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salud

La medición del polen atmosférico como arma contra las alergias

Un proyecto interinstitucional registra, con rigor científico, datos de la atmósfera catamarqueña y los divulga para su aplicación en la comunidad científica.
14 de junio de 2020 - 01:08 Por Redacción El Ancasti

El trabajo interdisciplinario suele rendir interesantes frutos. Es el caso de esta fusión entre un estudio vinculado a la Biología (en realidad, Aerobiología) y cómo los datos que ésta procesa se aplican con grandes perspectivas en una rama de la Medicina. La ingeniera agrónoma Gabriela Di Bárbaro, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la U.N.Ca. y la médica Mariela Ocampos, especialista en enfermedades alérgicas, de la Junta Ejecutiva de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) y co-coordinadora de la Red de Pólenes de la AAAeIC, son las caras visibles de este trabajo de investigación que hace el muestreo aerobiológico en la atmósfera de la ciudad de Catamarca.

Como responsables de su funcionamiento, Ocampos y Di Bárbaro han integrado la estación polínica de Catamarca a una red de conteo de pólenes de la AAAeIC y publican sus registros en la página oficial de esta entidad:www.alergia.org.ar. La estación ha logrado los estándares de calificación requeridos por la National Allergy Bureau de la American Academy Allergy Asthma and Inmunology, lo cual certifica la capacitación para realizar los conteos e informes de polen.

En Medicina, el nombre que reciben las afecciones provenientes de estas pequeñas partículas (granos de pólen más o menos microscópicos) generalmente presentes en las flores, se denomina polinosis. Sin embargo, existen otros agentes que causan la polinosis, tales como las esporas de hongos anemófilos y alergenos del polvo que se junta en los hogares. Entre estos últimos, los más conocidos son los ácaros.

Sin embargo, “la prevalencia de la alergia a pólenes está en aumento y en algunas regiones su frecuencia supera a la del ácaro”, indica la doctora Ocampos. “Este fenómeno se atribuye sobre todo a la contaminación ambiental causante del recalentamiento global que genera inicio temprano de polinizaciones y prolongación de la estación polínica o merma considerable de las precipitaciones, las cuales suelen bajar los niveles de pólenes en el aire”, agrega. Como agravante, la contaminación tiene efecto coadyuvante en la sensibilización a los pólenes y efecto nocivo directo sobre las mucosas.

Importancia de la palinoteca
En diálogo con Revista Express, las mujeres profesionales explicaron los alcances de este proyecto, que lleva ya dos años de ejecución y que va “tomando forma” a medida que aumenta el volumen de trabajo.

En paralelo con la medición diaria, en la Facultad han creado una palinoteca que sirve como base de datos y de consulta para ayudar a precisar el diagnóstico de especies que afectan a la población en cuanto a las polinosis. Una palinoteca es, entonces, una colección de pólenes obtenidas a partir de anteras fértiles, esporangios o cuerpos fructíferos de plantas, tejidos vegetales y otros montajes. Para Catamarca, ciudad caracterizada por una alta incidencia de polinosis, la importancia de contar con una palinoteca es alta, ya que facilita la identificación taxonómica de los pólenes y esporas, muchas de ellas existentes sólo en su biotopo.

En función de la amplia diversidad de la flora existente en Catamarca -o en cualquier otro punto que se tome para estudiar-, la detección de pólenes alergénicos y esporas de hongos sirve para constatar la calidad del aire. Y también para pronosticar cómo va a estar en el futuro. Este pronóstico puede hacerse combinando con otras variables climáticas como la temperatura, el viento y las precipitaciones. En general, un pronóstico de aerobiología tiene “bastante certeza” con tres a cinco días de anticipación.A los pacientes alérgicos sintomáticos de rinitis, conjuntivitis y asma sensible a polen o esporas de hongos, estos registros ayudan a prevenir una eventual exposición (actual o futura) al contacto con estas partículas cuando se detecta que están o estarán presentes en el aire de un determinado lugar.

Saberlo de antemano servirá entonces para evitar exponerse al aire libre, o alertará sobre la necesidad de usar máscaras o anteojos, o bien de trasladarse en vehículos con cierto equipamiento, como el filtro antipolen en el aire acondicionado.
También puede sugerir tomar medicación ya indicada por un médico y evitar la inflamación devenida del contacto con estas partículas. “A los especialistas, nos ayuda a la elección del kit diagnóstico para determinar la sensibilidad alérgica y la formulación de las vacunas. Muchas veces estos tratamientos hiposensibilizantes fracasan porque son estudiados en otras provincias, donde son diferentes al lugar donde habitualmente vive el paciente”, apunta la especialista en Alergia.

