Tal vez, tenga la oportunidad de poder hablar con don José, el más viejo empleado del dique, si arranco temprano. Pensé: él sabe como pocos de los barómetros y otros relojes abajo del dique, una enorme cuadra, una especie de sala de control del dique abajo mismo de la pared que separa a los hombres que se sienten poco menos que hormigas. Arriba, las aguas pesan toneladas de toneladas, siete kilómetros de largo en el mismo cauce del río del Valle.
Pirquitas
Una obra de ingeniería que se inauguró en 1961, con una villa que alojaba a la gente del dique, un sistema de alarma que se activaba solo. Las viviendas anchurosas, con sistema cloacal, agradables, alojaban a ingenieros, constructores y trabajadores que se fueron quedando y el dique los domicilió en el mundo, como diría Kusch.
Darío me sonreía la otra tarde que fui a comprarle. Él saca el mejor pejerrey del dique. "Pobre ando, amigo. A puro pejerrey y berro", me decía el sábado, bajo un viento que parecía de pueblo costero, donde el mar aúlla. Me volví con una bolsa de unos pescados de buen tamaño que parecen lapiceras; fueron generosos conmigo; tenían pescados en abundancia y la red se había llenado varias veces este verano.
Vuelvo acá siempre, a sentir el encajonamiento de la roca. Su presencia lo determina todo; actúa en el sistema cardiaco, en la forma de ser y moverse de la gente que vive encaracolada en una calleja sinuosa llena de árboles enormes. Tipas gigantes se baten con algunos algarrobos, talas y quebrachos blancos. Los reyes son el mistol y el chañar; hay unos grandes árboles en las quebraditas que rodean al dique y ahí escribí unos versos del amor y una cabellera importante de mujer, de un álamo plateado y un cebú inmóvil. Todo es igual; el sol ilumina menos horas que en el valle y las noches en la villa son siempre frescas.
Después se hizo la ‘residencia del gobernador’ con una mayólica fina y material de primera. Cientos de pequeños fragmentos, mosaicos, maderas de buen lustre de las aberturas y bovedillas se reutilizaron en los pisos de muchos ranchos pobres de las cercanías a la residencia. Las casas montadas en los cerros y otras pocas guardan un pequeño huesito del gran asado (continuo) que simbolizó aquella casa donde se daban bacanales y el champán llenaba una pileta de natación, para la mesa de ricos y funcionarios.
Vengo acá cerquita a la Cueva de Cubas, que fue descubierto por un campesino pobre, guiado por el olor de asado, que el prófugo, un lugarteniente suyo y otros dos devoraban junto a un recodo del río. Por delatar a donde se encontraba Cubas, ladrón de su vaca el hombre recibió 50 vacas. Cubas fue ejecutado en presencia de su familia; luego de que se hubiera juntado la suma que pedía Maza, entre vecinos, comerciantes y hasta el último de los plebeyos había puesto su moneda. Se reinventa la tragedia griega.
Silvio Olivari