Buenos días, estimados lectores. Hoy nos proponemos contagiar su ambiente con una buena actitud. ¿Sabía usted que la actitud es una de las habilidades más solicitadas en los emprendimientos, parejas, salud (física, mental y emocional) y en las buenas sociedades? Una persona con buena actitud, aunque no tenga altas aptitudes profesionales, puede ganar más dinero que alguien que tiene buenas aptitudes profesionales pero mala actitud.
¡La actitud es una habilidad que usted puede desarrollar! Además, es un recurso personal y gratuito. Uno de los tantos que tiene el ser humano, que ayuda a llegar a la meta, ayuda a sortear los obstáculos, facilita la creatividad para resolver, mejora la relación con las personas, aumenta las oportunidades de éxito en cualquier emprendimiento y disminuye los efectos negativos que se encuentran en el camino.
Decimos que Actitud “es la sensación interior manifestada en el comportamiento”. Por eso, la actitud se demuestra y podemos darnos cuenta de ella sin la necesidad de usar palabras, por ejemplo, en las muecas y gestos que hacemos a otras personas. Mientras para algunos, la actitud significa ver la oportunidad en cada dificultad, para otros significa la llave para sortear la dificultad en cada oportunidad.
Veamos algunos beneficios, como bien expresa John Maxwell experto en Liderazgo. Quizás después de leerlos, usted tome más en serio cuidar su actitud. Sepa que la actitud se entrena, se cambia y se potencia. Es un hábito que puede mejorarse, siempre que se decida. Las personas flojas no gozarán de buena actitud, pero las personas emprendedoras pueden mejorar y trabajar su actitud de manera que se aseguren siempre lo mejor.
Una historia que me encanta compartir para demostrar lo que propongo es la siguiente: Cierta vez dos empresas bien posicionadas en el área de calzados decidieron enviar a sus mejores vendedores a África para ampliar su mercado.
Al llegar a la aldea, el primer vendedor observó que ningún habitante utilizaba zapatos, los jóvenes, ancianos, mujeres y niños estaban descalzos. El vendedor quedó pasmado ante semejante panorama y decidió llamar a la casa central para comunicarles el diagnóstico. “Por favor, me mandan mi pasaje de regreso mañana mismo. Aquí no hay nada que hacer. En estas aldeas nadie utiliza zapatos. ¡Ni siquiera lo conocen! Urgente sáquenme de aquí”.
Esa misma semana, arribó al mismo sitio el mejor vendedor de la competencia y al ver que en la aldea nadie utilizaba zapatos ni los niños ni los ancianos, las mujeres o los hombres, llamó de inmediato a la casa central comunicando: “¡Señores! Mañana mismo envíenme 10 mil pares de zapatos! ¡Estas personas necesitan zapatos! ¡Este es el futuro!”.
Como puede observar, cada uno de los vendedores hizo un diagnóstico real sobre el mismo hecho: la gente no usaba zapatos. Pero lo que cada uno proyectó con una actitud adecuada, cambió el futuro comercial de la empresa. Uno de ellos vio una pérdida de tiempo invertir en ese lugar, el otro vio una gran oportunidad de lograr la expansión en la compañía.
“Su buena actitud lo llevará muy lejos, la actitud no depende de los hechos de la vida, sino de lo que usted cree para usted mismo, de la fe que tenga en usted y de la visión que tenga para su futuro”. Practique mejorar su actitud todo el tiempo, las puertas se abren para quien cree en ellas. Una persona con buena actitud supera todos los obstáculos en pos de avanzar hacia su propósito.




