HISTORIA

Catamarca y el Congreso de Tucumán de 1816 (I)

En una serie de dos escritos, la historiadora Gabriela de la Orden expone aspectos inéditos de aquella gesta. Aquí la primera parte y el domingo próximo el cierre con la intervención de los congresales.
domingo, 19 de julio de 2020 · 01:01

Corría el año 1815 y las Provincias Unidas del Río de la Plata eran el único foco revolucionario que se mantenía en pie en Hispanoamérica. En España se había restaurado la monarquía, con la consiguiente amenaza de expediciones militares para sofocar la revolución americana. En Chile la victoria de los españoles en Rancagua, amenazaba la frontera Oeste. La Banda Oriental era acechada por los portugueses y crecía el liderazgo del caudillo Artigas en el litoral. El Alto Perú era controlado por los españoles y era crítica la situación en el interior del Rio de la Plata, donde los desaciertos políticos de Buenos Aires habían creado resistencias.
El Congreso de las Provincias Unidas fue convocado por el Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas y se realizaría en Tucumán, considerado como un intento porteño de apertura de la revolución hacia el interior.

Catamarca y la convocatoria a Congreso
Catamarca integraba desde el año 1814 la Gobernación Intendencia de Tucumán, formada por las ciudades de Tucumán, su sede, junto con la de Santiago del Estero. El Gobernador Intendente coronel Bernabé Aráoz, nombró Teniente de gobernador de Catamarca a don Feliciano de la Mota Botello, santafesino radicado en la ciudad desde la colonia, adherido desde los inicios a la causa revolucionaria (primer Comandante de Armas, teniente de gobernador hasta 1812), muy próximo al general Manuel Belgrano.
A mediados del año 1815 el Cabildo de Catamarca tomó conocimiento del Estatuto Provisional de 1815, el que regiría la organización del Estado hasta que se reuniera el Congreso General, y nombró una comisión para su análisis. Ésta quedó integrada por figuras destacadas: los presbíteros doctores Joaquín Acuña y José D. Echegoyen y el doctor Juan A. Correa. Asimismo se tomó conocimiento de la invitación del Director Supremo para el envío de diputados al Congreso de Tucumán.[1]
La Comisión revisora del Estatuto de 1815 se expidió en sesión regular del Cabildo (1/7), observando que se declare a la religión católica “como única” y que la gestión del Teniente Ministro de Hacienda, establecida “sin término”, fuera con límite, estas modificaciones fueron aprobadas. Así el Cabildo de Catamarca alteró una normativa emanada del poder central de Buenos Aires y a los pocos días el instrumento legal fue jurado.

La situación política de Catamarca
El Estatuto Provisional de 1815 establecía que los tenientes de gobernadores debían ser designados por el Director Supremo, en base a una terna elegida en sus respectivas ciudades por sufragio indirecto. No obstante, en el Cabildo, en la sesión del 12 de julio de 1815, se tomó conocimiento que Mota Botello había sido designado nuevamente como teniente de gobernador por don Bernabé Aráoz “y el pueblo de Tucumán”. Los Capitulares se adhirieron a esta designación argumentado que “todo el pueblo se hallaba muy satisfecho” con Mota Botello. Además, acordaron que el teniente de gobernador continuase en el empleo por tres años “contados desde el día en que tomó posesión del mando” para “uniformar en su duración”, la función de gobernador con la de teniente de gobernador. Esta sesión figura en el Libro Capitular como Acuerdo Extraordinario, que corresponde a un Cabildo Abierto, reunión de vecinos principales de la ciudad, para resolver asuntos de importancia, como éste, pero la lectura de la fuente demuestra que la sesión no corresponde a la de un Cabildo abierto sino a la de una reunión ordinaria, es decir, que con la firma de seis capitulares se decidió tomar tan importante medida.
En consecuencia, un grupo de vecinos presentaron un reclamo al Cabildo cuestionando la elección de Mota Botello como Teniente Gobernador sin “el sufragio general del pueblo” de Catamarca. El Cabildo en una sesión del 22 de julio de 1815, trató la presentación y la denominó “Memorial”.
En relación con el reclamo, se lee en el acta de la sesión mencionada, que sus suscriptores fueron “seducidos” por “don Juan Manuel Soria, don José María Burgo y el alcalde segundo voto y don Isaac Acuña”. Además, el Cabildo justificó la designación de Mota Botello aduciendo que obraron “con arreglo al Estatuto” y dispuso que en lo sucesivo el “Pueblo” debía hacer sus presentaciones ante el procurador del cabildo y que un reclamo de este tipo “es de sumo riesgo a la tranquilidad pública”.
Se podría inferir que el Memorial, firmado entre otros, por parientes de don Francisco de Acuña (su hijo Pío Isaac Acuña y su yerno Juan Ignacio Soria), español con destacada actuación en la colonia, podría relacionarse con éste, quien tenía antiguas diferencias con Mota Botello. Sin embargo, no cabe duda que el teniente de gobernador fue electo y confirmado en su cargo en forma irregular, primero por Bernabé Aráoz y luego por los Capitulares que respondían a de la Mota.

