Con lluvia o sol, a cielo abierto o entre escombros, los rescatistas y sus perros especialmente entrenados se preparan para salvar vidas en siniestros.
Cory y Jonás son dos perros entrenados para salvar vidas. Darío Varela y Oscar Barrientos, sus amos, son efectivos de la Policía de la Provincia. Juntos integran la ONG Creixell, especializada en rescates en siniestro. Recientemente, el cachorro Profesor se sumó al grupo. Román Orellana y Raúl Argañaraz completan el equipo de trabajo.
Esta ONG tiene sede en España y delegaciones en Portugal, Rusia, Chile, Brasil y Argentina. Darío y Cory, junto con Oscar Barrientos y su perro Jonás, son los únicos argentinos que la integran. Realizan un fuerte y constante entrenamiento; llueva o haya sol, en escombros, en la montaña, a campo abierto, donde corre agua o en una casa abandonada, los rescatistas se preparan para salvar vidas. Se entrenan en cualquier escenario porque, lastimosamente, en cualquier momento y lugar puede producirse un siniestro y ellos deben estar preparados.
“Ser rescatista es un compromiso muy grande. Se debe tomar conciencia de que es algo serio. Es un trabajo a pulmón”, comentó Darío Varela. En Catamarca, armaron una sede propia de esta ONG y con mucho esfuerzo, crearon el grupo K9 Creixell en la provincia. Pese a su trabajo, no cuentan con un vehículo propio de traslado. Aún así, en sus ratos libres dan charlas de prevención y evacuación en las escuelas, como así también exhibiciones caninas.
Mantener a los perros no es sencillo porque deben estar en óptimas condiciones para el trabajo que desarrollan. “Lo hago con mucha pasión. Llegar al lugar de la catástrofe, quitar escombros o llevar agua ya es un triunfo”, indicó.
Ante la necesidad del otro, ayudar es lo más importante, aunque se ponga en riesgo su propia vida; “todo a cambio de sentirse bien con uno mismo. Es un trabajo ad honorem”, aseguró.
Darío es rescatista desde hace siete años. Cory, una perra pastora alemana línea de trabajo es su fiel compañera, desde el primer momento; es una perra especialmente entrenada para la búsqueda y salvataje de personas vivas en grandes áreas y estructuras, es decir, en el monte, la montaña, en ríos o en edificios. En este tiempo, adiestró a otros dos canes para la búsqueda y el rescate. Hace unos meses, se sumó Profesor, un pastor holandés. Hace cuatro años fue reclutado por la ONG Creixell. “Fui a un curso, en Mendoza, con profesionales de España. Les sorprendió el desempeño de Cory. Es un orgullo para mí. Estuve a prueba durante un año, con un seguimiento constante”, recordó.
Todos los días se comunicaban con él vía whatsapp. El control era estricto porque tanto Darío como Cory debían estar preparados para viajar en cualquier momento, ante una eventualidad. Después de un año de esfuerzo, los postulantes rindieron el práctico final. Oscar y Jonás son los integrantes más recientes en la ONG. El equipo se completa con Román Orellana y Raúl Argañaraz. Su hija de siete años también participa en los entrenamientos, como “figurante”, es decir, como si fuera la víctima de un siniestro y está a la espera de ser rescatada.
Prueba de fuego
En enero pasado, una tragedia conmovió a Brasil. Darío y Cory fueron convocados para ayudar en el rescate de sobrevivientes en Brumadinho, donde una represa de relaves de una mina de hierro de la brasileña Vale en el suroeste de ese estado de Minas Gerais había colapsado y provocado una catástrofe. El viernes 25 de enero se inició la búsqueda de unas 200 personas desaparecidas tras ese rompimiento. Un comunicado del cuerpo de bomberos de la ciudad de Belo Horizonte dijo que decenas de personas estaban atrapadas por el río de lodo liberado por el colapso de la represa. Ante esta situación, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro pidió ayuda a esta ONG.
En esta ocasión, se convocó a Varela y a Cory para el rescate de personas vivas. Darío se encontraba de vacaciones, por lo que de inmediato se hizo eco. Cory estaba en óptimas condiciones; se le habían efectuado los estudios veterinarios, parasitarios y de rabia. La ONG cubrió todos los gastos para el viaje de los rescatistas catamarqueños. La dupla viajó a Brasil para iniciar el rescate.
“Fue una experiencia única, inigualable y primaria, en la profesional. En lo humano, una imagen muy triste”, recordó. Lejos de casa, en medio de la catástrofe, Darío se sintió afortunado, “por el apoyo de mi familia. Los valoro”, expresó.
En una charla con El Ancasti, Varela contó que vivió una experiencia profesional y laboralmente satisfactoria, de mucho aprendizaje, pese al dolor. “Se sabe por el entrenamiento, pero vivirlo es diferente. Fue triste. Jamás me imaginé vivir algo extremo”, contó.
Darío y Cory tenían la experiencia de haber participado cuando fue el alud de El Rodeo, en 2014. Según recordó, el siniestro de Brumadinho fue mucho más grave. En Brasil, Cory efectuó dos marcajes y en cada marcación podía haber más de una persona viva. “Los canes hundían sus patitas en el barro, hasta el cuerpo”, había expresado a su regreso.
Prestigio
La utilidad de los perros en la sociedad es una realidad que se constata con numerosos ejemplos a los que quizá ya se está acostumbrado: terapias asistidas, salvamento marítimo, detección de drogas, apoyo a labor policial y rescate y ayuda humanitaria.
Esta última faceta canina cuenta en España con varios grupos de perros de rescate, y el que tiene mayor reconocimiento internacional es la unidad K9 de Creixell, constituido hace más de 13 años como ONG cuyo objetivo es colaborar en labores de búsqueda y rescate junto con los demás miembros de especialistas como bomberos, Guardia Civil o miembros de Protección Civil. El rescate de personas sepultadas bajo escombros o aludes mediante los perros que están entrenados para ello son su especialidad más demandada.
El presidente de K9 de Creixell, Pedro Frutos, lleva trabajando en esta disciplina desde hace más de 25 años. Acompañado de su esposa inició este bonito proyecto. A fin de concretarlo, invirtió tiempo, esfuerzo y dinero para finalmente poder crear esta unidad canina de rescate. Pedro y su grupo de binomios hombre-perro han recorrido el mundo en misiones humanitarias buscando personas en áreas afectadas por terremotos, tsunamis u otros desastres naturales.
Desde sus inicios han puesto no solo su esfuerzo y ayuda personal desinteresada en el proyecto, sino también dinero de sus propios bolsillos, porque siempre la financiación ha sido el gran problema. La Universidad Rovira y Virgili de Tarragona lleva ocho años ayudándoles económicamente, sufragando los pasajes de avión para desplazar los comandos donde son requeridos, así como Dingonatura, que desde hace más de seis años se siente orgullosa de proveer el alimento de estos perros de forma continuada, proporcionándoles un alimento especial cuando están desplazados en misión de rescate.
Una de sus intervenciones más importantes fue en el terremoto acontecido en México DC, en septiembre de 2017, donde un comando de nueve hombres y ocho perros estuvieron 10 días intentando localizar personas entre los escombros. En México el grupo de ayuda solidaria Lions les prestó todo el apoyo logístico que necesitaron. Esa es la decimoquinta catástrofe internacional en la que la unidad K9 ha prestado su ayuda desinteresada. La última ayuda fue en enero, en Brasil.