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CINE

Deadpool eleva la apuesta y todos ganamos

27 de mayo de 2018 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

Calificación: 4 (cuatro)

Deadpool 2 (Estados Unidos, 2018) Dir. David Leitch. Guion: Rhett Reese, Paul Wernick y Ryan Reynolds. Con Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Josh Brolin, T.J. Miller, Eddie Marsan, Brianna Hildebrand, Zazie Beetz.

Si alguno pensaba que Deadpool iba a bajar los decibeles en su segunda entrega, lamento (?) informarles que no es así. Referencias a la cultura popular, chistes obscenos, situaciones graciosísimas, acción y muuucha sangre son constantes en las pelis de este superhéroe de Marvel irreverente y poco convencional, y aquí no es la excepción.

En esta entrega Deadpool se encuentra ante una situación inesperada (que no develaré por obvias razones) que lo hará buscar nuevos caminos y allí encontrarán tanto enemigos como amigos. En ese derrotero se reencuentra con algunos de los X-Men que conoció en el film anterior, y también con caras nuevas con las que formará el grupo X-Force.

Entre esos nombres nuevos está Domino, interpretada genialmente por Zazie Beetz, que se roba varias escenas comiquísimas y cargadas de acción. La chica, aunque desconocida por la gran mayoría, tiene madera de heroína de acción así que no sorprendería verla en otras producciones, así como seguro estará en otras entregas de Deadpool. 


Otro que brilla es Josh Brolin. ¡Qué gran año para este actor! Hace poquito lo vimos romper la taquilla interpretando a Thanos, el villano central de Avengers: Infinity War, y aquí también está como el principal antagonista, Cable. Este guerrero del futuro es el digno contrincante de nuestro superhéroe, con quien comparte tanto escenas de acción como cómicas y dramáticas.


Nunca está demás decir que Ryan Reynolds ES Deadpool, ya lo comprobamos con la primera y esta secuela reafirma que nació para interpretarlo. Pero Reynolds no sólo actúa, acá también produjo (como ya lo hizo en la original de 2016) y escribió el guion junto a Rhett Reese y Paul Wernick. Un tipo todoterreno que demuestra en todos los niveles su compromiso y pasión por el personaje.


Con tan buenas actuaciones (con cameos locos incluidos), gran química en pantalla entre todos los personajes y una seguidilla de secuencias hilarantes y cargadas de adrenalina ¿Qué podía salir mal? Sin embargo, lo arriesgado de esta secuela es que no se queda en su zona de confort que es la comedia de acción para adultos, sino que también se introduce al terreno del drama y la emotividad pero desde un perfil diferente. En este punto, los cambios de clima a lo largo del filme no se sienten raros o forzados sino que fluyen como parte del camino que nuestro superhéroe debe recorrer, siempre irreverente y nunca solemne, como Deadpool tiene que ser.


A pesar que la película es un golazo, entretiene y se disfruta mucho en la pantalla grande debo hacer referencia a un aspecto que en el visionado me resultó muy molesto. Se trata de los subtítulos para la versión proyectada en idioma original. Como la película tiene muchas referencias específicas a la cultura yanqui, los encargados de los subtítulos adaptaron esos chistes con referencias latinas para que el público local los entienda. Pero se les pasó un poco la mano, no sólo porque uno se da cuenta que los personajes NO DICEN esas palabras que VEMOS ESCRITAS en los subtítulos sino que hay localismos mexicanos que no tienen ninguna gracia para el resto de los latinoamericanos. Una pena porque ese aspecto llega a generar desconcierto en medio de la película y por supuesto le quita lo chistoso a algunas escenas. 


En este sentido, otro pifie fue la superposición de subtítulos sobre los créditos de la película, un error tan grosero que no se entiende como permitieron que la versión subtitulada salga así.
 

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