NADIA PIEDRASANTA

“Las joyas cuentan historias, marcan una época, hablan de alguien”

Nadia Santé es la marca que esta joven orfebre de 33 años, busca recuperar de un oficio vinculado al arte italiano. Además, como Diseñadora Industrial, renace en sus piezas la joyería antigua y decorada que ya no viene más.
domingo, 10 de mayo de 2020 · 09:56

Era un domingo de cuarentena, el día que Nadia Piedrasanta posteó en su cuenta de Instagram una historia sobre el recuerdo de su abuela, su relación con Italia, y todo aquello que la llevó a transformar su carrera de Ingeniera Industrial, en una nueva pasión: la orfebrería.
Cuando la curiosidad te lleva a esa historia publicada en una red social, hay una frase que lo dice todo. “Desde mi corazón, a mano, por mí”. Es que esa es la esencia del orfebre, hacer algo especial pensado en el otro.
“Creo que de eso se trata para cualquier persona que se dedica a un oficio de índole artesanal. No solamente del orfebre. Hay una relación particular, especial y personalizada entre el Diseñador/Creador/Cliente que la industria no lo tiene. Asimismo, las exigencias son mayores”, cuenta Nadia.
Porque es esa trama interna que precipita los desenlaces de la vida, lo que de a poco impulsa a descubrir cada pieza que construye la vida de esta joven diseñadora.


“Nadia Santé surgió de una situación anecdótica. Jamás imaginé que me dedicaría al Diseño de Joyas. Cuando me recibí de Diseñadora Industrial en el año 2012, estaba muy angustiada por mi destino; me preguntaba cuál sería el área del Diseño la cual iba a seguir. Fue así que comencé a buscar ofertas laborales por Internet tanto de Argentina como en otros países de Latinoamérica. Envié cerca de 100 CV a toda Argentina, en todas las áreas de Diseño, y nunca me llamaron”. Sin embargo, Nadia relata que, desde Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, recibió en marzo del 2013 una contestación de una joyería que, a su vez de vender sus productos, daba clases de Modelado de Joyas en 3D y elaboración de las mismas. “Allí fueron mis primeros pasos en la joyería y desde entonces no pude parar”.
Nadia tiene en sus manos no solo un trabajo laborioso de artesana sino también la oportunidad de crear en su taller, a través de la impresión en 3D, piezas de creación personalizadas, con estilo exclusivo en Catamarca.
Cuenta que el nombre por el que comercializa sus trabajos, surgió también en Bolivia. “Una encantadora y amable joyera llamada Gondi, me sugirió que si alguna vez llegaba a fundar mi propio emprendimiento debía llamarlo Nadia Santé”.
Con esa experiencia alcanzada en Santa Cruz de la Sierra, Nadia comenzó a definir su relación con esa manera de hacer arte. “Hay muchas cosas que me inspiran: la arquitectura europea, la naturaleza, los objetos de decoración de todas las épocas, la moda actual y la antigua, los viajes, etc. Pero lo que más me llena y emociona es el Arte Renacentista cargado de ornamento y texturas en todos los objetos”.
 
