El mundo actual nos ha acostumbrado a calmar vacíos con todo tipo de posibilidades de consumo. De todo lo que tienen, mujeres, ¿qué las hace felices? ¿Cuánto de lo acumulado es necesario? Estamos automatizadas para producir y ser exitosas, consumir y vivir gran parte de nuestros días online.
A tu juicio, ¿qué es tener?
El problema comienza cuando descubrimos que casi nada de lo que tenemos puede garantizarnos la felicidad.
Lo que consumimos y acumulamos, personas y cosas de las que nos rodeamos, son un fiel retrato de nuestro estado emocional y espiritual.
Muchos de nuestros pesares se deben a situaciones que nos pasan y nos pesan. Y cuando creemos que lo hemos conseguido, el miedo a la pérdida no hace más que potenciar el hábito de apegarnos a esos objetos, hábitos, lugares o personas.
A veces es necesario producir un corte a la dependencia y saber renunciar a una forma de pensar, sentir, estar y de vincularnos con lo que nos daña.
El cambio es posible y permanente, pensemos los objetos, las personas, las experiencias no terminan ni se vencen sino que se transforman.
Entonces por qué insistimos en una idea o una forma de actuar, lo único que haremos es intensificar la emoción por miedo de la repetición.
Mujeres, a soltar todo lo que ya no nos resulta funcional ni saludable. Es posible convertir las crisis en oportunidades si no le tenemos miedo a los miedos.
El desafío, entonces, es lograr el desapego de nosotros mismos, más que poner el foco en soltar la dependencia con los otros.
Te propongo a que sumes tus propias reflexiones. ¿Qué es lo que ya no necesitas? ¿Qué deberías exorcizar de tu vida?
De mujer a mujer honro lo más sagrado en ti.
Hasta el próximo domingo.
Soni Lu