“Me gusta todo lo relacionado con la mecánica, me fascinan las motos, y cuando termine la secundaria me gustaría estudiar ingeniería mecánica y llegar a más”, le cuenta a Revista Express Maxi Zárate, el jefe de mecánicos del equipo de la ENET N°1 que construyó el auto eléctrico que competirá en el Desafío Eco YPF.
Construyendo el auto del futuro
En tanto, Gonzalo Quiroga, su compañero y uno de los pilotos, señala: “Me encantaría seguir estudiando todo lo que sea mecánica, electrónica e informática. Ojalá pueda seguir, superar a los profes y enseñar a otros alumnos”, dice entusiasmado. A su turno, Victoria De Marcos, pilota del auto, confiesa su pasión por las energías renovables y adelanta: “Quiero seguir estudiando ingeniería en energías renovables. Ojalá pueda estudiar la carrera que creo está en Mendoza”.
Estas palabras acompañadas del entusiasmo y el brillo en sus ojos cuando responden qué quieren seguir estudiando luego de formar parte del proyecto del auto ecológico, es muestra suficiente de la revolución que generó la iniciativa no solo en los alumnos participantes sino en toda la comunidad educativa de la Industrial, entre profesores, directivos, padres y hasta ex alumnos de la “Indu”.
“La escuela industrial tiene mucho potencial, y cuando hay un proyecto así, que es del agrado de todos, despierta mucha pasión. El pensamiento es ¡Vamos Indu!, nos quedamos después de hora, hablamos del tema, en realidad, lo estamos disfrutando”, coincide Juan Carlos Ogas, uno de los profesores a cargo del proyecto, que desde agosto pasado moviliza a estudiantes y docentes, y cuenta con el asesoramiento de Sebastián Yacante, ex alumno del establecimiento, que se perfeccionó en diseño de autos en Europa.
El proyecto
El profe Ogas cuenta que la primera instancia del Desafío Eco YPF fue realizar junto a un grupo de alumnos una investigación y un modelo a escala “de lo que pensamos sería un buen auto ecológico, por supuesto eléctrico”. De este modo, enviado a Buenos Aires, el diseño de la Industrial finalmente resultó octavo entre los 24 que se presentaron de todo el país.
Así, los alumnos catamarqueños ingresaron a la segunda instancia del Desafío. “Nos enviaron cajas con ruedas, batería, motor y todas las especificaciones técnicas para poder fabricarlo”, señala el docente sobre el objetivo de esta etapa, en la que destaca la intervención de la escuela y la Universidad de Catamarca: “Todos están involucrados porque se trata de un proyecto que logra la transversalidad entre los talleres de la Industrial, por ejemplo herrería mecánica, carpintería y construcción. A su vez, con la supervisión de los docentes, los alumnos que participan forman un grupo heterogéneo ya que son adolescentes de 2do. y 3er. año del ciclo superior”, resalta.
Por su parte, Sebastián Yacante, asesor del proyecto y ex alumno de la ENET, confiesa que está tan entusiasmado con el proyecto como los estudiantes. “Los chicos estuvieron tres meses trabajando en el auto, y a fines de octubre el vehículo se fue a Buenos Aires –y agrega – Con esta iniciativa, YPF otorga 24 becas y participan 72 escuelas, en total son mil chicos de escuelas industriales de todo el país que participan un fin de semana en un circuito de carrera, el Autódromo de Buenos Aires, y el que gana pasa a la tercera instancia, que es competir contra escuelas del mundo en Inglaterra”.
Lo que sigue
Victoria, una de los pilotos del vehículo, comentó que luego de finalizar su construcción llegó la hora de las primeras pruebas que tuvieron lugar en el playón de la Industrial.
En este sentido, adelantó que el próximo 18 de noviembre será la encargada, junto a su compañero Gonzalo, de poner en marcha el auto, el cual competirá con prototipos de otras escuelas técnicas que participan del desafío.
“La competencia se subdivide en otras, por ejemplo en una hay que frenar entre dos líneas y otra es de velocidad máxima; y a medida que uno va ganando esas pequeñas competencias le da la posibilidad de estar más adelante en la vuelta general que es de una hora y media”, explicó.
Al respecto, Sebastián sostuvo que “la particularidad que tiene esta nueva tecnología es que, en comparación al combustible un auto en competencia se va alivianando cuando pasan las vueltas, pero en este caso no porque es a batería y la batería tiene un tope, y si uno comienza muy rápido quizás se quede sin batería al final, así hay que ser moderado en la conducción y las velocidades. Por eso el piloto tiene una responsabilidad muy grande ya que tiene que cuidar, y tiene que ver con esta concepción ecológica, la autonomía del vehículo”.
