ver más
salud

La importancia del optimismo

24 de mayo de 2020 - 01:00 Por Redacción El Ancasti

En circunstancias difíciles, como la que estamos atravesando todos los seres humanos alrededor del mundo en este tiempo, decidir adoptar una “actitud optimista” es una de las herramientas más útiles en nuestro poder. Esto resulta más sencillo para algunos que para otros y está relacionado con nuestra forma de ser. Hay gente que es positiva por naturaleza y ese es el estilo de vida que contagia fácilmente a quienes están a su alrededor. Pero todos podemos aprender a aplicar el optimismo para lograr una mejor calidad de vida, suceda lo que suceda afuera.

Comencemos por analizar qué significa ser optimista:

 

El optimista cree que cada una de sus acciones es valiosa

Aquel que tiene sueños por alcanzar jamás se da por vencido, pase lo que pase, y alberga la creencia de que todo lo que hace es importante y suma. Incluso lo más pequeño. Esta actitud de trascendencia lo ayuda a mantenerse motivado, aun en medio de la adversidad.

 

El optimista encuentra algo bueno en toda situación y en todas las personas

Quien acostumbra ser positivo jamás se enfoca en las debilidades de las cosas y las personas; más bien intenta siempre hallar los puntos fuertes en todo y en todos. Los reconoce y los habla, lo cual atrae más de lo mismo a su vida. En épocas como la actual, lo ideal es sacar nuestra mirada de los otros para posarla únicamente en el potencial, o “arsenal”, riquísimo que todos sin excepción portamos en nuestro interior y nos puede ayudar a nosotros, y a quienes nos rodean, a atravesar los momentos duros con valentía y esperanza.

 

El optimista encuentra, por difícil que parezca, una solución para todo y ama compartirla con los demás

La persona que cultiva el optimismo no habla de problemas sino de soluciones, de salidas. Por ejemplo, en un bote que corre riesgo de hundimiento, jamás gritaría: “Nos vamos a hundir”; sino: “¡Todo el mundo al agua a nadar!”. Esta es solo una metáfora que demuestra que un simple cambio de actitud, por duro que nos resulte, puede provocar un cambio enorme. Todo líder de excelencia es consciente de lo malo, pero decide concentrarse y expresar lo bueno para transformar así la situación.

Para concluir, estas son algunas prácticas que todos podemos escoger para ser un poco más optimistas cada día:

-Escoger siempre palabras y pensamientos positivos que nos eleven, dejando pasar “los otros” que solo nos hacen daño.

-Hacer cosas que amamos y nos cargan de energía, en lugar de actitudes que nos quiten fuerzas (como quejarnos, discutir, criticar, buscar venganza, etc.).

-Decidir siempre “hacer una milla extra”. Esto significa pensar que siempre podemos hacer un poco más, aunque estemos cansados y agobiados.

-Diseñar el mañana que deseamos vivir, fijando metas y objetivos. Esto nos ayuda a no estancarnos y a recordar que “¡no hay mal que dure cien años!”.

-Practicar la valentía. Las crisis, personales y colectivas son el momento ideal para ser valientes. Esto no significa que no tengamos miedo, lo cual es perfectamente normal, sino que actuemos a pesar de lo que sentimos.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar