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historia

Señor de la Agonía

14 de junio de 2020 - 01:01 Por Redacción El Ancasti

En nuestro país hay mucha demostración de fe por santos, vírgenes, almitas, cruces y a quienes se venera y se elevan oraciones rogando, ya sea pidiendo o agradeciendo. La sociedad del lugar del Santo que se venera, habla de fe, creencias y milagros recibidos pero, generalmente, esto sucede en los lugares alejados de los centros poblados. Aunque en esos lugares también haya creencia y fe, el ritmo con el que viven a diario hace que todas esas situaciones religiosas culturales, no tengan cabida a diario. Solo en algunos momentos extremos vienen a la memoria lo relacionado con la fe.

Pero existen casos especiales donde un Santo, una Virgen o Almita hayan realizado, según la sociedad, todo tipo de milagros. De modo que la fe viaja y llega a lugares lejanos y desde esos lugares viajan a visitar al Santo milagroso y le rezan y piden algún milagro. Cuando es otorgado, ellos mismos se encargan de difundirlos y además de realizar novenas y procesiones, ya sea en el lugar de residencia del Santo o “lo sacan prestado” a los dueños del oratorio y lo llevan al lugar donde se le ha de rezar la novena y se realizará la procesión, siendo este acto, una demostración muy fuerte de fe.
Este es el caso del Señor de la Agonía, de la localidad de La Puerta de Tatón,  jurisdicción municipal de Fiambalá, departamento de Tinogasta. Este paraje se encuentra a algo más de 100 kilómetros de la ciudad de Tinogasta, en medio de plena precordillera.

Por Ruta Nacional Nº 60 se llega a un cruce, después de pasar Fiambalá y Saujil,  donde uno de los caminos va hacia la localidad de Palo Blanco y el otro hacia la localidad de Medanitos. Es por este último que se debe avanzar y después de pasar La Soledad y el río, se empieza a tomar contacto con las dunas que rodean al camino.
Montañas de médanos van marcando el paisaje de la zona, arenilla muy fina que se desplaza de un lugar a otro, según la dirección del viento. En ese movimiento y quietudes momentáneas se van formando figuras, que el ojo humano detecta rápidamente. A los pocos kilómetros y al lado del río, se empieza a ingresar a la localidad de Tatón y pasando por medio de este pueblo, unos cinco kilómetros más en medio de montañas, se llega a La Puerta de Tatón, lugar donde se encuentra la capilla o el oratorio del Señor de la Agonía.

En realidad esta historia de fe empieza en 1946 y en lo que se puede leer en el oratorio, hay un texto que indica que: “En La Puerta de Tatón vivía la familia Morales. Don Faustino Morales y Doña Cristina Cerapio, familia humilde y sencilla, luchadores constantes para alcanzar el bienestar de la familia.
De este matrimonio nacen nueve hijos, uno de ellos de nombre Rosa Bautista Morales, que de muy temprana edad manifestó una profunda fe religiosa, muy responsable y respetuoso.

En enero de 1946 sus padres deciden enviar a este adolescente hasta la localidad de Medanitos, distante 25 kilómetros, a buscar los alimentos básicos para la alimentación del mes. En aquellos años no existían métodos de comunicación ni sanidad ni transporte alguno. Rosa Morales partió desde su casa en La Puerta de Tatónen horas de la madrugada montado en un burrito y arriando otros cuatro en los que traería lo que comprara.

Es importante resaltar el paisaje, que es muy agreste y con muchos campos medanosos, difícil de transitar. Después de algún tiempo, pasando por La Soledad, llega hasta el río Abaucán, donde el niño baja del burro para deleitarse con el agua cristalina, beberla y mojarse un poco, ya que el calor del medio día era agobiante.

En el momento de tomar agua ve brillar un objeto con densidad. Este chico con curiosidad comenzó a excavar la arena descubriendo “algo” metalizado, luego de librarla del barro y unas raíces, quedando perplejo casi inmóvil, comprobó que se trataba de la imagen de Nuestro Señor Jesucristo. Lo observó detenidamente, luego se arrodilló y comenzó a rezar e implorando a Dios pidió que iluminara el momento que vivía.

Acomodó a Cristo en lo más alto de una planta de sauce y siguió camino hacia Medanitos, donde compró los alimentos que sus padres le habían encargado. Después regresa presuroso. Bajó la imagen de la planta de sauce y al anochecer llegó a su casa, redactando todo con detalles a sus padres y hermanos, quienes no podían creer lo que este chico contaba. La familia entera se emocionó, lloraron abrazados y rezaron con mucha fe pidiendo protección.

A la semana todo el pueblo de Tatón se anotició  de lo sucedido como también se informó a las autoridades eclesiásticas de Fiambalá quienes apoyan espiritualmente y psicológicamente al adolescente y a su familia.
Desde entonces se venera al Cristo Hallado como El Señor de la Agonía en su humilde capilla en La Puerta de Tatón y se lo considera muy milagroso y sus fieles peregrinan sin descansar pidiendo salud, trabajo, buenas cosechas y que nunca falte el pan en los hogares de cada habitante del pueblo de Tatón.
El adolescente Rosa Morales ya hecho un hombre, decide emprender viaje al sur del país, a la ciudad de Comodoro Rivadavia, donde se emplea en Yacimientos Petrolíferos Fiscales”.

Después de su fallecimiento se pudo acceder a esta historia que está distribuida por todo el país. El Señor de la Agonía es tan milagroso que muchos son los peregrinos que llegan a Tatón para agradecer, para pedir y muchos también son los viajes que esta imagen ha realizado de mano de sus peregrinos por distintos puntos del país. Por eso, antes de viajar para conocerlo, hay que comunicarse telefónicamente para saber si la imagen se encuentra en la localidad.

Texto y Fotos: Colaboración de Oscar Hugo Alaniz
 

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