Cuando las mujeres se organizan y levantan su voz, verdaderamente se hacen oír. Catamarca sumó una nueva voz. Recientemente, la Asociación de Abogadas Feministas ABOFEM obtuvo la personería jurídica. Fernanda Ferreyra Muratore, la referente en la provincia, contó que la filial central se encuentra en Buenos Aires y hay otras filiales en otras provincias y en Chile.
La comisión directiva a nivel nacional es presidida por Melisa García, quien además de ser la responsable de la Asociación es la facilitadora del armado territorial. A nivel provincial, la coordinadora es Valentina Montero; la tesorera es Macarena Galindo. En tanto que María Silvia Oviedo es la encargada de Prensa y acompaña a Fernanda, enRelaciones Institucionales y Territoriales, Paula Bustos Jaime.
“No tenemos mucha experiencia en Catamarcaporque recién nos estamos intentando acomodar. Por el momento se pudo realizar una intervención, acompañando a una víctima de violencia de género. Una de las chicas la acompañó a Fiscalía y se realizó el primer acompañamiento y asesoramiento gratuito. Una vez que se active, queremos dar apoyo a mujeres y al colectivo, en distintas áreas puntuales. Hay asesoramiento en distintas áreas: Civil, Laboral, pero, por lo que más nos buscan es por violencia familiar y de género.
Lo que hacemos es dar, al menos, la primera consulta gratuita. Hacemos una asesoría y que se haga un trabajo de manera integral. Trabajamos en conjunto. Si vemos que no podemos o que el caso excede, tenemos acompañamiento de las distintas filiales que existen en el país”, contó.
Además, Fernanda expresó que constantemente se realizan cursos, capacitaciones y charlas. “Para poder integrar ABOFEM se debe ser abogada o estudiante de Abogacía. Se paga una cuota societaria mínima y con ese aporte hacemos las capacitaciones, entre otras cuestiones. Se hace un fondo común para otras actividades”, explicó.
La idea surgió al ver que las abogadas tenían un punto en común: los ideales feministas y desde Buenos Aires se dio el lugar para que puedan participar todas aquellas mujeres abogadas o estudiantes de Abogacía que querían formar parte. Así, se comenzó a concretar el anhelo de tener una filial catamarqueña. “Por ahora no estamos en ninguna red y esa es la idea principal, poder hacer contactos para poder trabajar de manera conjunta”, adelantó.
Sobre el feminismo catamarqueño, Fernanda opinó que“por el momento es una idea que de a poco va resonando un poquito más. Lamentablemente, tuvieron que pasar hechos graves que hicieron replantear a las mujeres las situaciones de desigualdad. Creo que si bien, nos falta mucho camino por transitar, paulatinamente vamos a ir acomodándonos mejor”.




