Tigertail es la ópera prima de Alan Yang, reconocido productor ejecutivo de sitcoms como Parks and Recreation, Master of None y The Good Place.
Dejando el terreno de la comedia, Yang se adentra al drama con esta historia que se centra en Grover –interpretado por el actor chino Tzi Ma– un hombre que, en la vejez, reflexiona sobre el amor perdido de su juventud y el antiguo viaje que realizó desde su país natal, Taiwán, a Estados Unidos.
De este modo, la historia va y viene entre el solitario presente de Grover y la relación distante con su hija, y el pasado a través de sus recuerdos en su pueblo natal, la relación con su madre y el inolvidable amor que vivió antes de viajar a Norteamérica.
Así el filme se balancea entre el drama y la nostalgia, pero no ofrece nada que no hayamos visto ya en este género. Con actuaciones bastante contenidas, el elemento emotivo nunca termina de cuajar, haciendo difícil sentir empatía por los personajes centrales.
Del lado de sus fortalezas se encuentra la fotografía de Nigel Bluck que nos regala tomas y escenas verdaderamente hermosas, ya sean un campo de arroz en China o un lúgubre departamento en Nueva York. Además, es importante señalar que los flashbacks fueron captados en filme de 16mm –la imagen se nota más “porosa”– mientras las escenas del presente fueron filmadas en soporte digital.
En resumen, Tigertail es un digno drama generacional sobre la familia y el amor, y a la vez un relato sobre la posibilidad de aceptar las decisiones del pasado para hacer las paces con el presente.
26 de abril de 2020 - 11:40