jueves 2 de abril de 2026
HISTORIA

Inéditas revelaciones sobre la visita de un oidor de la corona

El documento de Martínez Luján de Vargas sobre su visita a la Región del Tucumán, en 1693, fue cuidadosamente transcripto y analizado en el libro que corona un notable proyecto de investigación dirigido por la historiadora Gabriela De la Orden.

Por Redacción El Ancasti

El martes pasado, en coincidencia con el 82° aniversario de la Junta de Estudios Históricos de Catamarca, fue presentado en el Salón Calchaquí del Complejo Cultural Esquiú el libro "Visita del Oidor don Antonio Martínez Luján de Vargas. Catamarca, 1693. Transcripción y análisis".
La obra, de altísimo valor histórico tanto por el objeto de estudio tomado como base para el análisis como por el rigor de la investigación que la sostiene, ha sido recibida con beneplácito por la comunidad científica local y regional ya que pone certidumbre sobre aspectos de la vida de los pueblos originarios en un período histórico de dificultosa accesibilidad a la documentación original para consultar. Precisamente, se trata del período histórico inmediato a la fundación de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca ocurrida a fines del siglo XVII.


La investigación que dio paso a esta obra surgió en el marco de un proyecto del Departamento Historia de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Facultad de Humanidades de la UNCa. que fue dirigido a lo largo de más de quince años por la magíster Gabriela De la Orden en colaboración con sus colegas Norha Trettel y Alicia del Carmen Moreno, más el apoyo –en distintas etapas y tareas- de numerosos investigadores y colaboradores.


“Con esta publicación se concreta un viejo anhelo que venía desde la ejecución de aquellos proyectos de la Universidad, entre los que estaba la investigación sobre el indio en Catamarca, del año 2000”, explica la directora, retirada de la actividad docente.


Acerca del valor de la fuente consultada, De la Orden explica que “a la Región del Tucumán se realizaron tres visitas (de oidores). Como nosotros formábamos parte de una zona periférica en relación con los centros mineros más importantes y con la zona de producción, no venían (tanto como a las zonas nucleares) los visitadores a ver qué pasaba con las encomiendas, con los pueblos de indios. Vino Alfaro en 1611, dictó sus famosas ordenanzas en 1612 que normaron sobre la constitución de pueblos de indios y estableció la prohibición del trabajo personal, que el indio debía pagar un tributo, y una serie de disposiciones importantes que pusieron un freno relativo a los excesos de los encomenderos. De ahí tenemos esta visita de José Garro (entre 1674-1678), que fue incompleta y no se conserva la fuente tal como sucede con la visita de Alfaro. En este contexto, la visita de Martínez Luján de Vargas, cobra importancia por el estudio minucioso de todas las ciudades del Tucumán”.
El acceso a una copia protocolizada de esta fuente original se hizo apelando a su exportación desde Sucre, luego de haber iniciado –esforzadamente- con otras copias, a las que fue necesario cotejar con el valioso documento que sirvió de base para su transcripción y análisis.

Aportes al presente


Un dato muy importante, que pone mayor claridad sobre cómo se daban los diferentes aspectos de la vida social y política de la época colonial, es que la visita del oidor fue aprovechada por los pueblos indios para denunciar los excesos de los encomenderos poco acostumbrados al control real en estas zonas de la España Colonial.
De tal manera, este libro viene a aportar mayores datos al acervo existente sobre las visitas de oidores de la Corona al Noroeste Argentino, teniendo en cuenta que en 2003 se han publicado investigaciones acerca de las visitas similares a La Rioja y Jujuy y, en 2009, la de Córdoba.
De acuerdo a todo lo que ya se ha publicado “cito autores y comparo qué pasó en Catamarca, en La Rioja, en Jujuy. Y hemos incluido dos aportes, uno de Alicia (Moreno) y mío y otro de Norha (Trettel) y Alicia, en los que tomamos problemas de tierras pero ya en períodos independientes: el de Tinogasta va de 1830 a 1860 y otro se inicia a mediados del siglo XIX y llega hasta los primeros años del siglo XX. (Vemos) cómo la propiedad de la tierra comunal se mantiene; es notable la superposición del derecho patrio y del español, del derecho generado por las leyes indianas. Siguen en vigencia en el período de la Independencia”, revela De la Orden.


Esta cuestión adquiere enorme actualidad en nuestra provincia y en el país, en que aún se discute acerca de los derechos de propiedad de los pueblos originarios.
En su alocución sobre los alcances de la obra, la reconocida historiadora tucumana Elena Perilli de Colombres Garmendia también puso de relieve el enorme esfuerzo realizado por las investigadoras y destacó la aplicación minuciosa del método científico en esta investigación.


El acto de presentación contó con numerosa presencia de público y recibió celosa atención de la comunidad científica vinculada a la Historia Regional, escritores, docentes y alumnos.

Texto: Carlos Gallo
Fotos: Diego Rodríguez
 

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