos, porque los otros no eran los reales. Los que te apoyan son tus amigos y los que no, no lo son.
-¿Qué les diría a los chicos que recién comienzan y re toman como ejemplo?
-Lo primero que les diría es que nunca pierdan la humildad y recuerden de donde vinieron, que sean agradecidos con la gente que los ayudó y que siempre estuvieron.
Y que nada es imposible, que cuando uno quiere algo, tal vez no llegue cuando ya lo quiere pero que llega, llega.
-¿Los Panamericanos cuando son?
-Van a ser en mayo si todo sale bien. Yo apunto a eso y tengo fe que me va a ir bien. Me siento fuerte, me siento preparada, me siento bien emocionalmente y físicamente también.
-¿Cómo fue la primera vez que participaste en los Juegos, estar parada frente al mundo?
-Al principio, yo… Bueno no estaba nerviosa para nada, sabía que había un montón de gente y cuando salí ese día, no me imaginé que era tanto. A mí mucho la opinión de la gente no me interesa. Mientras sea algo bueno, es bienvenido, cuando es malo lo saco afuera. Hago eso porque las malas cosas no te ayudan. Esa experiencia de estar ahí fue muy linda, es lo que decís fueron grandiosos, por la gente. Después, me regalaron cosas, me regalaron chocolates, carteles, me pedían autógrafos, me sentía re famosa. Y yo no entendía nada.
-¿Cómo pensás que sería estar ahora parada ahí?
-Creo que entrenaría el triple de lo que entrené en ese momento, En ese momento estaba muy bien preparada. Las cosas no se dieron porque a veces no se dan, porque así es el Judo, ganás o perdés y está bien. Yo creo que entrenaría el triple y lo haría sabiendo lo que estoy haciendo. En ese momento no entendía que estaba haciendo algo tan importante y ahora si lo ves y te das cuenta lo que fue. Con 15 años, no sabía bien que era muy importante y que no.
-¿Por qué recomendarías practicar judo puntualmente?
-El judo porque aprendés a defenderte, aprendés muchos valores. Capaz que uno en la vida no es respetuoso y no sabe decir gracias, perdón. Judo te enseña muchas cosas, te enseña mucha disciplina, yo recomendaría Judo por eso. Porque me ayudó a eso. Me dio lecciones de vida.
-¿Vos seguís entrenando con tu mismo profesor de siempre?
-Estamos juntos desde 2014 luchando para llegar a eso. Cuando llegamos a los Juegos Olímpicos, fue un “che, lo logramos”. Toda la gente que siempre nos apoyó, mis papás, mis amigos, saben bien el proceso que tuvimos que pasar, todo lo que nos pasó en el medio y poder ver que lo logramos fue muy emotivo.
En 2018, como todos los años se hace un brindis de final de año en Judo y se entregan los cinturones. A él se le caían las lágrimas por todo lo que logramos. Mi profe se llama Manuel Romero, para nosotros fue un crecimiento del equipo.
-¿Tus papás que dicen?
-Bueno, a mi papá le encanta todo esto. En el caso de mi mamá nos golpeamos y comienza con el “por qué hacen judo”, “por qué hacen esto”, “les dije que no vayan”, pero los dos me apoyan mucho. Tengo el apoyo de mi familia y eso es lo importante.
-¿Cuando viajas cómo es, te dicen que te extrañan?
-No, me dicen “andate”. Y bueno, me voy, jajajaja… Ellos saben que extraño mucho y si me dicen eso, me pongo mal. Así que siempre me están diciendo “al fin te vas” y eso me lo hace más fácil, por más que sé que me extrañan.
-¿Qué les dirías a ellos?
-Les diría que me voy a esforzar muchísimo en Judo y en la carrera que voy a estudiar, que es el profesorado en Educación Física, y yo tengo fe en mí que me va a ir bien, me gustaría devolverle algo de todo lo que ellos me dieron.
Siempre agradecida Micaela reconoce el apoyo que tuvo por parte de su familia, sus seres queridos, los diferentes organismos del gobierno y del propio gobernador. A pesar de estar “muy contenta” con todos sus logros alcanzados, siempre encuentra preparándose para lo que está por venir y como ella dice para “ir por más”.
Texto: Noelia Tapia López
Fotos: Ariel Pacheco