Cómo ahorrar combustible psíquico

domingo, 22 de noviembre de 2020 · 01:00

Muchas personas se quejan de que son desorganizadas y les cuesta mantener el orden, tanto en sus actividades diarias como en su mundo emocional. En especial, en un tiempo como el que vivimos donde se han visto alteradas nuestras rutinas. Para lograr organizarnos y recargarnos, necesitamos aprender a ahorrar combustible psíquico. Esto nos permite contar con una reserva de energía en los momentos en que la necesitamos.

¿Cómo lo llevamos a cabo de manera práctica? Confeccionando con regularidad una “check list”. Es decir, una lista de control. Esto es precisamente lo que hace un piloto de avión. Antes de despegar, sigue una lista y va comprobando que cada elemento funcione bien. Lo mismo hace un bombero antes de dirigirse a apagar un incendio, o un médico cirujano antes de comenzar una operación. Estos profesionales se aseguran de que cada cosa que va a ser utilizada se encuentre en su lugar.

Con el tiempo, lo hacen “en piloto automático”, sin pensar, porque se ha convertido en una rutina. De este modo, están ahorrando combustible psíquico. ¿Para qué? Para que, si el despegue, el incendio, la operación, o lo que sea, se complica puedan contar con recursos psicológicos para actuar. Por ejemplo, si el avión enfrentara una dificultad al despegar, el piloto puede decidir qué es lo que conviene hacer.

¿Qué nos sucede a nosotros muchas veces? Nos quedamos sin recursos, sin energía, sin fuerza. Esto se debe a que vamos gastando nuestra reserva en tratar de ordenarnos por dentro y por fuera. Entonces, una idea importante que nos puede ayudar a ahorrar el combustible psíquico, que tanto precisamos en estos días, es hacer nuestra propia “check list” a lo largo del día.

¿Qué significa eso? Antes de arrancar el día, tomarnos un tiempo para anotar todo lo que tenemos que hacer. Anotamos cada punto y siempre dejamos uno libre para los imprevistos. Una vez que anotamos cada cosa, las enumeramos y comenzamos a llevarlas a cabo de principio a fin. Supongamos, que arranco con la primera actividad: enviar mails a varias personas. Los envío todos y no me detengo hasta terminar la tarea. Ahí recién continúo con la siguiente.

Una persona que es “multitarea” se desgasta. Si soy multitarea envío un mail, después hago un llamado, después leo un artículo… y después vuelvo al principio. Es decir, que hago un poquito de esto y un poquito de aquello. En realidad, la atención no puede hacer varias cosas a la vez, sino que va girando a una por vez. Ese movimiento de ir de acá para allá genera un desgaste de energía emocional tan grande que necesitamos un 60% más de tiempo.

La atención es la puerta de entrada a la memoria para registrar, recordar, evocar, reconocer los datos y contar con los recursos psíquicos necesarios para actuar eficientemente. Cuando esta va de un lado a otro, se gasta combustible. La “check list” nos permite ir punto por punto y empezar y terminar nuestra rutina sin dispersarnos. Así es como ahorramos combustible para los imprevistos y las dificultades. Es decir, para ser organizados y rendir mejor.

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