Cinco enseñanzas de oro

domingo, 7 de junio de 2020 · 01:00

¿Tenés un mentor en tu vida? Todos haríamos bien en contar con, al menos, uno. Un mentor es alguien que se encuentra un paso adelante en la carrera de la vida; es decir, que ya logró lo que yo estoy persiguiendo, y es una inspiración para mí. A continuación, te comparto cinco enseñanzas que recibí de mis mentores a lo largo de los años:

La doble mirada
Es la actitud que me permite ver más allá de lo que hoy es visible y soñar con un mañana más pleno donde hay crecimiento de todo. Por ejemplo, si soy dueño de una empresa con cinco empleados, puedo imaginar que tengo veinte personas a mi cargo. Y una vez que llego a ese número, puedo pensar (con los ojos de mi mente) que he llegado a cincuenta empleados. La doble mirada nos ayuda a ver a una persona en dificultades, como un hijo con problemas de adicción, transformado en su mejor versión. Todo lo que vemos es temporal; mientras que lo que no vemos es eterno. 

Si creo que puedo, podré
Nada es imposible para una persona que toma la decisión de creer. Aun cuando los demás digan que no se puede, que no hay suficientes recursos, que nunca se hizo de esa manera, que no tiene el conocimiento necesario... Si mis sueños son grandes, debo erradicar de mi vocabulario la palabra “imposible” y reemplazarla por ideas, emocionesy acciones que demuestren todo lo contrario. 

Mi dolor es el antídoto contra la preocupación
Quien atraviesa épocas de adversidad como el tiempo que todos estamos atravesando, y conoce cara a cara el dolor emocional más desgarrador es “inmunizado” contra la preocupación. Esto es así porque sus prioridades ya no son las mismas y deja de preocuparse y angustiarse por cuestiones que realmente no tienen importancia. En cambio, se enfoca en lo que de verdad es valioso, como las relaciones interpersonales. Seguramente si viviste situaciones duras que te sacudieron, hoy las circunstancias negativas no te afectan como en el pasado. 

Tengo que aceptar que triunfaré en un área, pero fracasaré en otra
En el camino al éxito es importante escoger con qué personas triunfaremos y con qué personas fracasaremos. Esto significa hacer una lista de aquellos con quienes nos irá bien y con quienes, muy probablemente, enfrentaremos dificultades. Lo cierto es que hagamos lo que hagamos, es imposible agradar a todo el mundo y siempre alguien nos va a criticar. Es parte de la vida y jamás debería ser una fuente de desánimo, sobre todo cuando estamos enfocados en la gente que suma en nuestra vida.

Siempre hay circunstancias que trabajan a mi favor
Incluso en los momentos más difíciles y tristes de nuestra vida, una situación en apariencia negativa puede terminar resultando a nuestro favor. Por ejemplo, quedarme sin trabajo sin duda me generará incertidumbre y angustia, pero también puede ser la oportunidad para conseguir un empleo mucho mejor que el anterior. 
El mentor nos muestra el camino, pero somos nosotros quienes debemos trabajar y esforzarnos en nuestra área de mayor idoneidad. Tal actitud frente a aquello que constituye nuestra “pasión” es lo que nos traerá, tarde o temprano, los resultados extraordinarios que anhelamos, a pesar de los obstáculos y los desafíos que se nos presenten en el camino. 
 

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