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SALUD

Tres formas tóxicas de relacionarnos

24 de junio de 2018 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

Uno de los principales motivos de consulta profesional de la gente hoy en día son los problemas de pareja. Te invito a analizar a continuación tres formas tóxicas de relacionarnos con el otro:

1. A través del sometimiento
Muchas personas en una relación de pareja ni siquiera registran que son agredidas verbalmente por el otro. Incluso puede tratarse de alguien que está bien económicamente y tiene una carrera exitosa a nivel laboral. La razón es que se encuentran en una "relación de sometimiento" que se fue forjando entre ellos con el tiempo. ¿Cuál es el principal elemento de esta manera de relacionarse? El menosprecio en forma de descalificaciones, burlas y humillaciones, en privado o en público. El menosprecio suele empezar con frases como: “Lo hiciste mal”; “no tenés idea de cómo se hace”; “vos no sabés nada”. Es decir, que no se le está dando valor a las capacidades de aquel que es sometido. Dicha actitud tan dañina va dejando una marca emocional negativa en quien la sufre que la lleva a ser codependiente y creer que es incapaz de enfrentar la vida solo/a. Cuando se instala el “no puedo” en quien sufre maltrato, el maltratador le hace ver que él o ella sí puede y así aparece el sometimiento. En una relación sana, ambos integrantes expresan: “Vos podés y yo puedo”. 

b. A través de la culpa
La culpa también surge del menosprecio, de hacerle creer al otro que no es capaz, que no tiene lo que hace falta, que se equivocó, etc. Pero en la relación basada en la culpa, el maltratador le deja en claro al otro lo siguiente: “Todo lo que yo hago lo hago por vos... ¿y así me pagás?”. En el fondo, la intención es transmitirle culpa al otro para que haga lo que él o ella desea que haga. Esta actitud es muy común no solo en la pareja, sino también entre padres e hijos. Tarde o temprano el maltratador exigirá una recompensa pero, por más que el otro se esfuerce por cancelar "la deuda" (que le han hecho creer que tiene), nunca logrará hacerlo. Es una deuda emocional que dura mientras dura la relación y nunca se termina de pagar. La persona maltratada queda atrapada en la culpa. En una relación sana, cada integrante es consciente de que él o ella decide hacer lo que hace por el otro y no precisa que lo reconozcan o lo recompensen por ello.

c. A través de la victimización
Quien se coloca en el papel de la víctima recibe beneficios secundarios. El lema de
la persona en esta postura es: “Yo no fui, la culpa la tiene el otro”. De esa forma, se excusa y desplaza su responsabilidad hacia los demás. Lo peor que podemos decirle a alguien que nos cuenta cuánto sufrió en la vida, o que se queja de lo que le hicieron otros (victimizándose), es: “¡Pobre!”. En el fondo, esa persona no se valora a sí misma y cree que los demás tampoco lo hacen. Cuando uno se valora, no necesita que lo valore nadie. Pero esto sucederá naturalmente. En una relación sana, ambos integrantes se valoran a sí mismos y valoran a quien tienen a su lado.

Es posible salir de este tipo de relaciones tóxicas y comenzar a relacionarnos de forma sana y equilibrada. Nunca te resignes a nada de lo que hace mal a tu vida y no te da el lugar de persona que mereces. Y si es necesario, buscá ayuda profesional. ¡Naciste para ser libre!
 

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