“Lo que ya no viene”
Desde Italia, durante el siglo XVI las representaciones del arte, no solo tuvieron una prevalencia en la pintura y la escultura, sino también en la joyería. En esa época, muchos grandes artistas del Renacimiento comenzaron sus carreras en talleres de orfebrería para aprender sobre la precisión de la línea y la claridad del estilo. Esto causó una estrecha relación entre el pintor, el escultor, y los orfebres. Eso explica la excelente representación de la joyería en los retratos que se hicieron durante el Renacimiento.
En las imágenes de la época, sobresalen prendedores, colgantes exhibidos por figuras de la nobleza. Los orfebres se convirtieron en maestros de ciertas técnicas dentro de su oficio.
“Eso es lo que deseo imprimir. Esa es mi identidad. Hacer renacer la joyería antigua; decorada. Esas joyas de las que ya no vienen más. Y con esto me refiero, no solo ofrecer un producto que visualmente recupere lo que se perdió, sino que sea trascendental y perdure en sus generaciones, cuenten una historia y guarden en la mente y corazón de alguien un recuerdo”.
En ese posteo en tu cuenta de Instagram, publicaste tu relación con tu abuela, imaginar cómo era ella es hablar un poco de vos, da la impresión que es un camino hacia lo que eres. Como dos generaciones unidas, cuánto tienes de ella y de todo lo que fuiste descubriendo y que tal vez llevas adentro, como una constelación…
“Lamentablemente pude disfrutarla muy poquito. Falleció cuando yo tenía tan solo 12 años y, por lo tanto, quedaron muchas cosas en el tintero por saber de sus sueños. Le encantaba el arte. Pintaba varios tipos de cuadros; bordaba y en su juventud llegó a hacer joyas y centros de mesa en plata. Nunca supe de eso, hasta que lo descubrí en mi regreso de Bolivia. Es allí cuando despertó mi curiosidad por saber aún más de ella y su pasado. ¿Si realmente era eso a lo que ella aspiraba y nunca pudo lograrlo? ¿Si me designó para que terminara algo de lo que ella no pudo terminar?”.
Nadia cuenta que su abuela era una adelantada. Si bien no vivía de lo que hacía, fundó una peluquería en calle Rivadavia en 1960 con salón de té y café en la parte superior para sus clientes. Toda una novedad para Catamarca. “Fue una emprendedora y visionaria de la época”, afirma Nadia con la admiración hacia quien marcó su destino.
Donde tú estás, yo tengo el norte. Hay cosas que ocurren y que tienen que ver con todo lo que somos de todo aquello que nos dejaron. En muchos casos la orfebrería es un oficio que de alguna manera “es heredado”, que tiene un origen ancestral. “Históricamente solía heredarse, de generación en generación, pero en la actualidad dejó de serlo. En cuanto a mi historia personal, puedo decir que lo heredé de una forma mágica, sin saberlo. Estuvo todo el tiempo en mí, explica.
Para Nadia, su visita a Italia, precisamente a Firenze, fue un descubriendo de lo que quería para su vida.
“Exacto. No solo me había quedado con lo aprendido en Bolivia, Catamarca y Chile, en el 2016; sino que tenía la necesidad de enriquecerme aún más para llegar a realizar una joyería fina y de calidad. Fue así que junté dinero trabajando en relación de dependencia en dos lugares; y con ayuda de mis padres partí para Florencia, Italia; la cuna del arte, de grandes artistas y del Renacimiento. Consideraba que allí era el lugar ideal para formarme profesionalmente en este oficio; y descubrí cuando llegué a la Escuela que me acogió por 3 meses, que hay una técnica llama Florentina o Fiorentina en italiano. Tal cual como se llamaba mi abuela”.
-Cuando te trasladás al arte italiano, imaginás piedras preciosas, perlas, diamantes. Nadia busca inscribir en sus grabados una técnica, típica de la orfebrería fiorentina. ¿Cómo es esa técnica?
-“Esa técnica es hermosa. Se caracteriza por no dejar ninguna superficie de la pieza sin ornamentar. Ese ornamento no es solo con grabados a mano, a través de herramientas que se llaman buriles, sino que también lleva un tipo de engarce y calado dándole al producto una suerte de altos y bajos relieves. Es muy laboriosa”.

Satisfacer un deseo
-¿Cuál es el valor que vos le das, a la relación objeto-sujeto-medio ambiente que interiorizaste en tu profesión y que buscás plasmar en este oficio de tallar?
-“Siempre está presente. Si bien el objetivo principal del Diseñador Industrial es realizar un producto que satisfaga la necesidad del usuario a través de una situación problemática; la de un Diseñador de joyas es más bien satisfacer un deseo, y debo tener en cuenta la funcionalidad, practicidad, ergonomía, los costos de producción, elegir los procesos más convenientes para desarrollar una pieza, etc. En cuanto al Medio Ambiente también es importante. En mi taller no uso ácidos tóxicos que normalmente se utilizan para limpiar las piezas una vez soldadas, sino utilizo sales minerales. Además, en mi servicio está la posibilidad de fundir nuevamente los metales provistos por el cliente para transformarlas en otro objeto de valor.
-También mención{as que no te veías en una fábrica haciendo planos técnicos…
-Sí. La realización de Planos Técnicos forma parte del proceso creativo del Diseño Industrial, de hecho, es fundamental también en el desarrollo del Diseño de Joyas. Allí se determinan proporciones, medidas, espesores, componentes y procesos para la conformación de la joya. En mi taller lo realizo de manera informal. En la industria se rigen a través de normas IRAM.
-Bolivia tiene una gran tradición cultural en el tallado y pulido, son los orfebres de América, ¿cómo surgió ese curso de Modelado 3D de joyas, ese fue el comienzo, cómo fue esa experiencia?
-Bolivia, específicamente Santa Cruz de la Sierra busca llevar la joyería a otro nivel. Han realizado Ferias Internacionales exclusivamente de joyas con el objetivo de promover esa Industria y difundir su piedra semipreciosa que en el mercado se la conoce como bolivianita (una fusión de amatista y citrino). “Por ello, la Joyería-Taller a la que acudí, brindaba cursos de muchos tipos, entre ellos el de Modelado 3D que hoy en día está en auge. Mi experiencia fue, sin dudas, enriquecedora. Allí me enamoré de las joyas”. 

