El aislamiento social, preventivo y obligatorio para prevenir la propagación del coronavirus COVID-19 cambió las rutinas y costumbres. Los saludos con beso y abrazo quedaron para otro momento; se advierte sobre la distancia social y muchos lugares de trabajo debieron suspender actividades o cambiar las modalidades. La comunidad educativa no fue la excepción. El eje no solo fue modificar el modo de transmitir conocimiento sino también la modalidad y el soporte de trabajo. Tanto Internet como los dispositivos móviles y las PC se convirtieron en las herramientas fundamentales. Sin embargo, como en todo proceso, se trata de prueba y error, fortalecer los aciertos y corregir los errores.
Reinventar la educación
Revista Express consultó con la licenciada en Psicopedagogía Rosa Barrionuevo –conocida por sus estudiantes, niños y adolescentes, como por sus colegas, como “seño Rosita”- sobre la educación online, más aún en este particular contexto de pandemia. La profesional remarcó que “en un comienzo nadie estuvo preparado para el trabajo online”. Recordó que durante las primeras semanas, los docentes sólo enviaron actividades en cartillas, algunas sin explicación, o un vídeo del tema visto; la premisa era responder a directivas. “Para ello, no se tuvo en cuenta que los padres no están preparados para enseñar, que no saben de metodología, que los mismos chicos no los ven como el docentes, más aún cuando algunos establecimientos utilizan plataforma, estimulando tiempo de entrega de actividades. También olvidaron que muchos no cuentan con un buen Internet o hay una sola computadora o teléfono y los que deben hacer las tareas son dos o tres. En la marcha se fueron ajustando a la metodología”, señaló.
Con este panorama, para la “seño Rosita” surge un interrogante: ¿Alguien tiene en cuenta el aprendizaje? Cuando se trata de horas y tiempo para presentar las actividades, los padres tratan de que los chicos copien y terminen, así se sube a la plataforma y no queden sin nota. A ellos, se suma la cuestión del aprendizaje de alumnos incluidos. Las actividades son para todos por igual “o no suben nada o sólo el tema y que alguien vea que actividad realizará”, indicó.
Con una mirada crítica, le especialista indicó que son muchísimos los factores que no se tuvieron en cuenta. “En algunos hogares, los padres no pueden ayudar, por el simple hecho de que no saben o sólo tienen tercer grado o los temas son diferentes de cuando estudiaron”, comentó. Otra cuestión que no se tuvo en cuenta es la dificultad de algunos alumnos, sin tener discapacidad, pero que tienen otra forma de aprendizaje.
“Creo que se trata de que estén ocupados con tareas pero algunos les lleva casi toda la tarde hacer una actividad y están con dos o tres cartillas atrasadas. Todo esto crea mucho estrés en la familia y mucho más en los alumnos, que por el sólo hecho de estar encerrados, no pueden estar con sus amigos, tienen que pasar el tiempo estudiando. La angustia que genera en ellos es lo que nos pone a pensar en estrategias más concretas para que el aprendizaje sea significativo”, reflexionó.
Innovadores
En el nivel universitario, la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Catamarca fue una de las primeras en innovar en la educación a distancia, en este contexto de cuarentena. Gonzalo Salerno, decano de esta unidad académica, en una charla con Revista Express contó que se pudo garantizar la continuidad del calendario académico, con miras de cumplir con la planificación de cada cátedra. Salerno reconoció que se trató de un desafío, dado que hubo que reaprender para enseñar como así también para asimilar los nuevos conocimientos. No obstante, se reprogramó el turno de marzo, que había quedado pendiente, y se tomaron los exámenes, de manera virtual, correspondientes al turno de mayo. “Hubo dificultades al comienzo”, reconoció, pero se sortearon los obstáculos. Para ellos, se utilizaron los mecanismos que ya conocían y que venían implementando.
Sin embargo, la conectividad a internet y la falta de acceso es motivo de preocupación pero se trazaron estrategias. La crisis se convirtió en una oportunidad para innovar y, para lograr las metas, hubo esfuerzos compartidos.
“Se dispusieron las clases virtuales en el class room. Todos los profesores conocían el sistema porque lo habíamos usados. Se enviaron videos, material, archivos de audio, Power Point con un audio explicativo, diferentes recursos que combinamos para que el calendario académico y la planificación de cada materia se cumplieran, como si fuera de manera presencial. La idea no es solo decir ‘cumplimos’”, consideró.
En este sentido, el decano aclaró que cada Facultad, carrera, docente y estructura administrativa tiene su particularidad y no todos lo pueden hacer de la misma manera. Hay cátedras de determinadas carreras en que la modalidad presencial es más imprescindible. “Tenemos materias que Criminalística con mucho contenido práctico que tenemos que reprogramar”, advirtió.
Para Salerno, la modalidad presencial es como el abrazo en términos personales, irremplazable pero algunas relaciones, actividades y servicios se reemplazaron con la virtualidad para quedarse. “Se aprendieron modos diferentes de prestar atención. El modelo de la clase magistral, catedrática, del profesor en un atril, superior, que lo diferenciaba del resto de los alumnos y que hablaba dos horas, sin importar si le prestaban atención, cayó en crisis hace rato, no solo por la pandemia. Los estudiantes son mucho más participativos. Hay que generar con otros mecanismos la atención del auditorio. Las clases tienen que ser más hiperactivas. El conocimiento se va construyendo en el aula, sea presencial o virtual”, consideró.
La Facultad de Derecho registra una matrícula anual comprendida entre 400 y 500 inscriptos, aunque suele haber deserciones. Esta unidad académica cuenta con un plantel de 120 docentes. En este contexto particular, con exámenes online, se recibieron dos jóvenes: un perito en Criminalística y un abogado. Para el turno de mayo, se prepararon entre 60 y 70 mesas evaluadoras.
“Advertimos que no lo hacíamos para entretener al alumno sino porque nuestra misión es impartir conocimientos pero también evaluar en el proceso. El alumno necesita ser evaluado para continuar. Debemos garantizar todo: la instancia de evaluación, de seguimiento, todos los mecanismos de seguimiento y rendimiento del alumno, con casos prácticos, monografías, trabajos, con parciales online con mecanismos diversos. También tomamos exámenes porque en marzo se habían suspendido –inició la cuarentena- y quedaron pendientes. Además, creo que fuimos la primera Facultad que sesionó el Consejo Directivo de manera virtual y tomó la decisión de continuar. Se trabajó en un protocolo de examen. Lo redactamos, lo diseñamos y lo aprobamos en el Consejo. Este protocolo fue pedido por otras universidades del país porque fue bastante innovador. Los exámenes se tomaron muy bien”, destacó.
FRASES
“El conocimiento se va construyendo en el aula, sea presencial o virtual”
Gonzalo Salerno
Decano Facultad de Derecho, Universidad Nacional de Catamarca
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“En la marcha se fueron ajustando a la metodología”
Rosa Barrionuevo
Licenciada en Psicopedagogía
Texto: Basi Velázquez