miércoles 24 de julio de 2024
Yungas Australes

Un proyecto para conservar la selva catamarqueña

Nación y Provincia impulsan la creación de un Área Natural Protegida en el departamento Paclín, con el objetivo de conservar los valores biológicos y culturales que alberga la región.

Por Redacción El Ancasti

Mayuatos, ocelotes, ranas de verdes brillantes y una variedad increíble de aves e insectos rodeados de vegetación selvática conforman un paisaje vivo que, aunque muchos se sorprendan, se encuentra a 100 Km al norte de San Fernando del Valle de Catamarca. 
Las yungas y su extraordinaria biodiversidad conforman una ecorregión de nuestra provincia y desde siempre, entre investigadores, botánicos y estudiosos de la materia, estuvo el anhelo de proteger este tesoro natural. 
La concreción de este deseo llegó este año, cuando, desde el Gobierno de la Provincia en forma conjunta con Nación, empezaron a desarrollar reuniones y relevamientos abocados al proyecto de la primera Área Natural Protegida en el Este catamarqueño, más precisamente en la región de Las Higuerillas, departamento Paclín, hogar de las Yungas Australes, es decir, “la selva catamarqueña”.
Para hablar sobre esta iniciativa, Revista Express se contactó con Carlos Barrionuevo, titular de la Dirección de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas, organismo encargado del proyecto, que depende de la Secretaría de Medio Ambiente del Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente de la provincia.

Primeros pasos
“Allá por marzo tuvimos una reunión con el presidente de la Administración de Parques Nacionales (APN), Daniel Somma, y esta iniciativa nace de una política nueva que están implementando para llevar adelante la creación de Áreas Protegidas en provincias o jurisdicciones que no se encuentran representadas dentro del sistema de APN”, explica Barrionuevo.
Posteriormente, comenta que, junto al secretario de Medio Ambiente, Emanuel Soberón, y el director de Conservación, Ricardo Guerra, empezaron a armar un equipo técnico abocado al proyecto y a realizar las primeras prospecciones para concretar un Área Protegida en la zona limítrofe de Catamarca con la provincia de Tucumán: “Las Yungas Australes se encuentran en el Este provincial, entre la Quebrada de Singuil, Las Higuerillas, La Merced y El Totoral. En esas serranías hay diferentes expresiones que se conocen como la ecorregión de las yungas o la provincia fitogeográfica yungueña, donde alcanza su distribución más hacia el sur en la República Argentina”.
En este sentido, recuerda que esta biorregión nace en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, atraviesa las sierras subandinas, parte de las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, bordeando el Aconquija, y finaliza en Catamarca. “Básicamente este proyecto busca proteger la última representación de esta formación tan particular, diversa y rica dentro de la provincia”, resume el funcionario.

Catamarca es también selva
¿Entonces esta iniciativa puede desmitificar el concepto de catamarqueños y turistas de que la provincia es solamente árida?
Siempre ha existido una fuerte campaña. Ya cuando se llega al Aeropuerto Internacional de Ezeiza lo primero que uno se topa es con una imagen del Campo de Piedra Pómez, esa es la imagen que tenemos en Catamarca hacia otras provincias y hacia el mundo. Es la imagen de un desierto conjuntamente con el departamento que tiene menor densidad del país como lo es Antofagasta de la Sierra. Entonces, muchas cuestiones culturales y educativas han llevado a que nuestra provincia sea conocida por su aridez, su calor, las montañas, los volcanes y las vicuñas.
Sin embargo, en Catamarca tenemos una buena representación de selva que está bien desarrollada y ocupa laderas húmedas que son interesantes de conservar. Además, tiene otros atributos como las cabeceras de cuencas que son muy importantes, por ejemplo, el río Singuil, la cuenca alta del río de La Viña, Totoral, El Durazno y otros ríos que atraviesan la Cuesta del Totoral son tributarios del dique de Sumampa. Por lo tanto, no solamente estamos conservando los ambientes naturales sino también el manejo y las cuencas que originan la producción de agua y que permiten la continuidad de este recurso”.

Una fauna diversa
Sobre los animales que podemos encontrar en esta región, Barrionuevo señala que “tenemos las últimas poblaciones de ocelotes, que son pequeños felinos muy parecidos al yaguareté; hurones, mayuatos (mapache sudamericano), también tenemos representados trece especies de aves, en la que encontramos el águila solitaria, el águila coronada y el águila poma, que son de las especies de rapaces más amenazadas de Argentina”.
Las yungas también ofrecen microhábitats para grupos específicos como algunos anfibios, “como ranas que prácticamente pasan su vida dentro del agua, o un espécimen muy particular que se encuentra amenazado como la ranita marsupial. Se llama así porque tiene una bolsa o saco aéreo en la parte baja del dorso, donde almacena sus huevos y eclosionan los embriones. Los renacuajos están un tiempo en ese lugar seguro como lo hacen los canguros en el marsupio de la madre”.
Barrionuevo también comenta que hay variedad de reptiles, y en las partes altas, especies de mamíferos como corzuelas; chanchos del monte; tapetí, un conejo también conocido como mulita del monte; y una elevada diversidad florística en todas sus variaciones: arbóreas, arbustivas, herbáceas, epífitas y bromeliáceas, además de una variedad de insectos e invertebrados, que son objeto de estudio de múltiples investigaciones.

