Todos los seres humanos tenemos deseos. Pero también, tenemos miedo. Dicha emoción es universal. Se trata en realidad de un “mecanismo de defensa” que surge en nosotros cada vez que enfrentemos un peligro, con el fin de preservar nuestra vida. Por eso, ante una novedad, un riesgo, un emprendimiento o un desafío, aunque sintamos el anhelo de enfrentarlo, también tendremos miedo.
Cuentan que en una ocasión un hombre de la época de las cavernas encontró un mamut en su camino. Esta persona tenía hambre y pensó: “Voy a comerme este mamut”. Pero, a pesar de estar hambriento, tuvo temor de enfrentar a semejante bestia. Finalmente tomó la decisión de no matarlo por el miedo a lo que podría hacerle. Cuando llegó a la cueva, vio que todos en su familia lloraban de hambre. ¿Qué hizo? Regresó al lugar donde estaba el mamut y, después de planear cómo matarlo, lo mató y lo usó de alimento para los suyos.
Quiero pero temo
Este hombre primitivo sintió miedo. Pero su necesidad fisiológica superaba su miedo ampliamente. Todos experimentamos esta emoción en algún punto, o circunstancia especial de la vida; pero cuando nuestro deseo es mayor que nuestro temor, logramos enfrentarlo y dejarlo atrás. ¿Qué es lo que desea un estudiante de abogacía? Recibirse para tener su propio estudio de abogados. ¿Para qué? Para ser el mejor abogado en su especialidad. ¿Para qué? Para ser jefe de otros abogados y tener muchos clientes. ¿Para qué? Para ocupar un puesto a nivel gubernamental. Este es solo un ejemplo que deja en claro el deseo de superación personal que todos compartimos.
Ahora, si nuestro deseo por alguna razón está apagado, somos presa del miedo.
Solo cuando activamos conscientemente nuestro deseo de superación, logramos mirar el miedo a la cara, enfrentarlo y a actuar a pesar de lo que sentimos. Solo cuando llegamos a un punto de agotamiento con respecto a la rutina, a lo que venimos haciendo siempre de la misma forma sin variación alguna, que ya no podemos soportar, vamos por nuevas conquistas.
Continuando con la metáfora, (todo esto por supuesto se trata de una historia metafórica) después del mamut, nos sentiremos listos para ir por el dinosaurio y luego por la manada de mamuts dado que el deseo de crecer, de superarnos es mucho más grande que ese miedo de cortar con todo aquello que nos impide y nos obstaculiza llegar a nuestro sueño, a nuestra meta.
Naciste con el potencial para superar todos tus miedos y llegar a la cima. Tu anhelo de crecer, de superarte sin competir con nadie, es mucho más grande que el temor a enfrentar aquello que no te deja avanzar hacia tu sueño. La superación, el querer siempre ir por más, te nivela hacia arriba y es una fuente constante de motivación.
Cuando tu deseo es más grande que tu miedo estás capacitado para ir siempre por más hacia adelante.