Además de contar con la información del polen causal de los síntomas, la presencia del mismo en el aire por cierto tiempo, ayuda a precisar la indicación para el tratamiento médico, inclusive de manera preventiva.

En Salud Pública, este tipo de registros también es necesario para poder advertir a la población acerca de posibles contaminantes y alérgenos en el aire, lo cual puede ser decisivo en población vulnerable, así como para implementar controles de contaminación y programas sanitarios, de infraestructura y educación que reditúe en costes de Salud, ausentismo escolar y pérdida de productividad.

Deuda pendiente
La ingeniera Di Bárbaro reconoce la necesidad de utilizar la información que viene recogiendo la estación palinológica para divulgarla masivamente. “Sería muy bueno que cuando los medios de comunicación comunican los datos del tiempo informen también estos datos sobre pólenes en el aire. Cuando tuvimos la aplicación (APP), era muy interesante para difundirlo. Pero el laboratorio dejó de subvencionarlo. De esa aplicación pasamos a otra que era de EE.UU. y estaba en inglés. Además, no estaban las especies nativas de aquí”, reclama.

- ¿Cuáles son esas especies con mayor incidencia en alergias?
-Depende de las épocas. En el verano tenemos aquí muchas gramíneas megatérmicas, entre los que el Cenchrus ciliaris es el más abundante. Es una especie que, si bien no es exótica, se ha difundido bastante. Entrando al otoño, empiezan a aparecer las solanáceas y las asteráceas o compuestas (el “diente de león”, por ejemplo). Después, en el invierno, es cuando más pólenes hay, sobre todo por las arbóreas. Aquí se registra mucho la mora, que tiene un polen muy pequeño y abundante. También el lapacho y otros, no tanto el algarrobo porque es bastante pesado y está más presente en el verano, desde fines de diciembre a febrero.

- ¿Incide la época de viento?
-Muchísimo. Y las lluvias también. Cuando es época de lluvia queda limpio el aire y la cinta sale limpia. Generalmente salen las muestras sucias por la cantidad de polvo en suspensión, eso aumenta el trabajo.

- ¿El smog también se registra?
-No, eso se hace con otras técnicas. Acá vemos lo que se queda pegado en la cinta. Se registra la parte biológica; la parte química la analizan otros estudios. Sí se ven las cenizas que hay en el polvo. Como digo, la época de mayor registro es al fin del invierno.
Esta silenciosa articulación es una realidad en el Valle de Catamarca. Para quienes vivimos aquí, el Valle de la Alergia. El trabajo responsable de profesionales comprometidos puede llegar a generar beneficios directos incalculables a muchísima gente. Desde nuestra óptica, está en vías de perfeccionarse para ser mucho más amplia. El registro que la ingeniera toma diariamente en el aparato instalado en el techo de su casa, la hace “prisionera” de un método, pero al mismo tiempo le posibilita la libertad de construir un conocimiento al que, de otra manera, jamás llegaría a acceder. Todo con el apoyo de un equipo de trabajo en el marco de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad. En combinación con ella (y su equipo), la médica alergista se sirve de la información fidedigna compartida (con la comunidad científica) para precisar, con muchísima más eficacia que cuando no había datos, los diagnósticos y tratamientos por alergias a pólenes.

Es un claro ejemplo de que, cuando el saber se comparte y el ejercicio profesional está al servicio de los demás, somos perfectamente capaces de vivir en armonía.

 

En laboratorio
El muestreador capta partículas volumétricas por succión basado en el principio del impacto. Permite obtener datos homologables independientemente de las características biogeográficas y bioclimáticas de la zona en que se realice el muestreo. El caudal de succión es de 10 litros de aire/minuto, similar a lo que toma el pulmón humano.
“Por día hacemos cuatro lecturas, que corresponden a 94 cortes de microscopio. Ese trabajo se hace a diario en el laboratorio con estudiantes y una profesional recién recibida que están involucradas en el proyecto”, apunta Di Bárbaro, que comanda con enorme compromiso esta parte del proyecto.


 Estación Aeropalinológica
Responsable: Dra. Mariela Ocampos
Dirección técnica: Esp. Ing. Agrón. Gabriela Di Bárbaro
Equipo técnico: Ing. Agrón. Eliana Espeche Acosta y Srta. Melisa Rizo

Texto: Carlos Gallo
Fotos: Ariel Pacheco

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