En ocasiones el ser humano siente que quiere bajar los brazos, una reacción que es normal. Sin embargo, hay que evitar castigarse y sobre todo decir “si lo que hice hasta hoy no me dio resultado, qué puedo hacer ahora para transformar mi situación”.
En primer lugar, hay que saber que todas las personas tienen fuerzas que no están usando, incluso cuando sientan lo contrario. Se trata de fuerza que se utiliza mal. Por ejemplo, cuando se gasta fuerza en la queja que, si bien una queja no es mala, se está utilizando mal la fuerza, ya que quejarse no resuelve los problemas, la queja no busca soluciones, porque el espacio mental para pensar las soluciones se la está utilizando en la queja.
Otra de las maneras en las que se pierde fuerzas es por la culpa. Cuando las personas se culpan por lo que han hecho viven en el pasado. Esa culpa te quita fuerza y energía, porque la culpa es un sentimiento que te deja en el pasado y cuando un ser está retenido en el pasado no tiene presente y, si no tiene presente, no tiene futuro. Y, si no tiene futuro no tiene esperanza y así, es muy difícil mantenerse en pie. Actualmente, es muy común que la gente sufra de depresión, especialmente adolescentes. Es porque no tienen esperanza, no pueden construir un futuro.
Ahora si una persona cometió un error, lo que puede hacer es repararlo y, eso es ser responsables, no culpables. La diferencia entre uno y otro, es que los culpables dicen ‘cometí un error y tengo que castigarme’, en cambio el responsable dice ‘me equivoque, lo reconozco y lo acepto’, luego realiza un análisis para no hacerlo más. Lo que hace es seguir adelante, se perdona y sigue adelante. De esta manera, deja de estar atada al dolor.
La gente que necesita construir una queja, un dolor o algo negativo, lo hace para poder sentirse bien y eso también quita fuerza. Se trata de personas que tienen que hacer de todo un gran problema, porque llama la atención haciendo problema, peleando, discutiendo o teniendo dolores que parecieran imposibles de sanar. Es una manera de llamar la atención que también quita fuerzas. Esa fuerza que se podría usar para salir adelante, pero en vez de eso, tira para atrás.
Algo muy importante se debe aprender es ser fuertes y valientes, a hacer lo que hay que hacer. Saber que hay cosas que, a pesar de que uno se esfuerce, no van a salir como nosotros uno quiere y, para eso hay que tener valentía, para pararse en la vida. Además, se debe aprender a esperar lo mejor de la vida porque eso es la fe y ayuda a construir una vida más linda, con dedicación con esfuerzo, pero no con perfeccionismo, porque eso no es bueno. Hay gente que espera lo peor.
Por ese motivo, es importante dar cada día lo mejor que se puede dar y no todos los días es igual, tal vez un día podamos dar una cosa que al día siguiente no y, para eso no hay que detenerse a pensar en el qué dirán. Hay que tener en cuenta que siempre se puede ser mejor, porque cada persona tiene potencial y fuerza que está mal utilizada. Por eso, hay que sacar las cosas que nos quitan energía e identificar cuáles son las metas que cada uno quiere alcanzar. Unas vez que eso este identificado, tenemos que ver si cada día que pasa estamos más cerca de alcanzar esos sueños, sin compararse con otros, porque cada uno puede hacer diferentes cosas, en diferentes medidas, cada día.
Cuando se producen conflictos, entre dos personas, sean familiares, parejas, amistades, suele suceder porque existen personas que están peleadas internamente con uno mismo. Cada pelea refleja una pelea interna, algo que no se puede resolver por uno mismo, entonces se lo lleva afuera. Y, de esa manera llama la atención y se siente poderoso, para eso hay que saber de dónde aprendió a pelear. Al igual que existen personas que aprendieron a ser sumisos y no pelean y dejan que otros ganen para evitar la pelea. También que hay ver de donde aprendió eso. Es por eso, que la mejor manera de resolver los conflictos en una familia es negociando.



