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Cómo ayudar a nuestros hijos a ser responsables

domingo, 12 de agosto de 2018 · 08:53

Muchos padres se preguntan cómo pueden ayudar a sus hijos pequeños a convertirse en personas responsables. En primer lugar, necesitamos conocer la diferencia entre lo que significa cuidado y lo que significa control. Las dos cosas son similares en cuanto al método pero no comparten el mismo fin. Analicemos…


Cuando cuidamos, los papás estamos encima de los chicos con el fin de conseguir que un día ellos sean seres humanos independientes o autónomos. La independencia, o la autonomía, implica que yo tengo poder y lo uso responsablemente. Esta nace cuando desaparece el miedo. La persona independiente es capaz de correr riesgos inteligentes porque no actúa bajo temor sino sabiendo lo que puede y lo que no puede hacer. 


Un ejemplo de cuidado es cuando los padres estamos encima de nuestros hijos para que se laven los dientes. Al principio, les enseñamos a hacerlo, tal vez cepillándonos nosotros delante de ellos, pero con el tiempo vamos saliendo de la escena. Ahora solo les preguntamos si se lavaron los dientes, hasta que llega el momento en el que ya no lo hacemos porque nos damos cuenta de que han adquirido responsabilidad.


El control, en cambio, hace que la persona esté encima pero con el deseo de que el otro siga dependiendo de ella de por vida. Quien controla hace por el otro lo que él o ella puede (y debería) hacer por sí mismo/a. ¿Por qué alguien se vuelve controlador? Porque, en el fondo, precisa sentir que es útil e imprescindible para el controlado. Muy probablemente también fue controlado en su niñez.
Te invito a considerar la siguiente situación…


Un niño pequeño quiere subir a una silla para tomar algo que hay sobre la mesa. Sus padres pueden reaccionar de tres maneras distintas:


A - Pueden gritarle que no suba porque se va a caer. De este modo, esa criatura llegará a grande con una voz interior que le repetirá que no puede hacerlo, cada vez que quiera emprender algún desafío. Ante lo nuevo, seguramente sentirá ansiedad y temor a fracasar. 


B - Pueden subirlo ellos a la silla. El mensaje transmitido en este caso es que no necesita esforzarse porque alguien más lo hará por él. Es el adulto que vive pidiendo que le den, que lo ayuden, que lo llamen o le escriban, porque no se siente capaz de resolver nada solo. 


C - Pueden darle ánimo (motivarlo) para que lo hago solo. Los papás lo toman de la mano y lo impulsan a subir a la silla. El mensaje aquí es muy diferente: “Atrevete a hacerlo porque vos podés”. Esta es sin duda una actitud sana de parte de los padres hacia sus hijos. Los adultos están disponibles pero los motivan a ser independientes y responsables, a la vez, de sus propias vidas.


Lo que ayuda a un niño a convertirse en un adulto responsable es el cuidado, nunca el control. El primero le enseña a la criatura a ser responsable y le brinda las herramientas necesarias para lograr la independencia. Un padre que cuida y, de a poco, va corriéndose de la escena, le dice a su hijo: “Yo confío en que vos podés hacerlo bien sin mí”. No hay mejor herencia que esta.
 

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