hroína de 105 años

Abu Candy

Festejó, rodeada de sus seres queridos, un nuevo cumpleaños. La historia de una mujer que es testigo de un siglo.
domingo, 3 de febrero de 2019 · 09:14

Juana Candelaria Martínez nació el 2 de febrero de 1913; es hija de Rosa Alvarado y Pedro Martínez. De niña, viajaba en lomo de mula a la zafra en Tucumán, junto a sus padres. Pelaba cañas de azúcar y luego cuidaba a sus siete hermanos. Actualmente viven dos de ellos Pedro y Ricardo. Se casó con Pantaleón Delgado, tuvo nueve hijos y otros dos de corazón: Santos, Máximo, Eva, Valerio, Julia, Jesús, Salvador, Silvia, Sara, Carolina y Hugo.


Su hogar se encuentra en la localidad de San José Norte, en Santa María. Madre ejemplar, vecina y amiga apreciada, mujer con mucha fuerza de voluntad, aún labra la tierra, cultiva verduras, frutos, especias y flores. Madrugadora y andariega cosecha su propia verdura para realizar comidas preferidas entre ellas la infaltable sopa de todos los días.


¡Cómo no festejar sus 105 Años! Ella no es de esa idea pero sus nietos lograron convencerla, como cada domingo, con el tradicional asado para consentir a esta picarona y vital abuela. Entre sus recuerdos podemos citar la visita a Perón y Evita, sus trabajos con telares, cómo comercializaban las telas en esa época y los caminos para llegar a la escuela. 


Asiste sin pedir nada a cambio a niños y grandes dándoles bienestar a la caída de paletilla, empacho, susto, entre otros malestares. Ella cocina, toma sus mates, lava a puño sus repasadores dejándolos impecables y, si te descuidás, lava hasta su propia ropa. Duerme sus siestas esperando ansiosa despertar y ver quién dio una vueltita para saludarla y pedir su bendición. Abu Candy, así la llaman sus vecinos, familiares, amigos y quien llega a conocerla, es una mujer muy creyente y vive rezando, dando gracias por el alimento que recibe cada día. Pendiente de sus santitos, pide al Señor por cuanta persona que necesita una oración.
Sus dolencias las toma como designio de Dios. Se levanta a las seis de la mañana, alimenta sus gallinas, recoge huevos y limpia su huerta con prolijidad y amor.


Abu Candy dice las cosas como son. En su hogar encontrarás armonía y tranquilidad. Te recibe con su corazón abierto, sabios consejos, palabras de aliento, bromas, picardías y travesuras. Mujer coqueta, combina su vestimenta. Al atender el teléfono lo primero que escucharás es “Hola, m’hijo. ¿Cómo amaneció usted?”. 


“Somos bendecidos al tenerla, que nos aconseje, nos dé tirones de orejas, de todo se da cuenta, un ser especial por su manera de amar y ser. ¿Qué más podemos pedir a Nuestro Señor? Ella es única. Mamá y Abu Candy, en tus 105 cumpleaños, gracias por la bendición de aún tenerte lúcida. Por todo lo que sos para cada uno de nosotros, Dios y la Virgen te acompañen siempre y en este 2 de febrero hayas recibido y sientas todo el amor de quienes te amamos”, expresaron sus familiares.

 

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