Don Simón Marcial tiene 71 años y canta, canta las coplas con palabras y frases del interior profundo de esta provincia, tan profundo es el interior que el lenguaje utilizado por este cantor, decidor de las cosas nuestras, resultan, a veces, incomprensibles para la sociedad que habita la Capital de Catamarca. Por ejemplo, cuando cuenta un cuento de borracho y dice: “…hasta la tuza”, nadie comprende aquí, lo que significa porque es una expresión medianamente antigua y señala a la crin de los jamelgos, asnos o mulas, y en este caso quiere decir que todo está lleno de alcohol, hasta lo más alto de su ser, en el caso del hombre que bebe alcohol. O también cuando dice: “Con las mechas un desparramo”, se refiere a “mechas” cabellos, desparramo, se refiere a desorden, desaliñado, o sea, con los cabellos desordenados, o despeinado.
Don Simón Marcial
Cuando se presentó en la Casa de la Cultura, frente a la Plaza 25 de Mayo, con una buena cantidad de nervios como compañía, empezó explicando que la caja que golpeaba es de cuero de cabrito de un lado y de cordero, del otro, y que los tientos que lo cruzan se llaman “chirlera”, y la golpea de vez en cuando como para afirmar sus dichos. Aclaraba: “…que el cuero de oveja tiene que ser de oveja soltera, no casada ni viuda, para que el sonido salga bien”, mientras recibía aplausos de los presentes.
Yo llegué preguntando quién era el cura de San José de Santa María y el primero que me recibió la pregunta fue don Simón, se preparó para responder y rápidamente se notó el desconcierto. “Ahí me ha matao”, dijo desconociendo la respuesta, y agregó: “Yo no sé si hay cura en San José”. Desde luego me desconcertó saber que este hombre no sabía del sacerdote, pero rápidamente comprendí el motivo de su ignorancia, respecto de la pregunta formulada, al saber que es oriundo de Andalhualá, que sí pertenece a la jurisdicción Municipal de San José.
Luego y con escenario acorde a las circunstancias, el hombre coplero fue desgranando cada copla que su repertorio había preparado. “…desde Santa María bajao a los ponchazos por medio los cerros”, se justificaba ante cada situación incómoda que le tocaba vivir, y luego agregaba: “Permiso dijo un petiso, que ha clavao en el piso y comió un plato de guiso”.
“Bagualero, bagualero, ya la noche a los cerros, ya la noche en los cerros. Cantemos todita la copla que llega. No hay noche oscura, bajo las estrellas, no hay fortuna bajo las estrellas, bagualero, bagualero. Me gusta cantar bien fuerte y que se escuche en el cielo, que aquí abajo hay un cantor. Cantemos todita la copla que llega. No hay noche oscura bajo las estrellas. No hay noche oscura bajo las estrellas. Yo soy cantor de bagualas, a veces canto para otro y a veces canto pa’ mí. A veces canto para otro y a veces canto pa’ mí. Cantemos todita la copla que llega. No hay noche oscura bajo las estrellas. No hay noche oscura bajo las estrellas. Bagualero, bagualero, ya es la noche en los cerros, huijaaaa”. Así termina cantando la copla en medio de aplausos, sonrisas picarescas por la letra de lo que el bagualero ha cantado.
Luego siguió con su habitual humor, decía: “Esto está que arde, decía una vieja a la que se le quemaba el rancho”, “yo vengo de familias muy humildes y rezadora, pero soy muy adelantao para rezar, y el padre me ha echado, porque mientras el padre cura iba en ‘bendita tu eres’, yo ya iba ‘entre todas las mujeres’”.
Luego pasó a contar cuentos de borrachos y empezaba diciendo: “Un borracho llegaba a la casa y la mujer le decía ‘mi amor cuando vas a dejar de chupar, ya tienes hijos grandes, nietos grandes, cuando vas a dejar de chupar’. Él la mira y le responde ‘cuando las vacas coman uvas’”.
Y mientras tomaba un vino, decía: “Mira vinito vos has terminao con la vida de mi abuelo, has terminao con la vida de mi padre, has terminao con la vida de mi hermano, entonces yo te termino a vos”, mientras bebe el vino que le pasaron.
“Me acuerdo cuando andaba ramiando el ala”, la palabra ramiando equivale a arrastrar una rama, pero en este caso es el ala y la utiliza la frase comparando la actitud del gallo cuando enamora a la gallina, y la expresión indica que recuerda cuando él andaba enamorándose y enamorando.
Y así siguió cantando y contando cuentos en medio de risas y aplausos, cuando concluyo con su actuación, contó que es la primera vez que viene a la Capital de la provincia de Catamarca y que cantando ha recorrido muchos escenarios del Noroeste argentino, especialmente los de la provincia de Jujuy y Salta.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de San José, departamento de Santa María, fue la encargada de realizar esta muestra de artesanías y canto de su pueblo, en la capital de la provincia San Fernando del Valle de Catamarca.
Texto y fotos: Colaboración de Oscar Hugo Alaniz