La noticia del ejemplar de jara o águila mora liberado el primer día del invierno, publicada escuetamente por la prensa local, guardaba en sí misma muchos datos que comienzan a salir a la luz y abren un nuevo capítulo para la investigación científica.
Precisamente hoy, 30° aniversario de Diario El Ancasti, en Revista Express tomamos como referencia informativa este caso emblemático, que “vuelve a despertar el interés por la conservación (de las especies)”, según reconocen los propios expertos. “Esto nos ha movilizado, tanto a la gente de la reserva de Horco Molle como a nosotros”, dicen con entusiasmo en el equipo de trabajo de la Dirección Provincial de Biodiversidad.
Para sorpresa de todos, el ave hallada a la vera de la Ruta 4 tenía un anillo en la pata izquierda con la inscripción de una dirección de correo electrónico que pertenecía a la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre UNAB-Buin Zoo (UFAS) de Valparaíso, Chile. Esta institución había realizado un trabajo de rehabilitación y anillado tras encontrarla en Valparaíso, “aún con plumones de pichón”.
El biólogo Carlos Barrionuevo, profesional de este organismo dependiente de la Secretaría de Estado del Ambiente abocado a la recuperación del sufrido animal, explicó en exclusiva a nuestra revista que “lo singular de este individuo es que ya había sido rehabilitado en Chile, fue liberado y apareció después de 19 días acá. Atravesó (los Andes), no sabemos cómo y -éste es el dato inédito para la Ciencia- no se conocía este desplazamiento; aunque sí se sabía que hacían migraciones, pero latitudinales. Es muy difícil que cruce longitudinalmente. Tuvo que pasar los 4.100 metros de la Cordillera de los Andes. Hay algunos pasos bajos en San Juan y La Rioja por los que pudo haber cruzado, o incluso a través de Catamarca”.
Dentro del conjunto de aves rapaces que hay en la provincia, “el” águila mora –también conocida como jara- es una de las más representativas. Es muy común y no es una especie en peligro de extinción”, aclaran en Biodiversidad.
Si bien es toda una sorpresa para los biólogos la constatación de que un ejemplar joven de jara haya atravesado las alturas cordilleranas, no sucede lo mismo con otras aves.
Enrique Fra, del mismo equipo de trabajo, aporta que “hay registros de migraciones similares de cóndores, la gente de la Fundación Bioandina tiene registros de individuos que han soltado en Chile y aparecieron en Argentina con un transmisor. Pero que esa novedad provenga de un cóndor es más factible porque ellos sí vuelan muchos kilómetros y son típicos de los Altos Andes. Por eso se llama Cóndor Andino”.
Las águilas son territoriales. Normalmente no viven en grandes territorios. Es muy raro.
SEGUNDA OPORTUNIDAD
El águila que migró lejos de su “Ancasti”
“En Chile lo soltaron en la IV Región, en Coquimbo, en Illapel, camino a Salamancas, a la altura de San Juan. “En línea recta recorrió casi 650 kilómetros. Pero las aves no viajan en línea recta, sino que viajan una determinada cantidad de kilómetros por día. Suponemos que esa distancia (los 650 km) se pueden haber multiplicado por 4, 5 o 6 veces”. Luego de su exigente derrotero, el ave fue encontrada –y rescatada por personal de Fiscalización (también de Ambiente) el 5 de marzo a la altura del kilómetro 22 de la Ruta Provincial 4, en el límite entre Capital y Ambato.
A nuestra consulta sobre por qué motivo migró tantos kilómetros, en Biodiversidad consideran que ese interrogante es parte de la respuesta. “Es algo que desconocíamos. No se sabe”, pero ponen de relieve que “algo particular del caso es que se trató de un individuo juvenil, que son los que se dispersan en (las especies de) las aves rapaces. No se sabía que las aves rapaces se desplazaban tanto, es un dato inédito; a lo que se suma que el individuo está bien de salud”.
CAJÓN
“Esta águila despierta el interés por la conservación, nos vuelve a movilizar” aseguran los biólogos catamarqueños.
“Es como una segunda oportunidad que le estamos dando a este animal”, opina enfáticamente Barrionuevo. “Ya le dieron la primera oportunidad los chilenos cuando lo rehabilitaron, y nosotros acá interactuando con el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces de la Reserva de Horco Molle le dimos una segunda oportunidad. No sabemos adónde va a ir, se le puso un (segundo) anillo con el que se la puede identificar, no para hacer teledetección porque no dio el presupuesto, pero si alguien lo ve, hay muchos fotógrafos, pueden identificarlo porque se le puso un anillo de color celeste con letras blancas con un número”.