Cabildo Abierto del 14 de agosto. Elección de Congresales
Mientras, en la ciudad y en el interior se formaron las asambleas primarias para la elección de electores que participarían en la elección de Congresales, con voto “casi universal”.
Ante la situación interna y para controlar el acto eleccionario, llegó de Tucumán (10/8) el doctor Serapión Arteaga, asesor general de la “provincia de Tucumán”, a los fines de “…conciliar la paz y pública tranquilidad…”. Sin duda, Aráoz envió al comisionado para reeditar lo que había concretado en Tucumán en Cabildo Abierto del 30 de julio de 1815, lograr en una Asamblea abierta, además de la consideración de reconocimiento a la nueva autoridad Directoral y aprobación del Estatuto de 1815, dar legitimidad popular a su designación de gobernador y elección de diputados al Congreso (Lupiáñez 2016).
Esta estrategia política se realizó en Catamarca en Cabildo Abierto del 14 de agosto de 1815, convocado por bando por el veedor Arteaga, en la que se trataron seis proposiciones, entre ellas, ratificación del nombramiento del nuevo Director Supremo (Brigadier general José Rondeau) y caducidad del Estatuto de 1815. Es decir que tres meses después de la sublevación de Fontezuelas (abril) que había determinado la caída del Director Supremo Carlos M. de Alvear y el nombramiento de Rondeau, recién se trataba el tema en nuestra ciudad. Otra de las proposiciones fue la ratificación “espontánea” en el nombramiento del gobernador intendente y del teniente de gobernador. Tan solo en la capital y en Piedra Blanca los vecinos y las corporaciones se pronunciaron en relación a las seis proposiciones, con mayoría de apoyos a Mota Botello. Más de veinte vecinos, entre ellos los que fueron calificados por el Cabildo como instigadores del Memorial, ratificaron con su voto a Aráoz, y para el cargo de teniente de gobernador nominaron a don Gregorio de Segura. Mientras que, en el Oeste, se votó exclusivamente por la confirmación y adhesión a Mota Botello, con numerosos votos “a ruego de”, en una notable extensión del sufragio al área rural, con la participación de milicianos. ¿Cuál es la importancia de esta Asamblea? Por un lado, Aráoz logró adhesión popular para él y para Mota Botello y se amplió el voto a la población rural, en especial a la milicia; por otra parte, es trascendente el pronunciamiento de vecinos en oposición al centralismo, que ahora detentaba Tucumán.
La elección de los Congresales de 1816 se realizó en sesión extraordinaria del Cabildo del 22 de agosto del mismo año 1815. Participaron los Capitulares (seis), entre ellos el alcalde de primer voto Félix Pla, alcalde provincial don Manuel de Figueroa y Cáceres y el alguacil don Juan Asencio Salas. Los electores del interior, uno por cada partido, representaron a Piedra Blanca, Concepción de El Alto, Santa María, Belén y Tinogasta. También emitió su voto el administrador de correos Teniente coronel Domingo López de Barreda. Fueron electos Congresales por unanimidad, el cura y vicario de Belén doctor Manuel Antonio Acevedo y el síndico procurador de la ciudad don José Antonio Olmos de Aguilera, vecino destacado, diputado al primer gobierno patrio que integró la Junta Grande. El primero representaba al Oeste, el segundo al Curato Rectoral, hoy Valle Central.
A fines de agosto, después de cumplida su misión, el veedor Arteaga regresó a Tucumán.
Iniciada ya las sesiones del Congreso en Tucumán, en reunión ordinaria del Cabildo (6 de abril de 1816) presentó su renuncia don José Antonio Olmos de Aguilera, fundada en razones de grave enfermedad y comisionó su elección en el presbítero doctor José Colombres, expresando que en él concurrían “…cualidades suficientes...”. Es decir que no fue una elección indirecta sino una delegación de poder y Colombres, según el Acta, ya estaba en ejercicio de funciones.
 
Texto: Colaboración: Mgter. Gabriela de la Orden - Academia Nacional de la Historia. Miembro Correspondiente - Junta de Estudios Históricos de Catamarca. Presidenta.

Bibliografía citada

Lima González Bonorino, Jorge E., MMXVI, Manuel Antonio de Acevedo, en Ernesto A. Spangerberg, Director, Los Congresales de Tucumán. Su genealogía y descendencia, Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Buenos Aires.
Lupiáñez Gabriela, 2016, Autonomía y soberanía en los usos de la noción de “pueblo”: el Cabildo y el gobernador, disputas políticas en torno del Estatuto Provisional en Tucumán en 1815, Prohistoria, Año XIX, número 26-dic.