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SALUD

Orientados al crecimiento

20 de enero de 2019 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

Si anhelamos vivir vidas plenas, exprimidas hasta su última gota, tenemos que estar orientados al crecimiento continuo. Pero para crecer, es necesario sentir pasión. Sin pasión, no hay avance porque solo ella nos conduce a ir siempre por más, a perseguir sueños nuevos, a armar proyectos, a fijar metas y objetivos. En resumen: a no quedarnos nunca quietos, como lo explico en mi reciente libro Soluciones Prácticas.


Un elemento que nos ayuda a apasionarnos es la sorpresa. Aunque todos necesitamos una cuota diaria de rutina, no podemos vivir haciendo todos los días lo mismo. Quien vive de ese modo, rara vez crece y por lo general tiende a decrecer. Es común tener mucha energía y voluntad y dedicarse a hacer muchas cosas cuando iniciamos algún proyecto, ya sea laboral, de pareja, de estudio, etc. Como resultado, comenzamos a crecer y nos sorprendemos a cada instante. 


Pero con el tiempo también es normal dejar de crecer y alcanzar una meseta donde intentamos mantener lo que logramos. Esta es una ley que se cumple en todas las áreas de la vida. Esto ocurre porque nos introducimos en la rutina que nos conduce invariablemente al aburrimiento y al estancamiento. Incluso podemos llegar a perder lo que tenemos. Quien juega a retener lo que tiene, a cuidarlo con uñas y dientes, lo acaba perdiendo. 


Para vivir orientados al crecimiento, debemos desarrollar una mentalidad de “jugar a ganar”. Es decir, convertirnos en personas proactivas que hacen sin que nadie se los pida y tienen un nivel altísimo de iniciativa. Esta es la única manera de darles un cierre a los capítulos viejos de nuestra vida para empezar a escribir una nueva historia. Aquí el elemento sorpresa es clave y nos impulsa a ir siempre por lo nuevo.


A mucha gente le incomoda que le digan que tiene que activarse y salir de la pasividad pero lo cierto es que, si no nos movemos y buscamos la novedad, nos morimos antes de morirnos. En cambio, cuando nos llenamos de pasión, nos mantenemos jóvenes sin importar la edad que tengamos y no precisamos que nadie nos motive. Todos crecemos, nos desarrollamos hasta un punto máximo (meseta) y después decrecemos. Es allí donde nos urge buscar una idea nueva que introduzca un cambio y nos reactive. 


Una idea novedosa, una sorpresa, nos brinda la posibilidad de evolucionar y mejorar nosotros mismos, y de ayudar a otros a hacer lo mismo, llámense compañeros en un equipo de trabajo o estudio, pareja, hijos, amigos, etc. Es en la meseta donde se deben activar las ganas, la voluntad, el deseo y la pasión de hacer cosas nuevas para seguir creciendo cada día. Y todo esto acompañado con esfuerzo para que la mejora no sea pura imaginación y se concrete. 


Quien no busca lo nuevo, se estanca y puede terminar muriendo antes de morir. Vivimos inmersos en una lucha entre lo viejo y lo nuevo y lo viejo siempre vendrá a engañarnos y a decirnos que “estamos bien así”. No importa dónde te encuentres hoy, nunca dejes de buscar algo diferente para tu vida, para que la rutina y el tedio no te aplasten.
 

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