jueves 2 de abril de 2026
se presentó en la expo productiva 2018

Cerveza de altura “para una nueva Argentina”

Por Redacción El Ancasti

Tres amigos fabricaban cerveza artesanal para consumo del entorno, hasta que decidieron contratar a una ingeniera especializada en España para lanzarse al mercado. Quieren proyectarla.
 
Tremendo éxito en la aceptación del público consumidor. Eso es lo que ha causado la llegada de Puna, la nueva cerveza artesanal de tres amigos comerciantes que decidieron unirse en este emprendimiento comercial.


Si bien probablemente se trate de una tendencia, el mercado local ya cuenta con varias opciones en materia de cerveza artesanal. Y la llegada de Puna cerveza de altura propone conquistar el sabor del catamarqueño antes de expandirse a otras latitudes.


Marcelo Ahumada, Francisco Caravaca y Andrés De Marcos le ponen todas las fichas a esta nueva cerveza con alta performance en la elaboración y en la presentación del producto. 


“Esto nació hace tres o cuatro años con los amigos que producíamos muy caseramente, como hobbie cuando íbamos a pescar y nos gustaba. Habíamos viajado y veíamos que la cerveza era un boom en Argentina. Me fui a hacer un curso en una empresa que también es proveedora de insumos y ahí arrancamos. Compramos los primeros elementos y materiales para consumo interno, de los amigos, para los asados”, hace un poco de historia Marcelo.


Durante la Fiesta del Poncho del pasado mes de julio lanzaron la marca con una producción de dos mil litros mensuales, que es el incipiente volumen actual del emprendimiento. Para tal fin contrataron un estudio de marketing para lograr el nombre, el diseño y para vestir al envase. “Quisimos ponerle una identidad a la marca, que es algo que nos interesa muchísimo. Queremos un producto que sea competitivo a nivel nacional. Al mismo tiempo esta cerveza tiene nuestra idiosincrasia, es territorial, la Puna es nuestra como la cerveza. Se nota lo particular que tenemos en Catamarca, como por ejemplo lo que está expresado en la calidad del agua que tenemos. Es de muy buena calidad. Casi el 90% de la cerveza es según la calidad del agua. Eso nos ayuda mucho a los cerveceros locales. La mineralización de nuestra agua nos lleva a obtener una cerveza muy sabrosa, aromática, rica”, explica Ahumada.


En cuanto a la proyección, explican que están pensando en gestionar “créditos y subsidios que hay para cambiar equipamiento y poder dar el salto a una producción más importante”, resalta.
Tres son los tipos principales de cerveza de malta y cebada que elaboran con materia prima importada. La dorada o blond es la que tiene mayor presencia de malta; la roja irlandesa tiene un toque dulzón y un aroma más dulce; la negra tiene notas aromáticos de café y de malta tostada. El retrogusto, es el recuerdo que queda luego de pasar la cerveza por los sentidos: la combinación del aroma (captado por nariz) y el gusto (por boca), es decir los flavores.


Sin embargo, hay una “joyita” de la marca: la especial de Maracuyá, una fruta tropical ampliamente conocida en el mundo y particularmente apreciada por el paladar argentino. La de maracuyá está adquiriendo cierta fama al punto que llegan clientes a buscarla sin haberla probado aún.
¿Dónde te imaginás a la cerveza Puna dentro de cinco años? Responde Marcelo, en uno de los pabellones de la reciente Expo Productiva: “No solo me la imagino. Hoy estuve con una persona que me dijo P.U.N.A.: ‘Para Una Nación Argentina. ¿Te diste cuenta? Tiene las iniciales de que tu cerveza va a andar muy bien en toda la Nación Argentina.
 
De Córdoba a Córdoba
 
La ingeniera química Cecilia Manfrotto egresó de la Universidad Nacional de Córdoba y en su tesis de grado elaboró una cerveza sin gluten –apta para celíacos- de quinoa y mijo. Mientras estaba con su tesis fue becada por la universidad para estudiar en Córdoba de Andalucía, España. Allí cursó cuatro materias relacionadas con la elaboración de cervezas y el proceso de esta industria, con el plus de que le ofrecieron hacer sus prácticas profesionales mediante un convenio con una fábrica muy importante de esa ciudad. En esa planta trabajó un tiempo con su jefe, con quien “hablaba el mismo lenguaje” científico en el proceso de elaboración. Con su tesis aprobada y ya recibida, volvió a Catamarca donde está volcando la experiencia adquirida en este, su primer producto comercial. “Es muy linda la sensación de elaborar algo que al público le gusta; es una satisfacción”, reconoce la joven ingeniera. En marketing hay una máxima que dice que “si el consumidor vuelve, es porque le gustó”.


“La cerveza artesanal es, de por sí, muy diferente a la industrial. Tiene más sabor y, a diferencia de otras cervezas artesanales, a mí me gusta que tenga mucho sabor, que se sientan los aromas y los sabores”, remata Cecilia. Si lo dice quien la elabora… habrá que probarla.
 
Textos: Carlos Gallo
Fotos: Ariel Pacheco

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