Futura movilidad
“Ahora vemos el impacto ecológico que causa esta pasión por los fierros, y tenemos que buscar las alternativa, reflexiona el profe Ogas y sostiene que la tecnología que se viene van a ser 10 años de mini autos biplaza a batería y luego llegará la conversión de los automóviles normales a funcionamiento a hidrógeno cuando sea más factible y seguro este combustible”.
En este sentido, destaca que la importancia del Desafío YPF “aparte de lo pedagógico y la experiencia es crear conciencia. Sobre en todo en Catamarca que son distancias cortas, no hace falta mucho auto ni mucha energía, un biplaza chico, y a la noche pones a cargar el celular y el auto”.
Por su parte, Sebastián comenta que “en Francia hace veinte años que en las ciudades no entran autos a combustión interna. Si no tenés un auto eléctrico no entras a la ciudad, usas medios de transporte urbanos, caminas o usas la bicicleta o la bicicleta eléctrica”.
Los alumnos, por su parte, también ven este futuro de la movilidad muy cercano. “En un futuro sucederá que los autos no serán a nafta sino eléctricos y eso está bueno ya que será una mejora para el medioambiente”, señala Gonzalo, mientras Victoria añade: “hay que tomar conciencia que en algún momento el petróleo se va a acabar y el futuro va ser el auto eléctrico”.
Así profes y alumnos transitaron un camino que no solo puso a prueba su conocimiento sino también los enfrentó al desafío de complementar el aporte virtual del diseño por computadora y el desempeño práctico en el taller, sumado a la omnipresencia del teléfono celular que, en esta oportunidad, en vez de acaparar la atención de los adolescentes, fue usado para inmortalizar los momentos cruciales del armado del auto eléctrico.
“Los chicos ha pensado absolutamente en todo –manifiesta Sebastián–. Si bien esto es amateur puedo asegurar que tiene un profesionalismo atrás impresionante, y estoy muy agradecido de participar en este proyecto. Ojalá haya más desafíos para incentivar a los chicos, y para entender que la Industrial es una agente modificador de la sociedad”. El profe Ogas coincide con Sebastián y desea que esos proyectos también generen un nexo entre las escuelas y la Universidad.
Los chicos, por su parte, entre ansiosos y entusiasmados, piensan en lo más cercano: Poner en marcha el auto el próximo 18 de noviembre en el Autódromo de Buenos Aires, testear sus conocimientos adquiridos a lo largo del desafío y, por supuesto, ganar la competencia.
Ecoelectricat
El pasado 26 de octubre, el flamante auto eléctrico tuvo su presentación en la Plaza 25 de Mayo. Allí, delegaciones de estudiantes y público en general conocieron el prototipo y dialogaron con los adolescentes responsables de su creación. En la oportunidad, los presentes también pudieron sugerir el nombre del vehículo que debía tener en cuenta los conceptos de Ecológico, Eléctrico e Industrial. Finalmente, el auto fue bautizado con el nombre de “Ecoelectricat”, propuesto por la alumna Kimberly Rusch de 2do año.
Estufa social
El profesor Juan Carlos Ogas cuenta que para el próximo año hay otro proyecto interesante que se impulsará desde la ENET N°1. Se trata de la fabricación de una estufa social: “Enviaríamos la leña y los materiales que tenemos al INET y ellos nos devolverán el cálculo y el diseño de una estufa de alto rendimiento. Los alumnos la construirían como trabajo práctico y después se la donaría hacia donde se necesite”, detalla el docente.
En este sentido, reconoce que “lo del auto ecológico es fantástico, pero es de carácter competitivo, y me gustaría que en otros proyectos se haga hincapié en lo social y solidario. La escuela puede hacerse cargo de la confección de las estufas y la donación apunta a hacer frente al frio del invierno y a evitar muertes por intoxicación”.
Al respecto, destaca la importancia de la educación técnica y su impacto directo en la comunidad: “Cuando se hace un análisis desde el punto de vista de la ciencia, la sociedad y la tecnología mediada por la innovación el técnico cobra un papel muy importante”, sostiene.
El desafío en números
60 alumnos de la Industrial participaron directa e indirectamente en la construcción del vehículo.
72 escuelas compiten en el desafío.
23 provincias involucradas.
1.000 estudiantes participan de escuelas técnicas de todo el país.
*Más información en www.desafioecoypf.com
Lidia Coria