La imagen de la Virgen del Valle, que apareciera hace 400 años en la Gruta que hoy lleva su nombre, lucía un manto con azul con estrellas y por dentro rojo. Luego, fue vestida, de acuerdo con las costumbres españolas, con una túnica blanca y un velo celeste.
Ese manto que la cubre suele cambiarse en distintas ocasiones. En esta procesión tan particular, la Morenita lució un atuendo acorde con el contexto actual. Las hermanas dominicas estuvieron a cargo de la confección de esta prenda. El trabajo fue largo y minucioso pero el resultado quedó a la vista.
Artesanas del manto
La labor les demandó nueve meses y finalmente, el viernes 17 de abril, esta obra de arte salió a la luz. En la jornada previa al inicio del solemne jubileo en su honor, la Madre del Valle fue revestida con el manto confeccionado para lucir en los festejos por los 400 años de “amor ininterrumpido hacia sus hijos en tierras catamarqueñas”.
Entre los detalles se destaca una lágrima de rodocrosita, rodeada de cristal y perlas blancas como signo y ofrenda de tanto dolor por la pandemia del COVID-19.
“El diseño es original de las monjas dominicas, monasterio La Inmaculada del Valle, de Catamarca, quienes dedicaron en su primera etapa varios meses; el bordado digitalizado llevó 112 horas de trabajo y la aplicación de piedras, que se hace a mano, llevó un mes, aproximadamente, en total fueron nueve meses de ilusión, trabajo y oración de toda la comunidad”, contaron las religiosas.
Sobre el trabajo artesanal, detallaron que se utilizó en ambas prendas tela importada, llamada raso italiano, color blanco y celeste, el forro raso común. Se colocaron 112 piedras rodocrositas, más de cien strass de vidrio o cristal de roca color transparente, ámbar, rosa, roja y tornasolada y más de 15 metros de strass pequeño tornasolado y verde además de flecos metalizados, importados.
“Vestimos a la Virgen con su manto nuevo, que confeccionamos con amor y dedicación durante nueve meses, y lo entregamos a Ella en nombre de todos los consagrados que vivimos en Catamarca”, expresaron.
Además, las religiosas reconocen la generosidad de muchos hermanos, quienes con su ayuda, acercaron varias piedras y joyas de rodocrosita. De esta manera, hicieron posible esta ofrenda. La Reina del Valle fue coronada con doce estrellas. También se bordó un camino con piedras preciosas.
De acuerdo con la descripción del vestido, las hermanas expresaron: “Tú, Madre del Valle, predestinada por la Santísima Trinidad, como regalo y primicia de la Pascua. Verdad que quisimos plasmar en el bordado superior con tres flores, piedras preciosas engarzadas en plata y rodeada de strass de cristal de roca. La Iglesia ha reconocido en ti al miembro excelso y los cuatro dogmas sobre tu misterio y misión: Inmaculada Concepción, Madre de Dios, Siempre Virgen y Asunta al Cielo, plasmada en la flor del centro con cuatro brazos”.
La alegría y la enfermedad
En este 2020, la iglesia catamarqueña celebra el Jubileo por los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle. Por ello, las comunidades de vida consagrada de la diócesis de Catamarca ofrecen a la Madre Morenita este manto y vestido. “Madre bendita, recibe todo el cariño de este pueblo argentino que siempre experimentó tu presencia amorosa y tu valiosa intercesión. Este manto quiere ser un grito jubiloso de la fe de tus hijos, plasmado en la Bandera Argentina”, manifestaron.
Sin embargo, este Año Mariano, marcado con el flagelo de la pandemia mundial, el manto lleva también una lágrima de rodocrosita, rodeada de cristal y perlas blancas como signo y ofrenda de tanto dolor de los hermanos que unidos al misterio del Señor Jesús custodian promesas de eternidad. Un último detalle, el sello dominicano, la Cruz de colores blanco y negro y el lema “Alabar, bendecir, predicar”.