La pandemia ha cambiado hasta las formas de consumo cultural, y esta modalidad para ver películas, usada en las décadas de los ‘60 y ‘70, vuelve a resurgir como alternativa de entretenimiento.
El 1ro. de abril de 2020, el sitio IndieWire publicaba una nota muy curiosa: En Texas, un cine que estaba por cerrar, debido al distanciamiento social que impuso la pandemia, convirtió su playa de estacionamiento en un autocine y agotó las entradas de cada película que proyectó.
Quizás no fue la primera nota publicada por un medio masivo que hablaba de la posibilidad del resurgimiento de los autocines – recordados sólo por los nostálgicos–, pero daba cuenta de una oportunidad única para reinventarse, en una época marcada por el virus, en la que el sector del entretenimiento sería el último en reactivarse.
A partir de una iniciativa público-privada, se prevé que muy pronto el ala norte del Predio Ferial Catamarca se convierta en un autocine que proyectará películas no sólo de producción nacional sino también títulos del circuito comercial.
La propuesta nace de un convenio entre el Ministerio de Cultura y Turismo de la provincia y las empresas catamarqueñas Fusion Led y Radio Valle Viejo, las cuales aportarán la parte técnica de la iniciativa como la proyección y la emisión del audio de los filmes.
En tanto, también se elevó al Comité de Emergencia Provincial (COE) un estricto protocolo sanitario que especifica cuestiones como la distancia entre vehículos, la cantidad de personas por auto, las condiciones de limpieza del espacio, entre otras recomendaciones.
“Es una muy buena alternativa para el esparcimiento de las familias y en general de los catamarqueños. Se han estudiado y cuidado todos los detalles para que sea una salida controlada y segura que, creemos, va a ser muy bien recibida por la comunidad”, sostuvo el ministro Luis Maubecín.
Cuestiones técnicas
En una superficie de 20 mil metros cuadrados, ubicados en el ala norte del Predio, se desplegará una pantalla LED de 10 metros de ancho y 5 metros de largo, donde se proyectarán películas hacia el sector de estacionamiento, con cabida para 246 autos.
La pantalla posee una tecnología que permite ver con luz diurna, lo que facilita las proyecciones en horario vespertino. De este modo, adelantaron que el costo de la función -por vehículo- será de 500 pesos y las funciones serán de viernes a domingo, con horarios a confirmar.
Otro aspecto tenido en cuenta dentro de la iniciativa es contribuir a la reactivación del sector gastronómico, ya que contempla la habilitación, en el mismo predio, de un sector de food trucks que distribuirán comidas y bebidas hasta los vehículos.
Cabe señalar que los espectadores no deberán bajarse de sus vehículos en ningún momento, ya que las entradas solo podrán ser adquiridas de forma online, mientras que el pedido de comida a los food trucks también será de forma remota.
En este sentido, el comprobante virtual de la entrada será el “permiso de circulación” para la asistencia al autocine y el regreso a los hogares al finalizar la función.
Haciendo memoria…
En nuestra provincia sólo queda el recuerdo de un cine al aire libre -que cabe señalar no era autocine-. Se trataba del cine “Rex”, ubicado frente a la Plaza 25 de Agosto de nuestra ciudad, también conocido como el “Anexo Rex” en la época en que su compañero de proyecciones, el cine ubicado en calle Esquiú (entre Sarmiento y Maipú) también se llamaba “Rex”, pero que luego fue bautizado como cine “Select”.
El “Rex” era un espacio amplio para toda la familia, con cantina y títulos que iban de comedias nacionales pasando por películas infantiles y producciones musicales. En la década del setenta, por ejemplo, pasaron por allí estrenos como “La carpa del amor” con Cacho Castaña, Mónica Gonzaga y Carlitos Balá, o “La aventura de los paraguas asesinos” con Ricardo Bauleo y Graciela Alfano; la ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol del ‘78 y shows de Raffaella Carrá, Roberto Carlos, Julio Iglesias y ABBA bajo el novedoso formato “Super TV Color”; y algunos estrenos en simultáneo con el “Select” como el drama bélico “Las águilas no se rinden”, protagonizada por el reconocido Richard Burton (El manto sagrado, ¿Quién teme a Virginia Wolf?, Cleopatra).
Su programación que, en algunas oportunidades incluía dos propuestas en primera y segunda parte, iba de martes a domingo, con cierre los días lunes.
Reactivando el cine
En los últimos días se dieron a conocer distintas iniciativas en provincias argentinas para reactivar el sector del cine. Por ejemplo, en las localidades mendocinas de Guaymallén, Junín, Malargüe y El Challao se estudia la instalación de autocines en playas de estacionamiento, debido a que la pandemia del nuevo coronavirus obligó cerrar las salas tradicionales.
En el caso de Guaymallén, la empresa Cinépolis (ex Village Cinemas) evalúa la posibilidad de instalar un autocine en una de las playas de estacionamiento del Mendoza Plaza Shopping.
En tanto, la municipalidad de Junín presentó un protocolo para emplazar un autocine en un predio sobre la ruta 60, que contempla hasta cuatro personas por auto, siempre y cuando demuestren que comparten domicilio. En Malargüe se pretende instalar uno en el predio del Polideportivo de la localidad; mientras el autocine de El cerro, en El Challao, analiza su reapertura ya que antes de la pandemia ofrecía funciones nocturnas todos los viernes y sábados.
