jueves 2 de abril de 2026
SALUD

¿Por qué lloramos?

Por Redacción El Ancasti

Todos los seres humanos hemos llorado y las lágrimas son iguales en cada lugar del planeta. A los adolescentes, por lo general, nos les gusta llorar porque lo viven como una debilidad. Da vergüenza llorar. Por eso, mucha gente llora en silencio. 


Por lo general, las mujeres suelen llorar más que los varones y casi siempre lo hacen por temas afectivos. Mientras que los varones solemos llorar por temas laborales o de valor. Un hombre puede mirar una película donde matan a miles de personas y no llorar. En la vejez se llora menos porque las glándulas lagrimales se encogen y el porcentaje de lágrimas disminuye. 
Podemos distinguir dos tipos de llanto tóxico: 

1. El llanto manipulador


Hay gente que llora para manipular a otros. Por ejemplo, el golpeador que pega y después llora. La víctima piensa: “Se arrepintió de haberme pegado”, pero no es así. No cambió nada, es llanto de manipulación. Son las famosas “lágrimas del cocodrilo”. Cuando el cocodrilo come a la presa, esta presiona su glándula lagrimal y de ahí surgió la expresión. Todos aprendimos a llorar para manipular de bebés. ¿Qué hacíamos para llamar a mamá? Llorar. ¿Y qué hacen muchos de grandes cuando quieren algo? Llorar. 

2. El llanto superficial


Hay gente que llora por cualquier motivo. Uno dice: “Qué sensible que es” pero, en realidad, es superficial. La persona mira una novela y llora; mira el noticiero y llora; alguien le cuenta algo triste y llora. Porque se caracteriza por la superficialidad. 

¿Cuándo lloramos? 


Cuando tenemos pérdidas. Frente al duelo por la pérdida de un ser amado, lloramos. Hay familias donde se murió alguien y lloran por separado. Es aconsejable al atravesar un duelo poder “llorar juntos”. Cuando hay un dolor familiar, tenemos que darnos permiso para llorar juntos. 
Hay personas que lloran y no saben por qué. Expresan: “Lloro y no sé por qué”. Hay algo que no está claro y uno está llorando. Es como si nos pasara algo en el primer piso, tomamos el ascensor y nos vamos al tercero, y estamos llorando. Nos preguntamos por qué, si ahora nos está yendo bien, pero estamos llorando por lo que nos pasó en el primer piso.


Hay gente a la que le cuesta llorar. Sin embargo, cuando nos guardamos las emociones, podemos terminar enfermándonos. Expresar el dolor y la tristeza es sanador. 


Todos lloramos cuando hay un cambio de etapa en nuestra vida. Muchos adolescentes lloran porque les está cambiando el cuerpo, ya no son niños. También lloramos cuando cambiamos del primario al secundario; cuando nos casamos; cuando nos separamos; cuando cambiamos de trabajo o de barrio. 
Todos compartimos el llanto y nunca deberíamos reprimirlo porque las lágrimas son liberadoras. Por eso, hombre o mujer, tengamos la edad que fuere, está permitido llorar.
 

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