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En “Pedro Gaveta y otros relatos catamarqueños”

Hilda García tras los dichos de un personaje de pueblo

La flamante obra literaria de la reconocida escritora fue presentada el 30 de mayo pasado ante el auditorio completo del Complejo Urbano Girardi.
10 de junio de 2018 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

El acto tuvo ribetes muy amenos, en una gélida tarde que no pudo conspirar con el acompañamiento de los seguidores de una entrañable figura de las letras contemporáneas. El libro fue encuadernado por el sello local “Ediciones El Trébol”, que se mantiene firme en la consideración de los autores catamarqueños y que viene trabajando con gran éxito en la inserción de estos textos en los establecimientos escolares.


De tal manera, la Sociedad Argentina de Escritores Filial Catamarca –institución que la autora preside y de la que es alma máter- recibió con beneplácito la nueva obra de García, que vuelve al ruedo de lanzamientos de su creación luego de un paréntesis de un par de años.


En el marco de la presentación, la licenciada Judith del Valle Moreno expuso con detalle un análisis de la obra, que consiste en una serie de relatos populares que la autora lleva a las “letras” con su pluma cuidadosa y amena. Si bien en la obra global de Hilda García la poesía ocupa el centro de la escena, desde los simples relatos de “Sucedidos en Saujil” (1999) hasta este “Pedro Gaveta” el lector descubre en ella una faceta brillante de su producción en prosa. “En nuestra lectura, Hilda (García) avanza con firmeza en esta obra que, a nuestro juicio, mejor define su escritura quizás porque su poesía es la fuente decantada de los relatos”, definió la comentarista.


Según valora Moreno, “en este libro sigue destacándose, como en Sucedidos… la alquimia literaria al que ha sido sometido el material heredado o, para decirlo con palabras de Marta Elena Castellino ‘resalta la elaboración literaria de esas narraciones que la memoria del pueblo conservó desde tiempos remotos como reliquias de formas de vivir y de pensar acaso ya desaparecidas o en trance de desaparición’”. Para la analista, “esta tarea escrituraria emprendida y reemprendida por Hilda, de reelaboración personal, (sobre) lo que es patrimonio colectivo, instala la indagación…”


Confirmando que en todas las obras literarias hay un dejo de experiencia autoral, los sucedidos que se incluyen en el primero de estos dos volúmenes han sido tomados –según consta en el propio texto- de fuentes cercanas tales como las de pobladores de Saujil de Tinogasta y pueblos cercanos, entre los que se encuentra el propio esposo de la autora. Por su parte, en “Pedro Gaveta…” esa fuente son los dichos de un personaje del pueblo “que se la pasaba tomando mate” -de ahí su sobrenombre “gaveta” que refiere al depósito de yerba y azúcar tan característico de esta acción- los que fueron tomados por el voceo del pueblo para ser registrados por la sagacidad creativa de Hilda.

 

LA REUNIÓN


Precisamente, en un lapso imperdible de la velada, la autora leyó uno de los cuentos tomados de este acervo popular que recuerda las cosas que contaba este personaje. De tal manera, la graciosa lectura logró emocionar y levantar con aplausos a la platea. El acto fue matizado con una bienvenida en quechua y sentidas palabras del poeta Rodolfo Lobo Molas, seguido de dos zambas y una graciosa tonada chilena cantada por Sarita Leiva Navarro y Carlos García en las seis cuerdas. Luego del pormenorizado análisis de la obra, el público se deleitó con la presentación del ballet municipal sobre el tablado del “Girardi”, todo con la conducción de la locutora Cecilia Rasgido.
 

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