Córdoba es otra provincia que contempla la posibilidad de la vuelta de los autocines. Se trata de un proyecto que plantea una modificación que regula las actividades de las salas teatrales y cinematográficas para incluir a los autocines.
En los setenta, los cordobeses tuvieron el famoso autocine del barrio Don Bosco que abrió un 15 de septiembre de 1973 con el estreno de 007 Vivir y dejar morir, con Roger Moore, perteneciente a la famosa saga del agente James Bond. En aquel tiempo, había doble función de lunes a viernes desde el atardecer, y los fines de semana se sumaba la de trasnoche. Lamentablemente, los cambios de consumo en la industria obligaron su cierre en 1989.
Hoy, en tiempos de pandemia, el proyecto cordobés argumenta que “es preciso que, de manera urgente, se formule un nuevo diseño de explotación comercial que, además de priorizar las medidas de seguridad para preservar la salud de los clientes, apunte a la rápida reapertura de las actividades económicas con condiciones aceptables de rentabilidad que aseguren su perdurabilidad en el tiempo”.
En Uruguay
La prueba piloto tuvo lugar en la playa de estacionamiento del Centro de Convenciones de Punta del Este, donde se congregaron 400 autos, superando las expectativas de los organizadores. La iniciativa cuenta con un protocolo de seguridad por COVID-19, y próximamente replicarán la experiencia en el aeropuerto de Montevideo.
Desde la organización destacaron que, al finalizar la película, el estacionamiento se vació en nueve minutos, y que bajo ningún concepto se puede bajar del auto salvo para ir al baño, a fin de cumplir el protocolo.
Un detalle a tener en cuenta es que, como el audio del filme es transmitido por una FM local, las películas que se proyecten deben estar en español latino.
Las propuestas surgen, las modas vuelven, y hoy, obligados por una emergencia epidemiológica dinámica que no sabemos cuánto durará y que cambia rotundamente el consumo audiovisual, nos presenta a los cines al aire libre, con espectadores dentro de sus vehículos, como la opción más segura y oportuna para reactivar económicamente sectores de esparcimiento y para volver a disfrutar de películas en la pantalla grande.
Texto: Lidia Coria
Fotos: Archivo Diario La Unión (Años 1978 - 1979)
Hemeroteca de la Biblioteca “Julio Herrera”
*Se agradece el aporte del Sr. Alberto Gallo y Celia Sarquís para la realización de esta nota.
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Nostalgia cinéfila
Hoy, lamentablemente, el cine tradicional es un recuerdo ya que las salas permanecen cerradas para evitar el contagio del virus. Sin embargo, es más que oportuno rememorar tiempos en los que en la ciudad funcionaban cuatro cines en simultáneo: Cine Teatro Catamarca –que perdura hasta hoy– y los extintos Cine Ideal (Rivadavia entre Mota Botello y Chacabuco), Cine Select (Esquiú entre Sarmiento y Maipú) y Cine Rex (frente a Plaza 25 de Agosto).
Sobre estos últimos –Select y Rex– Revista Express tuvo la oportunidad de conocer un importante testimonio que da cuenta sobre los orígenes y mejoras de estos cinematógrafos que brindaron entretenimiento a los catamarqueños en esa época dorada.
Se trata del testimonio del señor Alberto Gallo, que compartió recuerdos de su padre, Rafael Gallo, que en aquel tiempo trabajaba en la administración del Obispado de Catamarca: “Entiendo que, dentro de las propiedades del Obispado, estaba el anexo del cine Rex, frente a la Plaza de la Estación; y el cine Select, que antes también se llamaba Rex”.
En ese sentido, recuerda que “para mi papá era una complicación porque el cine era un tema que no conocía, creo que lo más próximo a un estreno que pasaron fue Colt 45, una película de cowboys viejísima. No entendía de estrenos y capaz se compraba el servicio de la película más barata”.
Sin embargo, según los recuerdos de Alberto, a mediados de la década del setenta la situación de los cines mejoró ya que su padre conoció personalmente a Ángel Corrá, gerente de Paramount, una distribuidora de películas con sede en Tucumán, y arrendatario también de un cine ubicado en Buena Vista.
“Mi padre y el distribuidor normalmente se manejaban por teléfono con el pedido de los filmes, pero resulta que en esa oportunidad Corrá estaba en Catamarca y se llegó a conocer quien le compraba las películas”, rememora. Fue así que nació el contacto que luego permitiría que Corrá junto a un socio arrendaran el cine sobre calle Esquiú –que luego renombró “Select”– y el ubicado frente a Plaza 25 de Agosto. “Ellos refuncionalizaron el cine, le pusieron alfombras nuevas, repararon todas las butacas, las barnizaron, mejoraron la sala del proyector; y en el caso del Rex, pusieron un buffet bien atendido por el señor Servando Castillo; y empezó a mejorar los estrenos de películas en general”.
En el caso del “Anexo Rex”, como se lo conocía en esa época, cuenta que “había mesas y sillas, y había mozos que te servían mientras veías la película, podías pedir un sándwich, una gaseosa o una pizza. Iba mucha gente –y agrega–, mi familia solía ir, ocupaban una mesa, y en los intervalos charlaban con Corrá, la pasaban muy bien”.