Una reliquia para toda la vida
“Mis joyas no son solo joyas”, dice Nadia y vuelvo al inicio de esta conversación, hay algo en el artista que busca trascender, pero hay una especie de tejido que corre por la sangre y que marca la pasión. 

-¿Es así, sucede en vos?
-“Sí. Totalmente. Para mí las joyas cuentan historias, marcan una época, hablan de alguien, pueden llegar a utilizarse como amuletos. Es hermoso para mí poder trasladar un significado que para un cliente es tan importante en un objeto que será para toda la vida.
Hace un año atrás, un cliente me encargó un trabajo muy especial. Se trataba de un prendedor combinado en oro rosa y oro amarillo para su primera nieta que llegaba luego de una larga búsqueda. Su idea fue la de un arcoíris, porque así se denominan a los niños que vienen a este mundo con el objetivo de traer Paz, Armonía, Amor y Felicidad.
Hay algo puesto de eso, en tu elección por piezas como las alianzas y anillos, argollas, que tienen que ver con momentos especiales en la vida de una persona…
 “Las personas que llegan al taller vienen buscando obtener un producto con un significado especial para un momento relevante en sus vidas ya sea para una boda, un compromiso, un bautizo”.

Trabajo fino
-Por muchos años predominó la platería en el mercado, pero en tus trabajos hay una elección sutil por el oro ¿Cómo hacés para elegir el metal, cuéntame cómo es esa industria, y qué priorizás en los grabados?
-“Me encanta trabajar en oro. Es mi favorito; pero la elección no depende de mí, sino de las posibilidades de cada cliente. La adquisición de la materia prima (Oro 24 kt.) es imposible conseguirla en Catamarca, lo cual debo acudir a plazas como en Buenos Aires o Córdoba encareciendo mucho el valor del mismo.
En cuanto a los grabados, muchas veces depende de la pieza que tenga que hacer, pero sí priorizo que sean profundos y con texturas las cuales les dan distintos brillos a las joyas”.
El taller de un orfebre es como la cocina de un pastelero, debe estar cada cosa en su lugar, se deben seguir tiempos y cada pieza requiere una tarea minuciosa. Una pieza puede llevar varias horas.
“En mi taller tengo sectorizado los puestos de trabajo: en un lugar el diseño y planifico cada labor, en otro sitio hago la fundición y aleación de los metales; luego el laminado de los mismos, en otro el calado, el armado, el pulido, engarzado y, por último, el grabado.
Hay joyas que son más complejas que otras en su conformación y mecanismos. En cuanto al tiempo no podría precisarlo con exactitud, algunas piezas requieren de 2 o 3 días de trabajo, pero otras 10, un mes o más como el anillo Fiorentino; teniendo como base una jornada de ocho horas diarias de trabajo”.
Este tipo de artesanías también requiere de tenacidad y paciencia, de forma ordenada y creativa. Nadia, cuando accedió a esta nota, se sumergía en su taller con la esperanza de que los momentos especiales regresen a un mundo reinventado. Pero su reloj, estaba puesto en el nacimiento de su primer hijo, que seguramente será un renacer para su vida. “Mi desafío personal es crecer como profesional, madre y artista. No considero que sea excluyente uno del otro”, concluye Nadia.
 

Certificado de autenticidad


En cada trabajo que entrega Nadia Santé, hay un certificado de autenticidad que legitima los materiales que se usaron para su elaboración, el cual son 100% puros y ella misma los baja a 18 kt o a 925; salvo aquellos provistos por el cliente. Además, lleva un registro interno de cada cliente con su Ficha Personal en la que asienta el diseño, procesos, materiales y horas de trabajo. Tiene, además, un cuidado con el Medio Ambiente y una atención exclusiva con cada cliente.