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deporte e integración

Catamarca Rugby Club: sentido de pertenencia

De un terreno baldío, a una institución deportiva, con un espíritu integrador.
22 de abril de 2019 - 14:30 Por Redacción El Ancasti

En 2003, un inmenso predio que se encontraba en el barrio Parque América pasó de ser un basural para convertirse en mucho más que una institución. Entre todos pusieron su granito de arena y hoy Catamarca Rugby Club es un lugar de encuentro y de contención. Más de 500 niños, niñas y adolescentes encuentran en este espacio un lugar para practicar rugby y hockey. Las puertas del club están abiertas durante todo el año. De marzo a noviembre, son las prácticas y juegos de rugby y hockey, ambas disciplinas son para chicos y para chicas. Entre diciembre y febrero, funciona la colonia de vacaciones, con pileta y polideportivo.

El club surgió con una visión integradora e inclusiva de un deporte considerado de elite. Uno de los objetivos era abrir un espacio para contener a los chicos del barrio y de la zona norte de la Capital. Por ello, cuando la institución comenzó a ampliarse, se consideró que una pileta es una herramienta ideal para que los chicos continúen con las actividades.

La institución cuenta con una nutricionista, quien está encargada de efectuar el control de peso, índice de masa corporal y antropométrica. El personal deportivo trabaja ad honorem. Los entrenadores son jugadores que se formaron para entrenar. Además, cada división cuenta con un mánager, una madre o padre que funciona como nexo entre los papás y la institución. Entre sus tareas, deben organizar el ‘tercer tiempo’, el pago de la cuota y los viajes.

CRC integra la Unión Andina de Rugby (UAR) y de acuerdo con los cronogramas establecidos, los chicos viajan casi todos los meses a provincias vecinas, como La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba. En esta última, todos los años participan en un torneo nacional. A fin de que todos los chicos puedan viajar, se preparan rifas y bingos.

Para el club, la presencia de los padres es uno de los pilares fundamentales. Tanto las mamás como los papás suelen manifestar compromiso para colaborar en todas las actividades. El lema es “sentido de pertenencia”. Además, se remarcó que siempre se pide que los padres estén presentes en los partidos porque los chicos siempre miran hacia la tribuna y con la mirada los buscan.

El ‘tercer tiempo’ es un momento especial, en el que los equipos suelen confraternizar después de cada encuentro en la cancha. Los padres colaboran con $40 y están encargados de preparar las hamburguesas, que acompañan con jugo y alguna fruta.

La cuota tiene un valor de $400. Los chicos entrenan tres días a la semana, dos horas cada jornada. La actual comisión está integrada por Marcelo Salas como presidente, Walter Lindow como vice, Marcos Zarandón como secretario y Carlos Moreno como tesorero.

 

Mitos

Si bien el rugby es un deporte de contacto, el reglamento cambia de acuerdo con cada categoría. En infantiles, que comprende de tres a 14 años, la actividad es más recreativa y el empuje es didáctico. En juveniles, se comienza a jugar por puntos y en el plantel superior ya se compite.

El Club tiene su propio torneo: el “‘Carozo’ Acosta”. Es un homenaje a Francisco “Carozo” Acosta, un vecino muy querido del Parque América que siempre estaba bien predispuesto para colaborar con la institución en todo lo que se necesitaba: preparar la cancha o hacer algún mantenimiento. Cuando el CRC estaba en proceso de construcción, ofrecía su casa como base para que se guardaran las herramientas. Con la intención de revalorizar a este entrañable y querido personaje, como lo recuerdan, la plazoleta del club lleva su nombre.

De la tropa de CRC, emergió Agustín Segura, un chico de Las Mil Viviendas que se sumó a la institución a los 12 años. Actualmente, con 20 años, forma parte del plantel superior de Los Pumas Seven.

"Cuando era chico, jugaba rugby y ahora juega mi hijo. Es un deporte muy noble, que transmite valores como la solidaridad, el respeto y la disciplina. No importa la contextura física o las habilidades, todos los chicos puedan jugar en alguna posición. Además, el club tuvo una visión integradora y fue un gran acierto. Es una actividad completa; los chicos vienen, juegan, aprenden y confraternizan durante el tercer tiempo y los papás acompañamos en todo momento", contó Fabricio, el papá de Leo.

El futuro

En este club que creció al son del trabajo solidario de los socios y sus familias, el futuro se avizora lleno de sueños, muchos de los cuales ya están camino a cumplirse, como el gimnasio –que en 40 días se termina-, la cancha de hockey, donde ya se está trabajando el suelo y en 20 días comienza la construcción, y el quincho de veteranos -cuya base ya está construida-. Respecto a lo humano, los ejes del club seguirán siendo la inclusión de niños, niñas y adolescentes y su acompañamiento permanente e integral. Otro de los ejes en el que se trabajará con más intensidad es la capacitación de los entrenadores y mánager –se están haciendo cursos de formación cada tres meses-, como también la evaluación y capacitación de jugadores del Plantel Superior.

“Nos conmueve que el club mantenga intacto el rol social en la comunidad, integrando y sobre todo compartiendo valores que son esenciales para la vida como la solidaridad, la tolerancia y el trabajo colaborativo. También valoro muchísimo el trabajo invisible de madres en cada división, mujeres que ponen el cuerpo para mantener cada división activa, los tercer tiempos, las rifas para los viajes, la creatividad para superar cualquier obstáculo y lograr que los niños y niñas reciban lo mejor. Me encanta que esta nueva etapa del club reconozca ese trabajo, de las entrenadoras, madres, mánager  y responsables de comisiones que dan vida y permanencia para que el club sea un referente deportivo como lo es hoy. Es necesario que sean visibilizadas también las grandes jugadoras de rugby y de hockey que hoy por hoy no son apéndice del club sino que cuentan con sus propias organizaciones, equipos de técnicos y han logrado grandes reconocimientos deportivos a nivel provincial y nacional. Las niñas, adolescentes, madres, jugadoras, entrenadoras, responsables de comisión tienen que ser visibilizadas en su trabajo. Sin ellas no hay club”, comentó Ely, mamá de Lautaro y Sofía.

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