ESTADO SANITARIO
¿En qué estado estaba cuando lo encontraron? “Esta águila mora llegó en una condición corporal muy baja. Pesaba casi un kilo menos de lo que pesaba cuando salió. No se sabe si tenía poca experiencia. Justo en ese tiempo hubo un temporal, un viento sud, viento zonda el día anterior. Y tampoco sabemos dónde va a ir a parar, que eso es lo que tiene de bueno (esta investigación). Si va a regresar a Chile o no. Se abre un abanico de posibilidades porque puede volver a nosotros o no. La zona es ideal para liberarla porque caza micro-mamíferos, es especialista en cazar ratones, también incorpora vizcachones, liebre europea, pero básicamente ratones y allí, en los pastizales de altura, es ideal para eso”, comenta Barrionuevo, quien además es especialista en ornitología.
Inmediatamente después de que fue encontrado, personal de las direcciones de Biodiversidad y Bosques Nativos se puso en contacto con el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces (CeRAR) de la Reserva Experimental Horco Molle de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de Tucumán, donde fue trasladado para su rehabilitación fisiológica y etológica. Una vez en la reserva comenzaron los chequeos y análisis veterinarios. Además de estas prácticas, en el CeRAR lo entrenaron para aprender las técnicas de caza necesarias para sobrevivir en su ambiente natural. Y le re-enseñaron a volar con vuelos cortos primero, y luego más largos.
La jara macho portaba un anillo metatarsal con su respectiva tipificación, con lo cual se pudo establecer que había sido fue rehabilitado y liberado el 14 de febrero pasado por la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de la Universidad UNAB, de la localidad chilena de Buin. Antes de su segunda liberación, ocurrida el 21 de junio pasado en la cumbre del Huayco, frente a la villa ambateña de El Rodeo, le colocaron un segundo anillo grabado con el código A38 y otros datos.
Este tipo de acciones en beneficio de la fauna autóctona marca un camino en la responsabilidad de las instituciones del Estado para la protección del patrimonio natural y ambiental.
Y coloca en el centro de la escena informativa a la cada vez más urgente vocación del hombre por convivir armónicamente con su entorno, salvar la vida en el planeta y ocuparse del cuidado de la Naturaleza de una vez por todas.
Textos: Carlos Gallo
Fotos: Departamento Áreas Naturales Protegidas de la Secretaría de Estado del Ambiente y Desarrollo Sustentable de Catamarca.
EN CHILE
2 ENERO El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) lo encuentra a 2 km de Illapel (Coquimbo), en un camino que va a Salamanca.
17 ENERO Ingresa a Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre Buin como volantón (juvenil con rastros de plumón). Fue individualizado con el código UN1038. Pesaba 1,965 kg con una condición corporal de 2/5, presentaba taquicardia y taquiapnea e hipertermia, probablemente asociada al transporte. No podía volar de manera correcta por su plumaje. Después de la rehabilitación nutricional y etológica adecuada para la especie, vuelos en recintos amplios de pre-liberación, y aislamiento del ser humano, fue devuelto al SAG.
14 FEBRERO Fue liberado con el anillo metatarsal número UAX-166, en el mismo lugar donde había sido recuperado.
EN ARGENTINA
5 MARZO Es recuperado por la Secretaría del Ambiente de la vera de la RP4, en Catamarca, luego de viento y lluvias fuertes.
23 MAYO Traslado a la Reserva de Horco Molle (Tucumán) para su recuperación y entrenamiento de vuelo y caza. Colocación del segundo anillo (celeste).
21 DE JUNIO Segunda liberación, en El Rodeo (Ambato).
ANCASTI SIGNIFICA “NIDO DE ÁGUILAS”
La etimología de la palabra quechua “ancasti” se remonta, según escribió el lingüista y estudioso de las costumbres locales Samuel Lafone Quevedo en “Tesoro de catamarqueñismos” a una acepción muy singular. Al decir de los pobladores (de la zona) el significado es “nido de águilas”, tal vez por la primera división que hace Lafone Quevedo de la palabra “ANCA-S-TI”. ANCA, águila; S, puede ser por el ablandamiento de la C del genitivo, y TI, una partícula que a veces corresponde a nuestro RE.
Otras hipótesis de acepciones del mismo vocablo fueron anotadas por Carlos Villafuerte, citando a Pedro Bazán, por Lizondo Borda -que la ubica en el lenguaje lulé tonocoté- y también por Julio Storni, en cuyas traducciones se alude a lo alto, límite u orilla de la montaña. (1)
Bibliografía citada: (1) GÓMEZ, María Elsa: “Aportes para el estudio de la toponimia de Catamarca – Argentina”. Tesis de la Maestría en Ciencias del Lenguaje (UNCa., 2001) - Ediciones del Boulevard.