La Asociación Mujeres en Ayuda Mutua contra la Violencia (AMAM) es una institución catamarqueña de trayectoria. En tiempos actuales, a fin de alcanzar este objetivo, sumaron hombres a sus filas. Roxana Díaz Vergara, presidente de AMAM, Leonor Bracamonte e Inés Olima, socia fundadora, en una charla con Revista Express, contaron sobre los nuevos cambios.
“Integramos a varones a nuestro equipo de trabajo. Creemos que la violencia no solo se combate entre mujeres, sino incluyendo a los hombres para cambiar. Tenemos un equipo de profesionales, trabajadores sociales y abogados, que se comprometen contra la violencia y los socios varones que trabajan activamente. Hay profesionales solidarios que nos acompañan”, indicaron.
A la vez, aclararon que las mujeres que integran AMAM no necesariamente transitaron por la violencia para ayudar a otras mujeres. Según contaron, su aporte principal es trabajar con las mujeres para que dejen de considerarse víctimas, salir de ese rol y resignifircarse desde el lugar de la no violencia.
“Recibimos aportes de convenios con fundaciones y organizaciones de nivel nacional que nos bajan fondos. El año pasado, uno de los proyectos era empoderar a las mujeres que salieron de situaciones de violencia con microemprendimientos. Hicimos aportes económicos y en bienes materiales para que tengan el microempendimiento en su casa. El esfuerzo es muy grande porque no tenemos presupuesto propio como organización estatal sino por aportes de socios y de asociaciones nacionales para los microemprendimiento. Los profesionales colaboran ad honorem. Con el aporte de los programas, se paga a algún profesional externo para una capacitación o pagar publicar publicidad. El resto es con nuestro aporte voluntario”, explicaron.
Sobre la problemática social de la violencia, señalaron que consultan mujeres de todas las edades y por todo tipo de violencia. A la vez, remarcaron que antes se manifestaba mucho más la violencia física. Para las referentes de AMAM, ahora hay un auge de hablar de la violencia.
“Las mujeres ya no nos quedamos calladas. Nos llegan consultas de mujeres que sufren violencia laboral o psicológica o acoso en lugares de trabajo o estudio. Las mujeres no esperan a la violencia física sino que abren los ojos antes. La concientización es mayor y las mujeres buscan salidas”, observaron. No obstante, advirtieron que sí se ve más saña en la violencia física pero también más anticipación en las mujeres.
En este contexto de violencia, el abuso sexual también se considera violencia. En los últimos años, el abuso sexual eclesiástico se visibilizó. “Trabajamos contra todo tipo de violencia hacia las mujeres, sea quien sea el abusador. Nos tocó de la iglesia evangélica y de la iglesia católica. Eso nos importa muy poco, en realidad, vamos a apoyar a las mujeres. De acuerdo con el estatuto, AMAM es apartidaria y arreligiosa; no hay ningún partido político que nos atraviese. Para salir de la violencia, así como en las adicciones, la fe y el aspecto espiritual son muy importantes para salir adelante y algunas de nuestras mujeres tienen fe católica; otras, fe evangélica y otras profesan otros cultos”, comentaron.
Pese a que los hechos de violencia cada vez son más visibles, AMAM advierte que, al mismo tiempo, se está desnaturalizando. Destacaron que “es un gran aporte de las adolescentes y jóvenes que cuestionan a esta sociedad machista en la que se vive. Cada vez más chiquitas nos van a pedir ayuda. Hay una reacción temprana y buscan ayuda”.



