La iniciativa surgió a través de un convenio de cooperación con la empresa KOVI S.R.L. con el fin de crear alrededor de 3.000 barbijos, en una primera etapa. El barbijo, que en estos tiempos se convirtió en un importante elemento de prevención, será fabricado a partir de una tela antiviral, bactericida y fungicida, con la capacidad de inhibir el Coronavirus similar al SARS-CoV-2- (virus que causa el COVID-19) en menos de cinco minutos. Además, esta tela es autosanitizante y posee propiedades bactericidas y antihongos, por lo que se trata de barbijos más higiénicos.
Esta propuesta surgió gracias a un convenio de cooperación firmado entre el Ministerio de Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia y la empresa KOVI, que provee las telas. En este sentido, la ministra, Eugenia Rosales Matienzo, aseguró: “Estos barbijos son nacionalmente conocidos, principalmente por la calidad y prestigio de nuestros científicos y científicas del CONICET”. “Esta iniciativa ha surgido a través de un convenio con el CONICET, desarrollándose con investigadores de la Universidad de San Martín, de Buenos Aires, y la Pyme KOVI S.R.L., quien ha donado gentilmente las telas con nanotecnología que tienen iones de plata y cobre y producen antiviral al contacto con la boca o nariz”, explicó la funcionaria.
La confección de estos insumos sanitarios está a cargo de un pequeño grupo de instructores y alumnos de las diferentes disciplinas que ofrece la Escuela Misión Monotécnica N°71 de Fray Mamerto Esquiú. Se trata de un grupo de entre 10 y 15 personas, en su mayoría mujeres, que todas las mañanas se dan cita en este pequeño centro educativo para crear estos elementos de prevención que, finalmente, serán destinados a aquellos que los requieran de manera prioritaria. En esta oportunidad, los encargados de colaborar en la producción de los barbijos, debieron adaptar sus horarios y capacidades para poder fabricar alrededor de 200 barbijos cada persona, lo que resulta en un total de casi 3.000 al finalizar esta línea de producción.
Rosales Matienzo hizo un análisis sobre los resultados positivos que trae a la provincia este tipo de propuestas, afirmando que se trata de una manera de poder estar “más protegidos ante la pandemia que azota al mundo”. “Catamarca está a la vanguardia para desarrollar y producir este tipo de herramientas. Es importante entender que la tecnología, de la mano con el cuidado y la prevención, tiene un rol fundamental”, indicó. De esta manera, días pasados, la ministra presentó junto al gobernador de la provincia y otros funcionarios, esta nueva línea de barbijos, que serán confeccionados por instructores y alumnos de la escuela monotécnica.
Una escuela monotécnica confecciona barbijos antibacteriales del CONICET
Escuela monotécnica
La escuela ofrece a quienes se inscriban, de manera gratuita, conocimientos sobre peluquería, confección textil, alfarería, marroquinería, manualidades, cerámica, entre otras actividades que están a cargo de diferentes instructores e instructoras que cuentan con varios años de experiencia.
Según Paula Olea, una de las mujeres que colabora activamente con esta primera etapa de la fabricación de los cubrebocas, “en estas propuestas pueden inscribirse personas desde los 16 años y podrán aprender a hacer desde un portalentes, billeteras, portamates o hasta cintos desde cero, desde que se tiene el cuero. Se enseña todo el proceso”, aseveró.
A pesar de que este año el ciclo lectivo prácticamente está en su etapa de finalización, el establecimiento ofrece clases a la mañana, tarde y noche. El objetivo principal es brindar capacitación en diferentes oficios y, de esta manera, permitir una mayor salida laboral para que los jóvenes (y no tan jóvenes) puedan insertarse en el mercado, comenzando con alguna de estas tareas desde su propia casa.
Un oficio que lleva años
Paula Olea es una de las instructoras del instituto educativo que desarrolla esta primera línea de barbijos. Mientras mueve sus manos con gran habilidad y maneja una máquina de coser que parece haberla acompañado durante años, le cuenta a Revista Express que no es la primera experiencia que tiene confeccionando barbijos. “Estuvimos haciendo este tipo de elementos durante toda la cuarentena para la Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú”, relató sin quitar la vista de la aguja que sube y baja a gran velocidad.
Sobre esta propuesta específicamente asegura que se trata de una “experiencia linda”, ya que podrá “ayudar a la gente, con pocos recursos”. “A mí siempre me gustó la costura, no soy modista ni confeccionista, pero siempre me gustó este tema, lo hago en casa y acá. En realidad, soy instructora, pero de manualidades, no me dedico a esto. Sin embargo, lo hago encantada porque sé que es para un buen fin”, agregó mientras deja otro barbijo completo sobre la mesa.
Además, la instructora expresó: “Dedicamos casi cuatro horas por la mañana, a veces llegamos a las 5 horas, dependiendo de la producción que haya que entregar por día”.
"Es un eslabón importantísimo en mi carrera docente”
Jorge Castillo es el actual director de la Escuela Misión Monotécnica 71 del departamento Fray Mamerto Esquiú y pertenece a la Formación Profesional del Ministerio de Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia.
El director le comentó a RE cómo fue el proceso para lograr la confección de los barbijos de CONICET, desde el momento en que le llegó la noticia hasta la última entrega de los elementos al ministerio.
“Aproximadamente entre el 10 y 12 de octubre nos visitaron autoridades del ministerio planteando la posibilidad de que la institución lleve a cabo la producción. A la brevedad, el 15 de octubre exactamente, nos confirman la noticia”, indicó Castillo.
El próximo paso consistió en recibir un video instructivo para el armado correcto de los casi 3.000 barbijos. “Luego, se realizó el acto con la ministra, el gobernador y el intendente del departamento, que dejaron enmarcado el inicio del proyecto para iniciar, en la sede de San Antonio”, señala Castillo.
Castillo, por otro lado, se mostró contento y orgulloso, luego de que el instituto que encabeza haya sido seleccionado para un trabajo de tamaña responsabilidad. “Fue una noticia muy gratificante, un eslabón importantísimo en mi carrera docente. Estoy muy conforme y satisfecho desde el lugar que me toca”, manifestó.
Tela antiviral
La materia prima con la que se desarrollaron los barbijos en cuestión fue creada por un equipo de investigación integrado por científicas y científicos del CONICET, la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), con el apoyo de la Pyme KOVI S.R.L. Por otra parte, sus propiedades antimicrobianas fueron testeadas con éxito por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y su acción antiviral por el Instituto de Virología del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Por otra parte, la capa de tela interior del barbijo –la que queda permanece en contacto con la boca y la nariz- incorpora iones de plata y otros compuestos fungicidas y antibacterianos, junto con materiales poliméricos que permiten la retención de estos activos. Mientras tanto, la capa de tela externa es tratada con un producto que contiene iones de cobre –que son los que le brindan al tapabocas la acción antiviral-, compuestos fungicidas, bactericidas y polímeros.
Otra de las ventajas de este tapabocas, que se comercializa bajo el nombre de “Atom Protect”, en comparación con los barbijos tradicionales, es que, al ser autosanitizante, no solo disminuye la probabilidad de infectarse con el patógeno que provoca el COVID-19 y la posibilidad de contagiar a otros; sino que también por sus propiedades bactericidas y antihongos es más higiénico y evita que el individuo que lo usa respire sus propios gérmenes; lo que permite que se los pueda usar muchas horas seguidas. Asimismo, al estar fijados mediante materiales poliméricos, los activos antivirales, fungicidas y antibacterianos se mantienen en la tela, inamovibles, tras al menos quince lavados.