Historia

Catamarca y el Congreso de Tucumán de 1816 (II y última parte)

domingo, 26 de julio de 2020 · 01:11

En esta serie de escritos, la historiadora Gabriela de la Orden expone aspectos inéditos de la gesta independentista. Hoy, la intervención de los congresales que actuaron por Catamarca.
 
 
LOS CONGRESALES DE CATAMARCA 
 
Los sacerdotes José Antonio Acevedo (1770-1825) y José Eusebio Colombres (1778- 1859) tenían en común que no eran catamarqueños, pertenecían ambos a elite de sus ciudades de origen, Salta y Tucumán respectivamente. Ambos habían realizado su formación eclesiástica en Córdoba graduándose de doctores. Uno y otro habían realizado una meritoria carrera eclesiástica, Acevedo, primero en Salta y en el año 1806 fue nombrado cura Párroco de Belén. Había participado con “auxilio material y espiritual” en las batallas de Tucumán y Salta y por estos servicios Belgrano le propuso integrar el Cabildo Eclesiástico, Acevedo no aceptó y regresó a su Curato de Belén (Lima, 2016). 
José Eusebio Colombres, a poco de doctorarse, fue nombrado cura párroco de Piedra Blanca (1804), actual departamento Fray Mamerto Esquiú, donde desarrolló una importante acción pastoral. 
   
En el Congreso de Tucumán 
El Congreso inició sus sesiones el día 24 de marzo de 1816 con la asistencia de representantes de las ciudades de ese entonces, con excepción de las del litoral y la Banda Oriental, que se encontraban bajo la égida del caudillo oriental Artigas. Asimismo, estuvieron representadas varias provincias del Alto Perú. Los diputados eran los hombres más representativos de la época, clérigos y abogados en general, formados en las Universales de Córdoba, Charcas, Lima o Santiago de Chile.
Una de las primeras medidas tomadas por el Congreso fue la designación del Director Supremo que recayó en el Congresal de San Luis, Juan Martín de Pueyrredón. 
En sesión secreta del día 6 de julio de 1816 los Congresales recibieron al general Manuel Belgrano, recientemente llegado de Europa en misión diplomática, para recibir informe sobre sus gestiones en las Cortes europeas. Belgrano expresó que “… la forma más conveniente para estas Provincias, sería la Monarquía temperada, llamando la Dinastía de los Incas…”, es decir que se adhería a la monarquía constitucional, estrategia ante el restablecimiento de la monarquía en España y de la vigencia de las monarquías en el viejo mundo, frente a la necesidad de restablecer el orden interno. Belgrano contó en este proyecto con el respaldo de importantes figuras como el general José de San Martín, que en Cuyo organizaba la campaña libertadora, del gobernador de Salta Martín Miguel de Güemes y del Director Supremo.
La influencia de los nombrados y de Manuel Belgrano determinó que el 9 de julio de 1816, se llevara a cabo la solemne Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América de los Reyes de España y de otra dominación extranjera.
En sesión del 12 de julio, el diputado Acevedo inició la discusión sobre la forma de gobierno y llevó la propuesta de Belgrano, evidencia de la confianza del autor del proyecto en el diputado catamarqueño. Si bien la moción fue apoyada, no se avanzó sobre el tema, Acevedo volvió a mocionar el proyecto en otras sesiones y se adhirieron a ella, en especial, diputados del Alto Perú. El diputado porteño Tomás Manuel de Anchorena (en la sesión del 6 de agosto de 1816), expuso los inconvenientes de la monarquía Incásica pronunciándose por la de “federación de provincias”. Finalmente, no se decidió sobre la forma de gobierno porque no había consenso sobre ella, las tendencias eran monárquico-constitucional frente a las centralistas y federales o confederales. 
A comienzos de 1817 el Congreso se trasladó a Buenos Aires, Colombres ya había regresado a Catamarca, y Acevedo tuvo notable participación en el Congreso que sancionó el Reglamento Provisional de 1817 y la Constitución de 1819, rechazada por su carácter unitario por los caudillos del litoral y otras ciudades, mientras que, en Catamarca, fue jurada “con demostraciones y pompas” en el Cabildo Abierto del 25 de mayo de 1819. 
La batalla de Cepeda (febrero de 1820) precipitó la caída del poder central, la disolución del Congreso y algunos Congresales fueron a prisión, entre ellos el sacerdote Acevedo, quien al recuperar la libertad (1822) regresó a su Curato y tuvo una relevante actuación pública; solo menciono que fue el autor del Reglamento Constitucional de Catamarca sancionado en el año 1823, primera Constitución provincial que rigió hasta el año 1855. 
La anhelada organización constitucional nacional recién se logró en el año 1853, nacía la Nación Argentina. 
 
Colaboración: Mgter. Gabriela de la Orden - Academia Nacional de la Historia. Miembro Correspondiente - Junta de Estudios Históricos de Catamarca. Presidenta.
 
Bibliografía citada
Lima González Bonorino, Jorge E., MMXVI, Manuel Antonio de Acevedo, en Ernesto A. Spangerberg, Director, Los Congresales de Tucumán. Su genealogía y descendencia, Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Buenos Aires.
Lupiáñez Gabriela, 2016, Autonomía y soberanía en los usos de la noción de “pueblo”: el Cabildo y el gobernador, disputas políticas en torno del Estatuto Provisional en Tucumán en 1815, Prohistoria, Año XIX, número 26-dic.