Eulalia Ares fue nada menos que la primera gobernadora con faldas del país. Mujer ancasteña de linaje por vía materna, encabezó lo que Celia Sarquís ha denominado la “rebelión de las polleras” en 1862. Una revolución breve, pero revolución al fin con todos sus condimentos, de mujeres armadas que depuso al dictador Moisés Omill, quien huyó cobardemente “con los pantalones en la mano” por los fondos de su casa.
Prosa de Celia Sarquís: Eulalia ficcionada
Si bien Eulalia ha sido biografiada con el rigor de testimonios rescatados por distintos historiadores, también se escribió su vida con la abundancia de relatos orales contados a partir de la proeza con la que restituyó el orden político en una provincia que vivía tiempos muy convulsionados. La obra de Sarquís –aún inédita y recomendada para su lectura a Revista Express- adquiere relevancia en el presente en virtud del simbolismo que encarna el género femenino en su lucha por la igualdad de derechos respecto de la tradición de sometimientos de la que aún busca escapar.
“Eulalia Ares y la rebelión de las polleras” fue prologado por Ivana Alochis, quien lee la poesía de la autora “desde hace más de treinta años” y confiesa redescubrirla con admiración en el lenguaje narrativo. El prefacio, monólogo del cóndor que sobrevuela el valle desde sus dominios del Este, introduce con maestría a la escena donde la heroína hubo de transcurrir sus días desde los albores del siglo XIX.
La vida de Eulalia, contada en historias mínimas bajo una lupa de realismo absolutamente palpable, tiene todo el tiempo un enfoque de mujer. Incluso –y sobre todo- tratándose de una mujer que saltó las barreras impuestas por la cultura acartonada de su tiempo.
Cronológicamente, Sarquís va construyendo, en segmentos perfectamente enlazados, el tiempo de la futura gobernadora. La casa de campo, el pueblo viejo y la época de niña, cuando a Eulalia le traían “candidatos” de visita al poco de fallecer su padre. La vida con sus hermanas y la madre. La atención del negocio que le dejó su padre y la heredad de Ancasti. El cortejo con el menor de los Navarro y el encuentro con su futuro esposo. El casamiento, ¡el imperdible capítulo reservado a la noche de bodas! y la mudanza al “Valle del Milagro” y la llegada de los hijos.
Así, la historia personal se va fundiendo en el contexto de acontecimientos históricos como el asalto y la suelta de Gutiérrez a la ciudad de Santiago del Estero, el nombramiento militar de José Vildoza, los pormenores de la prolongada presencia del General Lavalle en Anjuli, los degüellos de Marcos Avellaneda y de José Cubas y los alcances de la Noche de los Siete Años, todos magistralmente hilvanados desde la sucesión de pensamientos y emociones que seguramente avivaron el espíritu revolucionario de Eulalia.
Para el clímax, la autora propone el relato de la “rebelión de las polleras”, con su plena y actualísima actuación en defensa de los derechos de un pueblo –y consecuentemente, todo un género- apocado por la dependencia de la política vedada para los que no fueran hombres. En ese desafío, hoy se ven reflejadas las mujeres que, como la autora, han rescatado la figura histórica de Eulalia Ares hasta ponerla en banderas de lucha por la igualdad.
La Eulalia de Celia Sarquís contiene, además, el pensar y el “sense of one’s place” bourdiano que no se hacen tan vívidamente nítidos en otras biografías –como la de Irma Cairoli, por ejemplo, más bien basada en la historicidad de su tiempo- o en las citas de otros investigadores que a modo de anécdotas abordan a la revolución de las mujeres como fenómeno político o institucional. La mirada de hija, de hermana, de confidente, de esposa, de amante, de amiga y de brava ciudadana se exponen con crudeza a lo largo de su vida.
La vida de quien debió nacer doscientos años más tarde. Una vida ejemplar que se actualiza y emerge en el mismo sitio y en un presente muy, pero muy parecido. Como si el que vivimos ahora fuese el tiempo que le hubiese correspondido vivir a Eulalia.
Texto destacado: Eulalia murió en 1884. “Hasta que el tiempo se encargue de su reencarnación en el mundo de los vivos”. (Del Epílogo)
Textos: Carlos Gallo
Fotos: Gentileza de Nicolás Reinoso
Del libro
“Eulalia Ares…” será presentado en los próximos días y lleva el sello de Ediciones El Trébol. La autora agradece especialmente a Héctor Luna, a la artista plástica Mariana Abregú que pintó la escena de tapa, a Rodolfo Cruz por sus aportes, a Nicolás Reinoso por la edición, y a la mencionada colega que escribió el prólogo.