Conservar lo social y cultural
El director hace hincapié que el proyecto de Área Protegida no solamente contempla conservar los atributos biológicos sino también los valores sociales, culturales y arqueológicos de la región, y fomentar actividades sustentables desde un perfil turístico. 
“Estamos trabajando con técnicos de la delegación NOA de la Administración de Parques Nacionales y con becarios del CONICET para llevar adelante estudios conjuntos porque también es conservar lo cultural, generando al mismo tiempo, actividades con alguna salida laboral en los pueblos más cercanos como Balcozna, Las Lajas, Las Higuerillas o San Antonio”, y agrega “la idea es colaborar para que puedan ser custodios y a la vez proveedores de servicios turísticos como sucede en otras Áreas Protegidas nacionales como en Salta y Jujuy, donde los guías de turismo son integrantes de la propia comunidad, que fueron capacitados e incorporados como auxiliares de guardaparques”.
Otro aspecto importante del proyecto, resalta Barrionuevo, es que se respeta la situación de dominio de la tierra: “El concepto de parque nacional cambió con el tiempo. Hace 50 años los parques eran territorios que excluían la presencia humana, ahora no, al contrario, interactúan con los habitantes, quienes forman parte de un eslabón muy importante, ya que son los principales receptores de potenciales externalidades que pueda dejar el usufructo porque básicamente son sus tierras”.
Entonces esta figura de conservación no expropia terrenos, sino que los propietarios continúan siendo dueños de sus tierras. “Esto reduce significativamente los tiempos y es un paso no menor hacia la concreción de un Área Protegida”, acota el funcionario.
Al respecto, explica que están llevando a cabo un trabajo interdisciplinario con ONGs, centros de investigación y con las comunidades involucradas: “Ellos son los primeros que tienen que manifestar su conformidad o no del proyecto, son los dueños y merecedores del territorio”.

Actividades sustentables 
¿Qué actividades se pueden desarrollar en las Áreas Protegidas?
Hoy en día las Áreas Protegidas funcionan como un centro de interpretación al natural, una universidad en la naturaleza, entonces vienen observadores de diferentes lugares del país y del mundo atraídos por especies singulares; turismo fotográfico o la búsqueda de especies poco comunes o raras que son un gran atractivo para los que se denominan los Birdwatching, es decir, observadores de aves. Otras actividades pueden ser caminatas guiadas por circuitos turísticos que se diseñan conjuntamente con los pobladores locales, ya que ellos van a brindar este tipo de servicios. También pueden ser cabalgatas o la provisión de otros servicios como alimentos, albergue, o la posibilidad de visitar sitios arqueológicos. 

Amenazas
Al respecto, Barrionuevo sostiene que “básicamente las áreas que no tienen ningún tipo de resguardo sufren varios tipos de amenazas. El más evidente son los incendios forestales que destruyen vastas hectáreas y son una práctica de hace muchos años de los ganaderos, que prenden fuego deliberadamente para provocar el rebrote más rápido de las especies forrajeras que consume su ganado”, y explica que “al ser un Área Protegida no es que no se va a permitir la ganadería, sino que no se va a permitir que se prenda fuego, sino que haya un manejo sustentable”.
En este punto, explica que, cuando se crea un Área Protegida, se zonifican en base a sus valores de conservación, entonces hay zonas de usos múltiples, zonas con mayor o menor restricción o mayor importancia o menor importancia de conservación. 
Otras amenazas que considera son el aprovechamiento forestal que puede degradar el ambiente cuando se aprovecha una especie en particular; y el turismo descontrolado.
“Algunas actividades que atentan contra la conservación de las especies, como por ejemplo, las carreras de enduro, no están permitidas en un Área Protegida, si el trekking o las carreras de bicicletas que tienen menor impacto”, apunta.

Estado actual
Debido a la pandemia y la imposibilidad de trasladarse a la zona para realizar trabajo de campo y reunirse con las comunidades locales, el director comenta que actualmente se encuentran desarrollando tareas de gabinete, lo cual incluye “realizar delimitaciones, planes de operativos con la zonificación en base a la experiencia que tenemos recabada, y vamos sumando a otros profesionales que trabajan o trabajaron en la región como botánicos, arqueólogos, sociólogos, entre otros”.
Una vez que el proyecto esté listo será presentado a las comunidades a través de asambleas participativas: “La idea es ponerlo a consideración, que ellos se sientan parte, opinen, diseñen y generen propuestas que se van a llevar a cabo dentro del área, ya que es un parque inclusivo, que permite la presencia, participación y sobre todo la intervención de los pobladores locales”.


Texto: Lidia Coria
Fotos: Gentileza Carlos Barrionuevo

 

Otras Áreas Naturales Protegidas

Carlos Barrionuevo también recordó que la provincia ya posee otras Áreas Naturales Protegidas como el Campo de Piedra Pómez, en Antofagasta de la Sierra; la Reserva de Biosfera Laguna Blanca que está bajo las consignas de manejo de la UNESCO; el Área Protegida Sierras de Belén que se encuentra en la zona de Londres y El Shincal; y el Área Natural Anillaco que protege una serie de algarrobos que tienen un origen prehispánico, ubicados en un ex asentamiento de nuestros pueblos originarios. 

SiFAP
Catamarca está presidiendo desde 2020 y hasta 2022 el Sistema Federal de Áreas Protegidas (SiFAP). De este modo, integra el comité ejecutivo conjuntamente con la Administración de Parques Nacionales y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, siendo el secretario de Medio Ambiente de la provincia, Emanuel Soberón, el presidente del SiFAP. 

¿Qué es un Área Protegida?
“Es una porción del terreno que está bajo la gestión y administración, en este caso, una administración conjunta entre Provincia y Nación que va a permitir crear la primera Área Natural Protegida en el Este provincial, protegiendo las yungas en su representación más austral, es decir, donde termina la selva en nuestro país”, resumió el director. 


 

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