Sin duda, las historias y los recuerdos afloran de inmediato cuando se encuentra un interlocutor que refleje la curiosidad, la investigación de lo que pasó en tiempos pasados, cuando los actores de la sociedad eran otros, aquellos que han partido, dejando la vida terrena, pero que sin embargo han dejado en la memoria de los que siguen, un recuerdo. Algo que con el tiempo se transforma en incomparable, pues -así como el tiempo pasa- la tecnología se renueva y la cultura sufre modificaciones, dejando en el pasado los modos y la idiosincrasia de generaciones anteriores.
Si no recuperamos esos hechos, ya que no han quedado escritos, perderemos sin remedio la oportunidad de saber nuestra historia popular y el rico accionar de nuestros mayores.
En mi encuentro con el Dr. Julio César Trejo, un tinogasteño que reside desde hace muchos años en Pico Truncado, provincia de Santa Cruz, allá bien lejos, en el refugio de catamarqueños que buscaron y buscan cambiar su realidad: La Patagonia, llegaron los recuerdos. Las historias protagonizadas por actores de otros tiempos en el desarrollo de la sociedad tinogasteña.
De pronto surge con fuerza la figura de un hombre que ha participado fuertemente en la vida social y pública de Tinogasta, este bello departamento del Oeste provincial: su padre don Crisanto Trejo.
Como apelando a su memoria, Julio César miró hacia arriba y empezó contando: “Mi papá nació en la localidad de Las Cañas, departamento Santa Rosa, en el Este de la provincia. Llegó a Tinogasta, procedente de San Miguel de Tucumán en 1940 para desempeñarse como idóneo farmacéutico en la farmacia de los Linch, una de las grandes familias de la ciudad.
La farmacia tenía su local en una esquina del centro, la de 25 de Mayo y Antonio del Pino. A ese local, muchos años después, lo conocieron como la verdulería del tucumano César, donde en la actualidad hay una farmacia nuevamente.
El joven Crisanto contrajo enlace matrimonial con Blanca Azucena Macías, y al cambiar su estado civil, se independizó laboralmente, empezando como maestro carpintero y ebanista, sobresaliendo rápidamente.
Su verdadera pasión
Sin embargo, había en este joven una pasión que no había sido aún desarrollada con fuerza. Por eso, en paralelo a ese oficio, se inició como músico y conformó la primera orquesta típica a la que llamó “La Orquesta de la Simpatía”. Orquesta con la que bailaron y se divirtieron cientos de tinogasteños, muy recordada por los mayores, pero que, sin embargo, se pierde en el tiempo y en la memoria colectiva.
Crisanto Trejo con el tiempo se convirtió en “Maestro de Maestros”, pues con él se iniciaron otros músicos, cantantes y locutores, que también hicieron historia en el medio, y que luego tendrían su propia trayectoria. Entre ellos, Alberto Brizuela con su propio conjunto llamado “Los Satélites del Ritmo”, Guillermo Oviedo, con su propia orquesta “Los Ases del Ritmo”. Ellos, es decir, los creadores de las nuevas orquestas comenzaron en “La Orquesta de la Simpatía”.
Vienen a mi memoria en este instante, cantantes como “Titino” Páez; “Tito” Ochoa un extraordinario showman que emigró a Comodoro Rivadavia; Luis “El Sapo” Salinas, quien siguió su carrera en la ciudad de Catamarca. Y también “Polo” Fernández cantante de tangos que emigró, como tantos tinogasteños.
Con el advenimiento de “La Nueva Ola”, con Billy Caffaro y El Club del Clan, arquetipos del inicio del Rock y el Twist en Argentina.
Crisanto Trejo, para no perder el ritmo, conformó el primer grupo juvenil.
“Los Juveniles de la Nueva Ola” donde su hijo “Joselito” se inició como cantante. Con él se iniciaron como músicos sus otros hijos; “Kike”, “Chichí” y “Cacho” Trejo, quienes también fueron músicos de Alberto Brizuela; Guillermo Oviedo; José Salazar y Julio Quintero con su orquesta “Arriola y sus muchachos”.
Cacho y César Trejo (este último, quien nos cuenta esta historia) fueron integrantes del grupo de música beat “Los Zunder´s” en los años ‘70. Personalidades como el Ramón Antonio “El Gringo” Sierralta y Juan Ramón “Pototo” Fernández animaron con él los bailes de Juventud Unida y el Racing Club.
Don Crisanto fue uno de los fundadores del Club Progreso junto a doña Manuelita de Quispe, Ramón Quispe y colaboradores del barrio. En ese club animó los primeros bailes sin cobrar un peso hasta que la comisión encabezada por doña Manuelita pudo continuar sola.
Después de una larga trayectoria, murió el 24 de septiembre de 1984, en la ciudad de Córdoba y sus restos descansan junto a los de su esposa, en el cementerio municipal de Tinogasta. Don Crisanto Trejo, sin duda, dejó su amor y sus genes musicales a su descendencia, ya que su nieto Enrique Trejo, se destacó como músico y cantante del inolvidable “Cuarteto Leo”, que dirigía Eduardito Gelfo. También su bisnieto Fernando Trejo es trompetista en la banda de Lisandro Márquez, y seguramente podríamos seguir con los descendientes músicos de don Crisanto”.
Esta narración por parte del Dr. Julio César Trejo, en otros tiempos se hubiese producido “a la orilla del fogón o en la rueda del fogón”, pero esta vez no fue así, ya que él está en Pico Truncado y yo en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. De tal manera, el contacto y la charla telefónica se han dado a través de los micrófonos de Radio Nacional Catamarca.
Como sea, lo importante es que a través de este escrito juntos rescatamos una historia desconocida para la mayoría, pero que, con su publicación, nos permitirá conocer, no solo la vida y la actuación de un hombre, sino que, a través de él, la vida de la Tinogasta que fue.