Muchas personas no accionan por temor a equivocarse. Piensan que un error cometido es el fin del mundo. Ellos ignoran que siempre tenemos la posibilidad ante nosotros de transformar un error o un fracaso en nuestro propio beneficio. Lo importante en estos casos es hacer lo correcto en el momento oportuno.
Los beneficios del error
No son pocos los autores que se han dedicado a tratar el tema del error y sus consecuencias en nuestras vidas, pero quiero aprovechar este espacio para desmitificar el error como sinónimo de desastre y darle el valor que dicho concepto posee en realidad. Allí donde exista gente con objetivos, proyectos y propósito en la vida, siempre habrá errores, lo cual es perfectamente normal.
Comencemos…
El error puede llegar a ser nuestro amigo. ¿Por qué? Porque nos brinda la oportunidad de cambiar lo que hace falta cambiar y de mejorar. Esto es justo lo opuesto de lo que las teorías estrictas dicen al definirlo, pues lo consideran un camino sin retorno o una situación irreversible. La verdad es que la vida está repleta de nuevas oportunidades a cada paso que damos, solo hay que estar muy atentos para capturarlas y aprovecharlas.
El error es fundamentalmente una fuente de aprendizaje. Pero para que así sea, necesitamos desarrollar una cualidad que describe a la mayoría de los exitosos: la humildad. Ser humilde no es ser pobre ni carecer de recursos materiales, como algunos creen, sino más bien ser enseñable. Quien está dispuesto a aprender, y no piensa que ya lo sabe todo, aprenderá mucho más de sus equivocaciones que de sus aciertos.
El error nos ayuda a darnos cuenta de que equivocarse no nos hace ser fracasados. Todos los seres humanos estamos expuestos a fracasar alguna vez, a que las cosas no salgan como lo planeamos o lo esperamos (incluso cuando ya hemos alcanzado el éxito). Pero vivimos en una cultura que nos transmite el mensaje que dice: “Si no tenés resultados exitosos, sos un fracasado”. Por eso, muchos se deprimen cuando obtienen un segundo o un tercer puesto, porque desean ser primeros y no se conforman con menos.
El error, cuando elegimos tener una mentalidad flexible, nos enseña que podemos darnos permiso para fracasar y que tanto el éxito como el fracaso son parte de la vida y del mismo proceso que todos