jueves 2 de abril de 2026
religión

Carlo Acutis “El santo de Internet”

El joven anglo-italiano de 15 años beatificado ayer por el papa Francisco, cuyo cadáver permanece incorrupto, fue puesto como modelo para la juventud actual.

Por Redacción El Ancasti

Carlo nació el 3 de mayo de 1991 en Londres. Fue bautizado el 18 de mayo y en septiembre su familia se trasladó a Milán. Su familia no era practicante, pero desde pequeño Carlo comenzó a mostrar interés por las cosas de Dios, generando que sus padres vuelvan de a poco a la fe.

A los siete años pidió recibir la Primera Comunión, y pudo hacerlo gracias a un permiso especial. Amaba remontar barriletes, jugar en la naturaleza y a los animales. Disfrutaba también del fútbol con amigos y de jugar a la PlayStation.

Era un apasionado de la Informática y tenía conocimientos muy avanzados para su edad. Pero su gran amor era Jesús, presente en la Eucaristía. Carlo asistía a misa todos los días y realizaba Adoración Eucarística antes o después de cada misa. “La Eucaristía es mi autopista hacia el Cielo”, decía. “Somos más afortunados que los Apóstoles que vivían con Jesús hace 2000 años: para encontrarnos con Él basta con que entremos en la Iglesia. Jerusalén está al lado de nuestras casas, decía también. Se confesaba con frecuencia y afirmaba: “Igual que para viajar en globo hay que descargar peso, también el alma para elevarse al Cielo necesita quitarse de encima esos pequeños pesos que son los pecados veniales”.

También rezaba diariamente el Rosario, y decía: “María es la única mujer de mi vida”. En el colegio, Carlo jamás ocultó su fe, e invitaba a sus amigos a ir juntos a misa y volver a Dios. En un cuaderno escribió: “La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde lo bajo hacia lo alto: basta un simple movimiento de los ojos”.

A pesar de pertenecer a una familia acomodada, vivía de manera muy austera. Con sus primeros ahorros compró una bolsa de dormir para un mendigo que veía siempre en su camino a misa. Por la noche solía llevar comida a quienes vivían en la calle, a veces parte de su propia cena. Decidió utilizar sus conocimientos en Informática para evangelizar, realizando una exposición sobre los milagros eucarísticos, tarea que le llevó tres años luego de viajar mucho y recopilar información.

“Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”, decía alentando a cada uno a hacer brotar los dones personales que Dios le dio.

También ayudaba en su parroquia como catequista. “Criticar a la Iglesia es criticarnos a nosotros mismos”, solía decir. En octubre de 2006 fue diagnosticado con Leucemia fulminante, del tipo M3. “Ofrezco al Señor los sufrimientos que tendré que padecer por el Papa y por la Iglesia, para no tener que estar en el Purgatorio y poder ir directo al cielo”, dijo a sus padres

 Falleció a los pocos días de ser diagnosticado, el 12 de octubre de 2006, con solo 15 años. Dos días antes había pedido recibir la Unción de los Enfermos y la Eucaristía. Carlo había predicho su muerte pocos meses antes, lo cual quedó registrado.

El día de su funeral, la iglesia y el cementerio rebosaban de gente. Muchos de los que asistieron fueron personas sin hogar a las que Carlo había ayudado sin que su familia supiese. Su lugar favorito en el mundo era Asís, y había manifestado su deseo de ser enterrado allí, por lo que su familia accedió a su pedido. Su fama de santidad comenzó a expandirse con rapidez por todo el mundo, y el 12 de octubre de 2012 se abrió su causa de beatificación y canonización.

El Papa Francisco lo declaró Venerable el 5 de julio de 2018, y lo nombró como ejemplo para los jóvenes en su Exhortación Apostólica Christus Vivit. El 6 de abril de 2019 sus restos fueron trasladados al “Santuario del Despojo”, en Asís, lugar donde San Francisco de Asís “dejó todo para seguir al Señor”. Su cuerpo descansa en un monumento sepulcral en la nave derecha del Santuario, donde cientos de fieles le rinden homenaje. El 22 de febrero de 2020, el Papa Francisco aprobó un milagro atribuido a la intercesión de Carlo. Se trata de la curación milagrosa de un niño que padecía una anomalía congénita, en Brasil.

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