Mucha gente que pasa por la situación de una separación de pareja controvertida suele tener miedo de vivir nuevamente lo mismo con otra persona. Esto ocurre porque la ruptura de este tipo de relación implica que se ha perdido un proyecto, y se ingresa en un período de cambio e incertidumbre. Si bien este sentimiento es normal, ninguna crisis de pareja sobreviene de la noche a la mañana. Por lo general, antes de separarse de manera física, sus integrantes se alejan a nivel emocional. Pero como los humanos solemos repetir experiencias anteriores, aparece la amenaza de repetir lo mismo, aunque sea con otra persona.
Actualmente, debido a la crisis mundial que estamos viviendo, somos testigos de muchas parejas que llegan al final del vínculo que un día los unió. ¿Los motivos? Básicamente son dos:
Conflictos propios de la relación
Los conflictos surgen cuando el vínculo no está bien consolidado. Es decir, cuando no existe lo que se denomina el “cerebro de pareja”. Esto no es otra cosa que el “nosotros”: ese ámbito de dos donde nadie más puede entrar. Es así como se suscitan discusiones, peleas, rivalidades, etc., todo lo cual trae como consecuencia el desgaste de la pareja. Estos son algunos de los conflictos típicos que se originan con la separación:
Que uno de los dos se vaya de la casa de repente.
Que uno de los dos no pueda perdonar al otro por haberlo herido.
Que uno de los dos extrañe mucho al otro y sufra por ello.
Frustración de alguna de las partes
Algunos viven en pareja durante años y, si bien parece que todo marcha sobre ruedas, en su interior hay muchísima ira y rencor acumulados que los conduce a sentirse frustrados. Este es el motivo por el que, de a poco, empiezan a tomar distancia de su compañero/a, en una primera instancia a nivel emocional. En realidad, lo que la persona está haciendo es poner el problema (que no puede o quiere admitir) afuera. En este caso, en el otro. Entonces lo/a culpa por no tener el trabajo que desea, o por no poder estudiar, o por no poder tener vida social, o por no ser capaz de cumplir sus propios sueños. Solo excusas. Una vez que se produce la separación física, quien está frustrado pasa a sentirse aliviado, pero esto es algo temporal. Con el tiempo, volverá a sentir frustración porque no ha enfrentado el verdadero motivo de su crisis personal que trasladó a la pareja, sin darse cuenta.
Por todo lo expuesto, cuando se atraviesa una separación, lo ideal es esperar un tiempo antes de volver a formar pareja. Es importante sanar primero la herida de la relación anterior que no funcionó, para no construir algo nuevo “sobre ruinas”. En todas las áreas en las que nos relacionamos con alguien, en especial cuando hay una ruptura, solamente nos sanamos por completo cuando, después de un trabajo interior profundo, somos capaces de convertir circunstancias negativas en una lección de vida que nos permita avanzar y ser mejores personas.
La vida no es estática y siempre nos brinda nuevas oportunidades para ser felices y plenos.