Por qué los golpes no sirven en absoluto

domingo, 28 de febrero de 2021 · 01:00

Muchas personas comparten que, en la infancia, sus padres o adultos responsables les pegaban. Lo primero que debemos aclarar con respecto a esta situación es que actitudes como golpear físicamente, zamarrear, tirar de las orejas, dar un chirlo o empujar a un menor no sirven para nada. No fijan límites, sino todo lo contrario: le enseñan a sentir miedo, frustración y angustia.
Los golpes físicos generan un enorme dolor en el niño o la niña y abren una herida en su historia que cargarán durante toda su vida. Lo mismo sucede con el maltrato verbal. Acciones como gritar, insultar, descalificar o comparar nunca logran ningún objetivo. En una ocasión, alguien me dijo: “Bernardo, yo soy una buena persona gracias a todos los golpes que me dieron en mi casa”. Le respondí: “De ninguna manera; vos sos una buena persona por los valores que recibiste y tomaste, no por los golpes que recibiste”. 
Si un hijo roba y el padre o la madre le pega, no le estáponiendo límites, sino que lo estáincentivando a robar más inteligentemente. ¿Qué deberíamos hacer con los golpes que recibimos? En primer lugar, ver si uno ha decidido repetir esa conducta con sus propios hijos. Si no la repetimos, entonces lo hemos superado. Y, en segundo lugar, recordar que nuestros hijos necesitan tres regalos de nuestra parte: ser mirados, oídos y acariciados.
Quien ha recibidomaltrato, sea físico o verbal y por doloroso que sea, siempre tiene la opción de sanarlo. ¿Cómo? Hacia adelante, dando amor, cariño, respeto y valoración a quieneslo rodean. Todos tenemos la capacidad de construir, entre todos, una cultura más amorosa. En especial, en tiempos tan violentos como los que vivimos.
Y, como padres, es importante tener presente que podemos ser amigables con nuestros hijos, pero no tenemos que convertirnos en sus amigos y olvidar los límites que ellos piden a gritos. Hoy vemos a muchos papás y/o mamás que se divierten cuando sus hijos hacen algo malo. Esta actitud no es saludable. Permitir que un menor transgreda los límites es dejar que le dé rienda suelta a su deseo. Esto es muy peligroso.
Tanto mamá como papá somos responsables de la formación de nuestros hijos y, junto con modelarles todo aquello que queremos que aprenden, es fundamental que los guiemos a aceptarlos límites acompañados de contención. Aunque parezca extraño, algunos padres sufren cuando les dicen “no” a sus hijos. En el fondo, no están desempeñando su rol de formadores. La primera formación de una criatura tiene lugar en el hogar.
Te invito en este tiempo a reflexionar sobre este tema y a recordar que un “no” a tiempo es la actitud que ningún adulto puede eludiren la enorme tarea que tenemos, como padres, de entrenar a nuestros hijos para el mundo que viene, lleno de desafíos a enfrentar y obstáculos a superar. Disciplina no es sinónimo de castigo, como muchos creen, sino de amor incondicional. 
 

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